Cuarteleras

Ciudad de México, 21 de julio.- La efervescencia militar está a todo lo que da; entre detenciones de generales huachicoleros, capturas de policías militares metidos a secuestradores y quejas de la Sedena por campañas informativas en su contra, la agenda militar ha situado a la tropa y a sus mandos en el ojo de un huracán inimaginado.

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A esto hay que sumarle los rumores sobre la llegada del general Inocente Prado López a la Guardia Nacional como Jefe del Estado Mayor Policial que será creado en la nueva corporación.

El general Prado López fue el último Comandante del Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP) , sí, aquella unidad militar que durante décadas apoyó al también disuelto Estado Mayor Presidencial (EMP), esa truculenta y pestilente instancia técnico-operativa desintegrada por el presidente López Obrador, porque era un instrumento de exceso, poder y corrupción en torno a la figura presidencial creada por el priismo.

Lo novedoso no sería la llegada del general Inocente Prado a la Guardia Nacional, sino el manotazo que esto significaría en la relación AMLO-Sedena, a la cual el ex candidato de Morena tachó de todo, llegando incluso a desintegrar al EMP y al CGP como parte de su limpieza refundadora.

Si el general Prado llega a la GN, la Sedena le habrá estampado en la cara una bofetada dolorosa –y más– al Comandante Supremo de las fuerzas armadas que tanto repiqueteó campanas para celebrar la desaparición de los insoportables militares del Estado Mayor Presidencial y del Cuerpo de Guardias Presidenciales.

Y en la danza de versiones y efervescencias castrenses aparece también el nombre de otro general –Pedro Escalera Cobián– a quien muchos están ubicando para suceder ni más ni menos que a Alfonso Durazo al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).

¿Por qué se iría Durazo de la SSPC?

Para ocupar el sitio de la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, a quien se le ve fuera de la dependencia por motivos de salud.

¡Firmes!

Si en la mesa de discusiones ya teníamos suficiente con la polémica de la denostada y dudosa Guardia Nacional, su falsa conformación civil y su apresurado despliegue fronterizo para cazar migrantes centroamericanos, ahora el escenario se complica con una racha de acontecimientos nada buenos para las fuerzas armadas.

El tormentoso despliegue de la Guardia Nacional ya había hecho bastante ruido, por tratarse de una acción impulsada desde los Estados Unidos por el presidente Donald Trump para que el gobierno mexicano le hiciera el trabajo rudo a Washington atrapando migrantes en la frontera con Guatemala.

En eso estábamos, cuando las fiscalías antisecuestro de Guerrero y del Estado de México nos salieron con la de ocho columnas al informar que una banda de secuestradores había sido capturada y su rehén liberado en una casa de seguridad más o menos cercana a la capital del país. Conocer que tres de los cuatro detenidos eran policías militares en el activo ya era de por sí suficientemente explosivo. Luego, en minutos, vino la verdadera bomba: son de la Guardia Nacional, se aseguró desde Guerrero.

Entre que sí y que no, la noticia corrió incontenible y se hizo nota principal dentro y fuera del país.

Con las horas la verdad se fue acomodando según lo indicaban las versiones oficiales y para el anochecer la Sedena corregía a El Universal, que fue el primer medio en difundir la captura de policías militares pertenecientes a la Guardia Nacional.

En un comunicado la secretaría solo reconoció que los detenidos eran de la Policía Militar, pero no mencionó nada de su adscripción a la GN. Casi a la medianoche, la SSPC, en un furibundo comunicado aclaró que ninguno de los presuntos secuestradores era de la Guardia Nacional y que la corporación seguía siendo un dechado de virtud.

Pero en la mañanera, AMLO ya había sentenciado a los detenidos y aseguraba que recibirían todo el peso de la ley… aun sin haber sido investigados y juzgados.

Ahora, con la detención del general de Brigada Sócrates Alfredo Herrera Pegueros, acusado en la causa penal que se le sigue al general Eduardo León Trauwitz y otros militares por robo de combustible a Pemex, la efervescencia militar ya amerita la aplicación del Pan DN-IIIE en Lomas de Sotelo y en varias regiones y zonas militares del país.

Redacción / EstadoMayor.mx

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