Cuarteleras

México, 20 de noviembre.- A un mes del polémico discurso pronunciado por el general retirado Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, en el que el ex candidateable a secretario de la Defensa, ex subsecretario y ex jefe de Estado Mayor de la Sedena, hizo patente la molestia de los mandos militares activos y en retiro, la mano pesada del comandante supremo no ha retumbado en la mesa del secretario de la Defensa Nacional para imponer correctivos a quien se consideró golpista en las redes sociales.

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Lo mismo ocurre con el general Sergio Aponte Polito, otro mítico divisionario en retiro que fue ave de tempestades en su paso por la comandancia de la II Región Militar, en el norte del país.

Aponte escribe regularmente columnas en algunos medios impresos desde donde lanza señalamientos y críticas severas al poder político. Casi a la par de Gaytán Ochoa, el general Aponte Polito dio una entrevista a Proceso, señalando que los militares están molestos y decepcionados por la manera en que han sido manejados en este inicio de sexenio lopezobradorista.

Tampoco a Aponte lo tocaron con el pétalo de un laurel.

Sucede que en los cuarteles y oficinas de la Sedena lo que se esperaba que fuera una reacción contundente, ha terminado por ser una muy cauta postura presidencial ante el apoyo silencioso (no tanto en redes sociales) con el que cuenta el general Gaytán.

Mientras algunos opinadores profesionales sostienen que el discurso del 22 no fue escrito por Gaytán, sino por el general Audomaro Martínez Zapata (director del Centro Nacional de Inteligencia-CNI) para apaciguar a las tropas (de las que nunca se habló en el texto), lo cierto es que la molestia militar es real, tiene nombres y apellidos y está a la espera de que el gobernó federal le deposite los 15 mil pesos de bono de fin de año que se merecen.

Gaytán sigue sus actividades sin mayor contratiempo ni angustia, porque ni el alto mando ni el comandante supremo le llamaron la atención por sus dichos ante medio centenar de generales y jefes retirados y en el activo.

No hubo regaño o jalón de orejas y mucho menos amenazas hacia Gaytán, porque el militar tiene el apoyo de una gran mayoría de elementos de la Sedena, desde soldados hasta efes en retiro y en el activo.

En las mentes y los corazones de la tropa siguen sonando los pronunciamientos de López Obrador en aquella entrevista con La Jornada, cuando dijo con todas sus letras que si por él fuera desaparecería al ejército y se tendría en su lugar una fuerza de paz.

Además, están las constantes acusaciones del hoy presidente sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas armadas, calificándolas de represoras del pueblo. Los militares, en especial la tropa y los oficiales, se sintieron traicionados y manipulados por el poder político que los ha utilizado para tratar de corregir los excesos, los olvidos, la torpeza y fracasos que en materia de seguridad han sido el sello de la casa en los últimos 20 o 30 años.

Por eso nadie ha tocado ni tocará a los generales, porque el termómetro sigue arriba y en espera de que el mando supremo recapacite y sea sensato no solo en su trato hacia las tropas, sino también en la valoración de las misiones que les encomienda.

Y para no olvidar cada uno de estos episodios, va de nuevo la carta o discurso leído por el general Gaytán Ochoa ente el general secretario Luis Cresencio Sandoval:

“Nos preocupa el México de hoy. Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados. Pero es imposible olvidar las experiencias del pasado, porque en los eventos donde existió la unidad nacional, el país pudo ver sus aspiraciones satisfechas y se construyeron los objetivos nacionales.

“En aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero.

“Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

“Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

“Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.

“Respetando el pacto social, así llamado por el francés Juan Jacobo Rousseau, y respetando nuestra propia normatividad vigente, no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.

“Sin embargo, es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

“Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

“Aquí no estamos soslayando la situación real.

“Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

“Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

“Tarea verdaderamente difícil, titánica si me lo permiten.

“En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

“Por ello reconozco que el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia.

“¿Quién aquí cree que ello es fácil?

“¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

“¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

“He hablado cuidando mis palabras.

“A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México. Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo. ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

“Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Cresencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar”.

A todo esto, la popularidad o confianza de la gente haca sus soldados se mantiene en niveles aceptables, sobre todo después del culiacanazo del 17 de octubre, cuando se dio el fracasado operativo contra Ovidio Guzmán, el hijo menor del Chapó que logró doblar al Estado, al ejército y al presidente en medio de una ola de violencia desatada para que fuera liberado.

Mientras la popularidad de López Obrador comenzaba a disolverse, la del ejército se mantuvo en niveles positivos. Una encuesta de El Universal revela que, en términos generales, poco más de la mitad de un hipotético universo de mexicanos sigue creyendo en la efectividad de los militares.

En marzo de este año la primera encuesta del diario indicaba que entre tres instituciones (Familia, Iglesia y Ejército), la Sedena ocupaba el tercer sitio en confianza, con un 31.8% con la respuesta de “mucho”, un 29.4% de “lago”, un 21.2 % de “poco” y un 14.9 % con “nada” como respuesta.

La más reciente, la de noviembre, muestra revela una caída, al mostrar que el 28.2 % confía “mucho”, un 30 % confía “algo”, un 22.2% confía “poco” y un 15.5% confía “nada” en el ejército.

Sumadas las cifras dan un poco más del 70 % de confianza, aunque la realidad es que los niveles máximos van a la baja (31.8% de “mucho” en marzo, contra 28.2% de “mucho” en noviembre).

El estruendoso fracaso de Culiacán salió caro.

Redacción / EstadoMayor.Mx

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  1 para “Cuarteleras

  1. Avatar
    Discreto
    20 de noviembre del 2019 en 11:25

    Los únicos apoyos de esos generales han de ser de otros que tienen la cola larga que les salió por corruptos durante su paso por la SEDENA y tienen miedo que la UIF los investigue y compruebe que sus bienes inmuebles (tienen mansiones de muchos millones de pesos y ranchos) y muebles, así como cuentas en los bancos de ellos o de sus parientes o prestanombres no corresponden a sus ingresos durante su permanencia en el Ejercito,más les vale no hacer ruido.

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