Amplía AMLO la presencia militar para frenar a la delincuencia



México, 15 de noviembre.- Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente electo de México, no pudo librarse de la sombra de la militarización para atacar el problema de la inseguridad y la ola de violencia y anunció una estrategia que amplía el uso de las fuerzas armadas en labores policiacas.

Anuncios

Contrario a lo que sostuvo en su discurso crítico hacia el ejército y la marina, les entregará el control de la institución con la que intentará serenar al país, destinará más presupuesto, armas, equipo, transportes y material para apoyar la presencia militar en el combate al crimen (organizado o no).

El próximo secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general Luis Crescencio Sandoval González, tendrá poderes nunca vistos en un titular de esa dependencia, ya que en los hechos no solo controlará a los más de 216 mil efectivos del Ejército y Fuerza Aérea, sino que también tendrá el mando a los 50 mil elementos que integrarán a la Guardia Nacional (GN).

Este año la Sedena ejerce un presupuesto superior a los 81 mil millones de pesos. Se calcula que para activar gradualmente a los 50 mil integrantes de la Guardia Nacional se necesitarán al menos 25 mil millones de pesos.

La activación de la GN aparece entonces como el primer revés a las políticas de austeridad de López Obrador y la señal contundente de que el futuro mandatario constitucional no contaba con un esquema de seguridad y un diagnóstico completo sobre el fenómeno delictivo y los escenarios alternativos para atacarlo.

De acuerdo con lo anunciado, la Guardia Nacional se encargará de prevenir y combatir delitos como el secuestro, el robo de combustibles, el tráfico de armas, de drogas, de personas y sustancias químicas entre otros delitos de alto impacto para que los ciudadanos puedan estar tranquilos y llevar una vida sin sobresaltos.

Alfonso Durazo Montaño, futuro secretario de Seguridad Pública, fue el primero en hablar en la presentación del plan y fue explicando a grandes rasgos la forma en la que la seguridad pública se militarizará y la manera en que la Sedena se harpa cargo de contener y responder al fenómeno criminal de manera paralela, desde el formato una Guardia Nacional estructurada, uniformada, entrenada y adoctrinada como tropa de intervención, con mandos y grados militares incluidos.

Además, López Obrador reorientará el papel de las fuerzas armadas con una mini revolución operativa y doctrinaria que transformará el plan de estudios del sistema educativo castrense para crear militares con conocimientos policiales, en derechos humanos, y derecho penal que les ayuden a desempeñarse como soldados-policías o policías-soldados.

Una parte de esa mini revolución implicará desarrollar un “programa integral para homologar los ingresos y las prestaciones sociales de policías, militares y marinos, y de sus familias”.

Durazo lo definió así: “la Guardia Nacional quedará, pues, expresamente encargada de prevenir y combatir el delito en todo el territorio nacional y estará dotada de la disciplina, la jerarquía y el escalafón propios de las Fuerzas Armadas”.

Antes, el futuro secretario anticrimen explicaba que para crear la Guardia Nacional será necesario solicitarle respetuosamente a diputados y senadores varias modificaciones a los términos de la fracción XV del artículo 76 constitucional, a fin de que el nuevo cuerpo policiaco pueda conformarse para resolver de fondo, también, el tema del vacío legal en el que han operado las fuerzas armadas en el combate al crimen organizado.

Así, el anuncio del Plan Nacional de Paz fue también el de la ansiada solución paralela al tema de la Ley de Seguridad Interior (LSI) que se discute en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Las modificaciones al artículo 76 constitucional y la creación de la GN serán una doble solución a un tema que puso de cabeza al Estado mexicano y colocó a las fuerzas armadas en el ojo del huracán.

“Con esta medida se resolverán tanto el vacío legal en el que los institutos armados han venido participando en las labores de policía como la carencia de una institución policial profesional y capaz de afrontar el desafío de la inseguridad y la violencia”, sentenció Durazo.

El general Luis Sandoval González, futuro titular de la Sedena, también habló y explicó que la GN se integrará en tres etapas; la primera con unidades de la Policía Militar (PM), Policía Naval (PN) y Policía Federal (PF).

En la segunda etapa se incorporarán elementos activos de las fuerzas armadas que quieran pertenecer a la GN (solo tropa y oficiales de Sedena y Marina, ya no de la Policía Federal), y en la tercera fase se convocará a jóvenes hasta llegar a la cifra de 50 mil elementos. Esta última etapa se llevará cabo mediante la estructura militar de las fuerzas armadas, dijo el general.

El futuro DN-1 explicó que se dividirá al país en 266 regiones que estarán delimitadas bajo el criterio de cantidad de población e incidencia delictiva reportada, y habrá 32 coordinaciones estatales trabajando en conjunto con las regiones delictivas.

El general agregó que será el gobierno federal el encargado de presupuestar y programar el reclutamiento, organización, adiestramiento, despliegue y operación de la Guardia Nacional.

Al hablar de los lineamientos de operación de la GN, Alfonso Durazo explicó que la Secretaría de la Defensa Nacional asumirá el mando operativo de la Guardia Nacional, del reclutamiento, adiestramiento y organización de sus efectivos, así como de su equipamiento, despliegue y operatividad, con base en los requerimientos señalados por las coordinaciones de Seguridad y en apego a los lineamientos de acción elaborados por la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Y para garantizar la vigilancia en el respeto a las garantías individuales de los ciudadanos durante los operativos anticrimen, Durazo Montaño anunció que “se invitará respetuosamente a participar en la observación de las tareas de seguridad, construcción de la paz y prevención del delito a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)”.

Durazo dijo que la Guardia Nacional deberá alcanzar su pleno funcionamiento institucional y operativo en un plazo de tres años y agregó que el comandante será un militar, el mando operativo lo tendrán oficiales del ejército y en las zonas costeras serán elementos de la Armada los que estarán a cargo de las operaciones y el despliegue de tropas y “las tareas permanentes de formación de elementos dependerán del Sistema Educativo Militar”.

En suma, el anuncio del Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024 hecho por López Obrador y sus colaboradores muestra una estrategia de contención basada en un esquema militarista y una visión del uso de la fuerza más selectiva.

Dicha estrategia se apoyará en la aplicación de la inteligencia para garantizar una actuación que deberá ser respetuosa de los derechos humanos y que buscará no repetir la dinámica de aplicar la violencia para lograr la paz.

Sin embargo, la estrategia no solo no limitará la presencia de las fuerzas armadas, sino que al intentar racionalizarla le dará mayor peso, autonomía y un status legal nunca antes visto en tiempos de paz.

El escenario a corto plazo se prefigura por lo menos contradictorio, sobre todo cuando el propio Alfonso Durazo señaló al inicio de la presentación que ante la complejidad del panorama de inseguridad e impunidad creado en los sexenios anteriores, “salta a la vista la necesidad de esclarecer definiciones y términos y dejar de lado la fantasía de que es posible superarla circunstancia de inseguridad y violencia mediante soluciones únicas y unidimensionales, como la estrategia represiva policial-militar”.

 

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx

 



Anuncios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *