La odisea de la FAM para traer a Evo a México

México, 13 de noviembre.- Un vuelo que debió durar en promedio 14 horas de ida y vuelta (casi siete horas por travesía), con un aterrizaje para reabastecer combustible y sin mayores contratiempos para cruzar el espacio aéreo de cuatro o cinco países, se convirtió en una odisea que estuvo cerca de acabar en confrontación armada con las tropas del Ejército de Bolivia.

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El viaje del Gulfstream G-550 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para rescatar al caído ex mandatario boliviano Evo Morales, se convirtió en un periplo de obstáculos, de permisos negados, de presiones políticas, de negociaciones diplomáticas en horas de la madrugada sudamericana y tensión atizada por lo que amenazaba ser una respuesta militar de último minuto en el aeropuerto de Chumaré, en donde el derrocado y sus acompañantes esperaban la llegada del G-550 que los salvó de un destino incierto.

Si Perú y Ecuador negaban repentinamente sus espacios aéreos para que el Gulf de la Fuerza Aérea aterrizara a cargar combustible ya con Evo a bordo, de regreso a México, otro tanto ocurriría con Brasil y la propia Bolivia, en donde no solo se estaban cerrando los espacios de negociación para sacar al ex mandatario de su país, sino que además la confrontación entre los simpatizantes de Morales y las tropas bajo el mando del general Williams Kaliman Romero que rodeaban el aeropuerto de Chumaré.

Los involucrados en esta odisea fueron Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina, así como numerosos diplomáticos, cónsules y militares de esos países.

En cuestión horas, de minutos, el personal de la Secretaría de relaciones Exteriores (SRE) hizo llamadas, envió mensajes de texto y aguardó a que los diferentes contactos el más alto nivel obtuvieran respuestas positivas mientras las puertas de uno y otro gobierno se cerraban conforme avanzaba la madrugada en Cono Sur que amenazaba con cancelar todos los caminos para traer al asilado Evo Morales a México.

La renuncia del presidente boliviano se forjó a punta de marchas, protestas, muertes de civiles, denuncias y amenazas militares luego de las elecciones presidenciales del 20 de octubre, en las que Evo estaba seguro de barrer con el oponente, Carlos Mesa. No fue así.

La oposición y luego la Organización de Estados Americanos (OEA), desnudaron un fraude electoral de Evo para mantener en el poder por cuarta ocasión. En cuestión de días la policía y el ejército bolivianos le dieron la espalda al presidente y el general Kaliman Romero le dio la puntilla la pedirle en cadena nacional su renuncia al cargo.

Las promesas del presidente de reponer el proceso electoral no sirvieron de nada. La comunidad internacional presionó para que dejara el poder. Casi todos le dieron la espalda. Casi.

En la conferencia mañanera que diariamente ofrece el presidente López Obrador, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, relató a los reporteros lo ocurrido en el vuelo que rescató a Evo Morales de una prisión segura en su país, dejando en claro que la misión del G-550 estuvo en riesgo y se pensó en un plan B para sacar al ex presidente de su país.

Operación Evo

Ebrard dijo que fue el lunes cuando el gobierno de México recibió la respuesta de Evo aceptando el ofrecimiento de asilo hecho por el presidente López Obrador, quien ordenó que una aeronave de la FAM volara para pasar, literalmente, a Bolivia, por Evo Morales.

Esto ha sido como un periplo por diferentes espacios y decisiones políticas, narraba el canciller mexicano y explicó que en primer lugar, la ruta que se eligió fue a través de Lima, Perú. Se pidió autorización al gobierno de ese país, se otorgó y la aeronave bajó en Lima, como primer punto de contacto.

Ahí (en Lima) el avión tuvo que esperar para poder conseguir las autorizaciones de ingreso a Bolivia, país en el hay proceso político muy complejo en el que no está caro quién decide qué cosas.

Al final, luego de varias horas, las autoridades competentes de Bolivia dieron el permiso de ingreso de la aeronave y se les dio la instrucción a la tripulación para que despegaran de Lima, pero cuando llegaron al espacio aéreo de Bolivia les dijeron que siempre no, que no tenían permiso de entrar al país, narraba Ebrard.

Les dijeron que ese permiso ya no era le válido…
-Oiga pero ya estoy aquí en vuelo…
-Sí, pero no, no pueden pasar al espacio aéreo

Esa fue la respuesta de Bolivia. Entonces hubo que regresar a Lima y ahí otra vez a esperar por varias horas hasta conseguir la autorización que finalmente, con la valiosa intervención de la embajadora de México en Bolivia (María Teresa Mercado), del subsecretario para América Latina (Maximiliano Reyes) y mía, finalmente el Comando de la Fuerza Aérea fue el que otorgó el permiso para que pudiéramos ir, lo cual también dice quien tiene el poder ahorita en Bolivia, enfatizó Marcelo Ebrard.

Continuó narrando que la aeronave entró a espacio aéreo de Bolivia, llegó al aeropuerto de Chumaré en donde estaba esperando Evo Morales y la ruta que se tenía para regresar era la misma: volar a Lima, después volar hacia aguas internacionales y de ahí hasta México.

Pero ya casi para salir, a las 7 y media de la noche, tiempo de México, el gobierno del Perú, a través de su canciller, le dijo a Ebrard que por valoraciones políticas se suspendía ese permiso para bajar en Lima a recargar combustible y regresar a México.

Eso fue muy difícil y muy tenso, porque en el aeropuerto donde estaba Evo Morales (Chumaré) ya había una situación difícil por dos razones: porque los seguidores o simpatizantes de Evo estaban en torno al aeropuerto y al interior del aeropuerto había elementos de las fuerzas armadas de Bolivia.

“Esos fueron momentos de mayor tensión para nosotros. Finalmente hubo que hacer un plan B; pero en lo que concebíamos en plan B se pudo haber dado una situación muy difícil en el aeropuerto, ya estando Evo Morales a bordo de la aeronave de la Fuerza Aérea de México. Ese fue el peor momento, por supuesto”, explicó el canciller mexicano.

“Hablamos también con las autoridades de Paraguay. El canciller de Paraguay atendió amablemente. Nos ayudó mucho el presidente electo de Argentina (Alberto Fernández). Él habló con el presidente de Paraguay (Mario Abdo Benítez) también por su lado. El canciller me dijo, no tenemos inconveniente en que vengan ustedes a Asunción y que aquí recarguen combustible y permanezcan las horas que sean necesarias en lo que hacen su trámite de autorización de espacio aéreo”.

Entendemos la circunstancia en la que están, dijeron las autoridades de Paraguay. Puede convertirse en una tragedia la que están pasando, les dijeron al ir a Asunción.

El gobierno de Paraguay nos concedió la autorización y ya se imaginarán que cada autorización requiere que se le hable alguien de la instancia correcta, sacar el permiso, esperar respuestas, lo cual es normal en todos los países. Eso prolongó más las cosas, comentó Ebrard.

Luego volvió a intervenir la embajadora de México y logró que la Fuerza Aérea de Bolivia nos permitiera salir, porque ya no nos iban a dejar salir, recalcó el secretario de Relaciones Exteriores de México.

“Ahora sí que, por un milimétrico espacio se dio la salida. Ya saliendo de Bolivia llegaron a Asunción y ahí a volver a hablar con la gente de Perú para decirles bueno, no vamos a baja a recargar combustible, pero déjenos cruzar su espacio aéreo de regreso a México”, continuaba Ebrard.

El canciller del Perú me llamó y me dijo, sí, estamos de acuerdo con eso, pasen por nuestro espacio aéreo. Luego, a llamarle al canciller del Ecuador para preguntarle si podíamos aterrizar en Guayaquil para recargar combustible si era necesario.

El canciller lo consultó y dijo que sí, que podíamos bajar en Guayaquil a recargar. Pero en eso nos hablaron de Bolivia para decirnos que ya no nos daban permiso de cruzar por espacio aéreo boliviano para ir a Perú. Ya no y además ya es tarde para pedir permisos.

Entonces, como no se puede cruzar Bolivia ¿cuáles serían las alternativas?, explicaba el canciller mexicano. Amablemente, dijo, el embajador de Brasil en La Paz, Bolivia, nos dice si quieren les ayudo …

En la madrugada, también con intervención del embajador de México en Brasil (José Ignacio Piña Rojas), se consiguió que ese país nos dejara volar sobre la franja fronteriza entre Bolivia y Brasil para de ahí salir a Perú y cruzar el espacio aéreo de Ecuador, ya no bajar en Guayaquil, y seguir hasta la Ciudad de México, porque la autonomía de ese avión es de 11 horas de vuelo, relataba.

Con el combustible ya recargado, se decidió no aterrizar porque las cosas se estaban complicando a cada paso en el retorno a México. Con el permiso de Brasil, la autorización de Perú y la de Ecuador, el Gulfstream G-550 de la Fuerza Aérea Mexicana despegó de Bolivia alrededor de las dos de la madrugada., tiempo de la Ciudad de México.

El último obstáculo que nos refieren los tripulantes es que hubo que rodear Ecuador, porque ya estando en vuelo les dijeron que no les permitían sobrevolar espacio aéreo y que lo iban a revisar, esto ya en la madrugada. Entonces tuvieron que rodear para entrar a aguas internacionales y poder volar hacia México sobre el mar, añadió Ebrard, quien remató su intervención describiendo en pocas palabras lo ocurrido: esto es como si fuera un viaje por la política latinoamericana, de cómo se toman las decisiones y los riesgos que se corren

Marcelo Ebrard hizo un reconocimiento especial a la tripulación del Gulfstream G-550, piloteado por el general de Grupo Miguel Eduardo Hernández, de quien dijo “el general que viene a cargo de la aeronave es una gente excepcional; estamos muy agradecidos con la FAM, siempre su profesionalismo impresionante, una sangre fría, fuera de serie, y también habilidad para poder dialogar con la contraparte en esos momentos tan complicados”.

Con el general Hernández volaron el Teniente Coronel Felipe Jarquín Hernández y el Capitán Julio César Romero Sánchez Ruperto. Todos forman parte de la Unidad de Transporte Aéreo del Estado Mayor de la Defensa Nacional.

Estado Mayor solicitó una entrevista con la tripulación del aparato, pero la Sedena y la SRE evadieron responsabilizarse de otorgar el acceso a los militares que volaron el G-550.

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 / EstadoMayor.Mx

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