La carta que permanecerá

México, 3 de junio .- Estamos frente a un loco de verdad.  Un hombre que no entiende que no es dueño del mundo.  Un payaso que pretende mandar en nuestro país, quebrando nuestra soberanía como si fuese de juguete.  Y no es así.

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Millones de mexicanos estamos dispuestos a no permitir que un extranjero, sea quien sea, profanar nuestra libertad, nuestra autonomía.

Por eso la carta de López Obrador es un documento excepcional.  Difícil, casi imposible, responder con “prudencia” a las amenazas del gringo. ¿En qué mente cabe, en verdad, exigir que “resolvamos” el problema de la migración, que echemos a los desarrapados que cruzan nuestro país en un peregrinaje tan aterrador?

El tema de los aranceles, su amenaza, no es sino el inicio.  Lo que sigue es enviarnos tropas porque no aceptamos sus “instrucciones”.

De ahí que debamos valorar cada una de las palabras de la respuesta presidencial. El mundo no comienza y termina en Estados Unidos. 

Es obvio, no hay como negarlo que subir los aranceles a todos los productos mexicanos, nos va a hacer mucho daño, sobre todo cuando la Economía está en un profundo receso, en parte por decisión presidencial, y también por el miedo que ha paralizado toda actividad productiva.  Miedo imaginario, miedo que las clases privilegiadas han fomentado.

También, no olvidar, los vecinos necesitan de nuestros productos.  La industria automovilística, que da de comer a muchos en el país vecino, va a perder enormidades con esta arbitrariedad.

El agravio del mandatario vecino viene, también, a sumar apoyo para López Obrador.  Sería necio, suicida, enfermo negárselo.  La gente que piensa, la que actúa por impulso, todos los opositores a priori, los nacionalistas, los que aborrecen esa cultura, pero sobre todo los mexicanos que entienden que la patria no es palabra de discurso, van a apoyar en esto al primer mandatario.

Donald Trump es, además de Presidente, candidato.  Y la manera en que utiliza políticamente esta amenaza es inmoral.  Tendremos que darnos cuenta de que la suya es una voz, una voz muy poderosa pero que no representa a un pueblo, a una Nación, que también será solidaria con nosotros, que entiende que, como escribió López Obrador, su país no puede ni debe ser un “gueto”.  Ya Nancy Pelosi, líder demócrata, expresó que Trump “demostró falta de conocimiento”. Y calificó sus amenazas como: “imprudentes”.

Para muchos la Estatua de la Libertad, como le recordó el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en su carta, no es un símbolo vacío.

¿Qué va a pasar en Washington, donde ya deben estar los negociadores mexicanos?  No lo sabemos.  Tal vez de esa ciudad deberían volar a China…

Isabel Arvide / @isabelarvide  / EstadoMayor.mx
 

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