Disentimiento



México, 13 de julio.- Dice mi muy respetado colega y estimado amigo, Juan Veledíaz, que al general Godínez Bravo el “estallido de la rebelión en Chiapas exhibió su poca experiencia en el manejo de Información de Inteligencia”. ( La “guardia pretoriana” en la mira http://www.estadomayor.mx/83936 )

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Algunas puntualizaciones porque los tiempos a los que se refiere los viví muy cerca de mi general, por las que no pudo haber un mal manejo en la información de inteligencia “que oportunamente le habían hecho llegar”, según afirma en su nota “La Guardia Pretoriana en la Mira”.

Meses antes de que estallase el conflicto armado en Chiapas, consta en mi libro “La Guerra de Los Espejos”, gente del general Godínez Bravo encontró, durante un enfrentamiento, en la Sierra de Corralchem, en un paraje conocido como “Las  Calabazas”, el 22 de mayo de 1993, indicios suficientes para asumir que se estaba preparando, justamente, una “guerra” contra el Estado Mexicano.

A esto se refiere el “Subcomandante Marcos” como, textual: “las pendejadas que hicimos”.

La magnitud fue tal, tenían uniformes militares y habían reproducido cuarteles, había cocinas, equipo de comunicación, que el general Antonio Riviello se levantó de una dolencia que lo mantenía en el Hospital Militar para acudir al lugar y atestiguar lo que habían encontrado.  Ocho horas a pie desde el lugar donde aterrizó el helicóptero.

A petición del gobierno federal al general Godínez, se borró de los partes militares y de las actuaciones del Ministerio Público la palabra “guerrillero”.

Después de su visita a este paraje, el general Riviello acudió a Los Pinos.  Llevaba, además, un vídeo de quien después se conocería como el “Subcomandante Marcos”, dando “instrucción militar” a los guerrilleros.

La instrucción presidencial fue definitiva: No eran guerrilleros y los militares debían retirarse de lo que, en ese momento, para efectos de atención, sería conocido como “corredor de extrema pobreza”. La decisión del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari fue disminuir la importancia del hallazgo y se optó por dotar de servicios a la zona, como el hospital de Guadalupe.

Por este motivo, ordenes superiores, fue que Godínez tuvo que cancelar el operativo que ya tenía listo para exterminar a los guerrilleros en esa zona de Chiapas.

Hablamos de mando.  De operatividad militar.  De batallas.  Lo que pocos jefes militares han tenido que vivir.

El 13 de septiembre de ese mismo año, el presidente Carlos Salinas de Gortari, hizo una comida con generales condecorados en Los Pinos.  Ahí, una vez más, Godínez Bravo insistió con los guerrilleros de Corralchem.

De tal manera que la información de Inteligencia la habían  hecho ellos mismos, Godínez y su gente, y sus informes, eran quienes mejor conocían la realidad. Y, también, quienes se vieron obligados a obedecer ordenes superiores que estaban insertas en asuntos políticos.

Este es el antecedente con el que se llegó a la noche del 31 de diciembre, cuando el mismo Godínez Bravo estaba acuartelado con su gente, cancelados todos los permisos.

Creo que Miguel Ángel Godínez fue un excepcional jefe del Estado Mayor Presidencial, con todo lo que eso implica e implicaba en su tiempo.  Que consiguió poner orden en una agenda presidencial proclive a lo contrario, que organizó las actividades de López Portillo y de su familia en situaciones muy complejas, que no hizo negocios como es obvio por la forma en que murió, y que además fue un jefe militar excepcional a quien le tocó responder, con las uñas, sin estar preparados, con cuarteles abiertos, a una declaración de guerra y a una ofensiva militar.  Que demostró en esos combates capacidad de mando de tropa.
Su caso es muy diferente al de otros jefes militares que han estado, como bien dice Veledíaz, toda su carrera militar abriendo puertas y llevando portafolios desde el EMP.

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

EstadoMayor.mx



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  1 para “Disentimiento

  1. andres benito
    17 de julio del 2018 en 21:44

    a que señora Isabel, no defienda lo que no es posible, como es el caso del gral. godinez bravo, este señor estuvo en la época de la corrupción del nefasto lopez portillo, y quien iba atacar a los supuestos guerrilleros, que no eran mas que campesinos explotados por caciques locales y por gobiernos estatales priistas, asi que yo sugiero sra. que mejor lea y poco mas

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