Discurso del General Secretario en la Ceremonia de la Marcha de la Lealtad

Ciudad de México, 9 de febrero.- Palabras pronunciadas por el General Secretario Luis Cresencio Sandoval en la Ceremonia de la Marcha de la Lealtad.

Anuncios

A continuación, el discurso integro:

Licenciado Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; Doctora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del señor Presidente de México; Diputada Laura Angélica Rojas Hernández, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Senadora Mónica Fernández Balboa, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara De Senadores; Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Compañeros Integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de México; Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Jefa de Gobierno de esta ciudad; Distinguidos invitados especiales; Compañeros de armas en servicio activo y en la honrosa situación de retiro; Jóvenes cadetes y estudiantes de planteles educativos civiles que nos acompañan; Público en general; Representantes de los medios de comunicación; A todos, muy buenos días.

La conmemoración de hechos históricos fortalece nuestra identidad como mexicanos, es sinónimo de cohesión social y hace patente el sentir patrio al reconocer los esfuerzos que, en diferentes épocas, han hecho grandes mujeres y hombres para transformar a nuestro país en la nación democrática de hoy.

Esta fecha en que celebramos el 107 Aniversario de la Marcha de la Lealtad, en nombre de las mujeres y hombres de las Fuerzas Armadas, les doy la más cordial bienvenida a este alcázar de Chapultepec que el 9 de febrero de 1913, fue testigo del acto sublime de patriotismo de los cadetes del Colegio Militar.

Ante la situación inestable que se vivía en esos días, por la sombra de la traición y atendiendo el llamado del entonces presidente Don Francisco I. Madero, los cadetes no dudaron en escoltarlo de este sitio emblemático a Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo, garantizando su seguridad.

La confianza que depositó el apóstol de la democracia en los jóvenes en formación militar para servir a México, fue correspondida con probidad y valentía bajo el respaldo de la ley, defendiendo a su presidente.

Esa entereza y determinación, es claro ejemplo de que la lealtad nace en la conciencia de hacer lo correcto y jamás apartarse de la norma; que la lealtad no es circunstancial o eventual, sino permanente y absoluta, y tiene que ver con la solidez de principios que precisan ponerla en práctica junto con los valores que la sustentan.

En ese sentido, el legado de antiguas generaciones de militares que con su esfuerzo y constancia construyeron las instituciones armadas nacionales, permite comprender la trascendencia de la marcha de la lealtad y de otros acontecimientos relevantes de la historia, que confirman el sistema de valores que guía el pensamiento y acción de los soldados y marinos de hoy.
Por ello, el esquema axiológico con que se forma a los jóvenes que año con año ingresan a los planteles militares, está enmarcado en la disciplina, honor, patriotismo, abnegación, honradez, espíritu de cuerpo y valor; pero sobre todo… en la lealtad.

Lealtad que nació en la defensa de la democracia, como una convicción fundada en el honor y la disciplina, que encauza el comportamiento y la conciencia de las Fuerzas Armadas; por lo tanto, esta virtud es un factor indispensable para la estabilidad de la nación y contribuye de manera significativa al bienestar del pueblo.

Hoy como ayer, defendemos la democracia que Don Francisco I. Madero instituyó, porque sabemos que ese es el camino correcto para avanzar como país, y porque su consolidación esta fraguada en el sacrificio de valientes mexicanos a través de la historia.

Ejército, Armada y Fuerza Aérea, damos el mejor esfuerzo para cumplir las misiones orgánicas que tenemos prescritas y las tareas que desarrollamos desde la frontera norte hasta la sur, tanto en materia de seguridad pública, como en los rubros que tienden al crecimiento y desarrollo del país.

Como instituciones vamos siempre unidos al cumplimiento del deber, porque el compromiso que asumimos con la patria al ingresar a las Fuerzas Armadas, tiene su origen en la vocación de servicio y en el reconocimiento propio de que provenimos del pueblo al que nos debemos.

Señor Presidente y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas:

Los ideales de paz, democracia, libertad, justicia, prosperidad, engrandecimiento de la Patria y bienestar del pueblo por los que luchó Madero, y que respaldaron los cadetes del Colegio Militar en la memorable Marcha de la Lealtad, siguen vigentes hasta nuestros días y se pueden apreciar en su proyecto de gobierno al que las Fuerzas Armadas nos hemos sumado con determinación.

Para nosotros el objetivo es claro: lograr la transformación de la vida pública de México a través de:

➢ Desterrar la corrupción;
➢ Aplicar un nuevo paradigma en materia de paz y seguridad;
➢ Garantizar una democracia plena;
➢ Actuar con honradez, honestidad, justicia y apego a la ley;
➢ Atender a los más vulnerables sin dejar a nadie atrás;
➢ Respetar plenamente los derechos humanos; y
➢ Alcanzar el bienestar del pueblo; entre otros.

¡Acciones que están en marcha y con resultados evidentes!

En esta fecha emblemática para quienes servimos a la patria portando con orgullo el uniforme militar, le reafirmamos que hemos hecho propios los principios rectores de su gobierno.

Garantizándole que la confianza que usted ha depositado en las Fuerzas Armadas para participar en la seguridad pública y en los proyectos y programas prioritarios de su administración, ¡Es y será correspondida siempre con profesionalismo, honestidad y trabajo constante!… Pero sobre todo, con lealtad inquebrantable.

En toda acción que emprenda su gobierno para el progreso y desarrollo de México, ahí estaremos las instituciones armadas para acompañarlo.
¡Porque la lealtad es más que deseos, intenciones o palabras y se demuestra con los hechos!

Respetable auditorio:

Esta fecha en que celebramos la lealtad, quiero reiterar que los soldados de tierra, mar y aire, creemos en el proyecto que se ha puesto en marcha para el bien de México.

Somos conscientes de que la construcción de una nación democrática y con instituciones sólidas y eficientes, requiere del trabajo de todas y todos los mexicanos… ¡Sumémonos con lealtad a ese propósito!

Hemos demostrado a través de nuestra historia que somos una nación fuerte y que, ante situaciones complejas, la unidad nacional es lo que nos ha permitido salir adelante invariablemente.

Por nuestra parte, las Fuerzas Armadas empleamos todos los recursos que la nación nos otorga para cumplir las misiones asignadas en beneficio de la sociedad, y nos mantenemos atentos en todo momento, ante cualquier situación o contingencia.

Es momento de fortalecer los valores que nos unen como mexicanos, en cuyo centro se encuentra la lealtad que implica asumir una actitud de respeto y compromiso con la patria, con los demás y con uno mismo.

La efeméride que hoy recordamos, es propicia para afirmar que la lealtad de los soldados y marinos siempre estará al servicio de las instituciones, de la estabilidad nacional, del respeto a las libertades públicas y del bienestar del pueblo de México.

El actuar de los cadetes de 1913, exalta nuestro orgullo y nos motiva a replicar su ejemplo en cada acción, seguros de que la lealtad constituye un compromiso de honor con la Patria… seguros de que la lealtad ha sido, es y será siempre un rasgo distintivo de los integrantes del Ejército, Fuerza Aérea y Armada.

¡México tiene garantizada la lealtad de sus soldados y sus marinos!

Muchas gracias.

Redacción / EstadoMayor.mx

Anuncios

Deja un comentario