Coahuila estuvo en orden con Jefes Militares a cargo de las cárceles

México, 17 de septiembre (Redacción).- Ante la apabullante fuga de 132 reos, la mayoría federales, del penal de Piedras Negras hay que revalorar la función desempeñada por militares retirados en el sistema penitenciario.

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En el ámbito federal el general Enrique Gómez García ha hecho un excelente papel como responsable de la operatividad y seguridad en las prisiones federales del país, dentro de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

En Coahuila hasta la llegada del gobernador interino, Jorge Torres, las cárceles estuvieron en manos militares.  Primero con el mando del general José Luis García Dorantes como Subsecretario del ramo, luego con el también general Carlos Sánchez Fernández, hasta que hace dos meses el gobernador Rubén Moreira ordenó que fuese relevado de sus funciones.

La formación militar es más que pertinente en las prisiones por lo que implica de disciplina, orden y control.  Después de la fuga, a través de un túnel, de la cárcel de Piedras Negras pasaron horas antes de que se supiese con certeza el número de internos que habían logrado escapar.

Es decir, ni siquiera saben bien a bien cuántos internos hay y dónde están.

Civiles sin carera penitenciaria, sin experiencia, son vencidos muy pronto por el poder del crimen organizado en las cárceles.  En Piedras Negras había un número importante de reos federales.

Es obvio que se necesita estar ciego para no enterarse de que se construye un túnel en una prisión, más cuando los internos ahí no llegan a los ochocientos.  Lo que sucedió fue que la autoridad civil omitió el control, y al hacerlo abdicó de sus obligaciones.

No hay excusa para que no exista control total en una prisión.  Por eso los internos son, precisamente, “internos”.  Es decir, son sujetos de los reglamentos impuestos por la autoridad.  Y no al contrario.

La lección de esta fuga masiva que va a ser noticia varios días debería motivar una reflexión seria de los gobernadores y autoridades responsables de las cárceles en todo el país.  Hay que mirar bien hacía el origen de los problemas, el tema penitenciario es grave, no existen condiciones propicias por el hacinamiento, el mal diseño de las instalaciones, la falta de personal capacitado, de sueldos para pagar a custodios y funcionarios profesionales y muchas otras razones.

Pero, sobre todo, los problemas más graves como las evasiones, los motines, la violencia al interior se derivan de la falta de control de los directores de las prisiones y de la falta de atención de estos problemas por parte de sus jefes directos.

Ahí es donde los militares, jefes militares en situación de retiro sobre todo, hacen un excelente papel.

Los hechos hablan, bajo el “Modelo Coahuila”, con generales a cargo de las cárceles no hubo un solo reo fugado ni problemas de violencia.

 

foto: Milenio.com

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