De los uniformes nuevos y la cumbia mañanera a llevar las de ganar… con todos sus tropiezos: el festejo del Día del Ejército.

Ciudad de México, 20 de febrero.-El festejo de este año del Día del Ejército se esperaba con gran interés desde su anuncio como un evento público y en el Zócalo de la Ciudad de México. A diferencia de otros años, sería abierto a todo el público, a realizarse como evento masivo en la plaza más grande del país y de las cinco más grandes del mundo. Además, sería momento de lucir el nuevo uniforme color verde olivo. Sin duda el evento obtuvo todo el interés que había sucitado. Pero no por los uniformes ni el Zócalo ni la invitación al público ni el baile de la Sonora Dinamita… sino por uno de los más peculiares discursos que haya pronunciado el presidente López Obrador frente al ejército a la fecha .

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Se trataba de un día especial. Desde la madrugada, algunas calles del primer cuadro capitalino habían sido cerradas al tránsito. Al igual que en otras ocasiones con grandes multitudes, el metro Zócalo permanecería cerrado. Caras de sorpresa de oficinistas que al entrar a comprar un café, se encontraron con una larga fila de más de una docena de miembros del ejército, otro tanto esperando le entregaran sus cafés y todas las mesas ocupadas con uniformados. Lo mismo en las tiendas de autoservicio, filas con uniformados comprando agua, comida rápida o recargas para el celular.

Espectáculo que se llevaron los muchos turistas que no entendían lo qué sucedía: soldados por todas las calles, la plancha y el cruce por el Zócalo cerrado, otros tantos soldados sentados en largas filas de sillas… música de fondo mientras eran hora de iniciar el evento.

La cumbia por la mañana

Las pantallas gigantes anunciaban con carteles el festejo por el “Día del Ejército”, “107 aniversario del Ejército Mexicano”. Comenzó el festejo. En la mezcla tan extraña de la disciplina castrense y un bailongo-fiesta como tantas otras berbenas de las que ha sido testigo el Zócalo.

La Sonora Dinámita arrancó las sonrisas y el baile. Soldados a festejar, gritaban las coristas que dieron de todo para que toda la tropa reunida bailará. Cumbia y ambiente de celebración y apenas era media mañana. El sol , la música y el baile antojaban unas bebidas frías, así fueran aguas de sabor.

Al fulgor de la mañana de la cumbia, siguió el grupo “Sandoval”, que de acuerdo a la wikipedia : “es un grupo musical mexicano de género pop creado en el año 2008 por Mario Sandoval —ex integrante del dúo Lu, cuyo apellido bautiza a esta agrupación.” A tres cuartas partes de su presentación, el vocalista sentenció que ya cantaría canciones románticas que estban bajando el ánimo.

SIn embargo, faltaba mucha más celebración en el Día del Ejército. De acuerdo al programa anunciado, apenas estaba el evento a la mitad. Para cambiar de sabor, después de “Sandoval”, llegó el mariachi de la Secretaría de la Defensa Nacional que de nuevo arrancó gritos y cantos.

El mariachi cedió lugar para el arribo del Presidente y el General Secretario, debidos honores y presentaciones solemnes. Lo siguió la declamación de “Sentimientos de un soldado”, a cargo del teniente Carlos Terrones y la subteniente Mariel Santamaría.

La parte protocolaria en medio de la música cedió espacio a bailes folclóricos por una compañía de danza de Oaxaca con mujeres soldado uniformadas. Así terminó con el baile de la piña frente al presidente y el General Secretario.

Las pantallas gigantes del Zócalo pasaron un vídeo donde el pueblo de México le agradecía al ejército su labor y constante ayuda. Los soldados aplaudieron al finalizar. Un reconocimiento y agradecimiento en su día.

El General Secretario portaba el nuevo uniforme verde olivo al igual que muchos de los oficiales en la plancha del Zócalo. Primera ocasión de un evento público que los militares portaban este nuevo uniforme. Se acercaba mediodía cuando inicio su discurso el presidente López Obrador.

El Ejército lleva las de ganar… con todos sus tropiezos

Un discurso largo, de más de veinte minutos, en los cuales habló de muchos y diversos puntos, historia del Ejército, de la Revolución… agradecer a los integrantes de las bandas de música, a los soldados que han cultivados plantas en viveros, a los médicos militares, a los ingenieros militares por construir el nuevo aeropuerto en Santa Lucía… Y una de las dos más extrañas frases del discurso: ” por no escuchar el canto de las sirenas y dar la espalda a la traición y al golpismo”.

Sin embargo, para cuando se mencionó esto en el discurso del presidente, ya no había espacio para sorpresas. Eso había sucedido casi diez minutos atrás.

En una de las más extrañas frases y construcciones argumentales que ha tenido el presidente López Obrador, concluyó uno de los momentos de su discurso: “No obstante, en el juicio histórico que inexorablemente llega o llegará a cada institución o personaje público, el Ejército lleva las de ganar, con todos sus tropiezos“. Una frase fuera de lugar que sorprendió a todos los presentes, uniformados o civiles . Sobre todo cuando la frase venía después de un párrafo que hacia referencia al “[ejército] del 68” e inmediatamente seguida por otra frase con mucha fuerza castrense: “originados por cumplir órdenes de sus comandantes supremos.

De pronto, la cumbia, el baile, el jolgorio, se detuvo. Fue como si se hubiera caído el pastel, el perro se hubiera metido a la olla del mole o el primo se estaba peleando con el tío en la calle… Algo desconcertó en el mero día del festejo del ejército mexicano.

De modo que ese es el origen de la actual Ejército. Su historia, desde entonces, está llena de claroscuros. Es el Ejército que fundó Carranza, Francisco J. Múgica, Lucio Blanco y otros revolucionarios defensores, no sólo de la legalidad democrática, sino de causas justas. Es el Ejército del general Lázaro Cárdenas, del general Heriberto Jara, el Ejército del Escuadrón 201, pero también es el Ejército de Huitzilac, del 68 y de la fallida guerra contra el narcotráfico.
No obstante, en el juicio histórico que inexorablemente llega o llegará a cada institución o personaje público, el Ejército lleva las de ganar, con todos sus tropiezos, muchos de los cuales fueron originados por cumplir órdenes de sus comandantes supremos. El Ejército Mexicano sigue siendo una institución confiable y al servicio de la patria.

Andrés Manuel López Obrador, Día del Ejército, 190 de febrero 2020

Terminó el discurso entre aplausos y sorpresas, todos tratando de asimilar los múltiples puntos del discurso del comandante supremo, quien al despedirse acompañado del Almirante Secretario y el General Secretario con el nuevo uniforme, recibieron gritos improvisados de “·¡Viva México!”.

Y se arrancó de nuevo la cumbia. Y el festejo siguió, igual que como se consiguen pollos asados, se separa al tío y el primo y se compra un nuevo pastel en la panadería. Eso sí, sin poder olvidar lo sucedido.

Bruno Cárcamo / @Bruno_m9 / EstadoMayor.mx

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