Invierte Marina 9 mmdp en salud… y no puede salvar a una mujer embarazada



Con un presupuesto acumulado superior a los 9 mil millones de pesos para Sanidad Naval, la dependencia no pudo atenderla por no contar con “equipo médico ni con medicamentos” debidos.

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México, 14 de mayo.- ¿Cómo están los servicios y la atención de la Sanidad Naval en el sexenio que termina?

No muy bien, tanto que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) le acaba de girar la Recomendación 013/2018 a la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) por la muerte de una mujer embarazada quien acudió al Hospital Regional Naval de Acapulco para dar a luz y terminó perdiendo a su bebé, inconsciente, desangrándose y esperando durante horas un traslado que al final le costó la vida.

La atención médica tardía y sobre todo la falta de insumos médicos y las carencias reconocidas por el propio hospital naval en situaciones de urgencia ocasionaron la muerte de una mujer como consecuencia de la atención recibida en una instalación que forma parte de la red de servicios médicos integrada por 37 hospitales, sanatorios y clínicas de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) en la que se han invertido 9 mil 760 millones, 850 mil 888 pesos en este sexenio.

Esta red, conformada por 11 hospitales, 21 sanatorios, 1 centro médico naval y 4 clínicas, ha recibido recursos financieros y apoyo de manera creciente en cada uno de los ejercicios presupuestales de este sexenio bajo el mando del almirante secretario Vidal Soberón Sanz al frente de la Semar, y del titular de la Dirección General Adjunta de Sanidad Naval, el contralmirante Rafael Ortega Sánchez, encargado de los servicios de atención médica a los marinos y sus familias.

El presupuesto con el que abrió el sexenio del contralmirante Ortega Sánchez en 2013 fue de 1, 429 millones 296 mil 212 pesos. Un año después, en 2014, la cifra se elevó a 1, 448 millones 671 mil 379 pesos. En 2015 el presupuesto para Sanidad Naval creció a 1, 688 millones 938 mil 980 pesos.

Para el año 2016 la cifra llegó a 1, 729 millones 819 mil 999 pesos y el año pasado el presupuesto otorgado a esa cartera de la Marina fue de 1, 459 millones 755 mil 312 pesos, reduciéndose en más de 270 millones de pesos con respecto al 2016.

El 2017 fue precisamente el año en el que ocurrió la muerte de la mujer como consecuencia del deficiente servicio médico y de las complicaciones sufridas por un traslado tardío, mal hecho (el personal naval encargado no documentó de ninguna forma el traslado de la paciente, no incluyó expediente ni papeles que describieran su situación clínica) y deficiente en su realización.

La recomendación de la CNDH indica que el 6 de julio de 2017 la afectada llegó en compañía de otra persona para ser atendida en el Hospital Regional Naval de Acapulco. Con 30 años de edad y en el noveno mes de embarazo, la mujer indicó que sufría fuertes contracciones y pidió que su bebé naciera por cesárea. Uno de los médicos que la recibió le dijo que su situación no ameritaba una cesárea y que todo iba bien para llevar un parto normal.

La CNDH no indica en la Recomendación a qué hora llegó la mujer al Hospital Naval, pero señala que a las 20:30 horas de ese mismo día -sin explicar el lapso transcurrido- otro médico de Urgencias le dijo, tras una nueva revisión, que el bebé ya no tenía signos vitales y que tenían que esperar a que llegara el ginecólogo de turno para confirmar la situación.

El ginecólogo se presentó, confirmó la muerte fetal y les dijo que esta se había producido por desprendimiento de la placenta, lo que había ocasionado una hemorragia interna y el estado de gravedad de la paciente. Ordenó que se le operara para extraerle toda la placenta.

La intervención se hizo el mismo día, a las 22:14 horas, con varias dificultades ya que no había anestesiólogo en esos momentos (tardó más de una hora en aparecerse). La operación se llevó a cabo, pero el estado de salud de la mujer empeoró porque fue necesario quitarle la matriz y perdió más de tres litros de sangre.

Tras la operación, fue enviada a terapia intensiva. Su estado siguió agravándose y entonces los médicos navales responsables dijeron a los familiares de la mujer que era urgente trasladarla a otro hospital, porque ahí no contaban con lo necesario para atenderla. Por eso decidieron trasladarla en ambulancia de la Marina al Hospital General de Acapulco, que depende del gobierno estatal.

De acuerdo con la CNDH, los problemas surgidos durante esta etapa fueron fundamentales para llegar al cuadro que precipitó la muerte de la mujer, ya que pasaron entre siete y nueve horas para que se el trasladara al segundo hospital en donde prácticamente llegó sin signos vitales.

Las cosas no pararon ahí. En su investigación, la comisión descubrió que la Marina no inició ninguna indagatoria interna ante el Inspector y Contralor General de la Armada y tampoco había iniciado queja médica alguna contra el personal involucrado tras lo ocurrido dos meses antes. Los datos sobre estos hechos fueron recabados por la CNDH el 1° de septiembre de 2017.

Así, la CNDH determinó en la Recomendación 013/2018 que lo ocurrido en el Hospital Regional Naval de Acapulco y que causó la muerte de una mujer de 30 años de edad con un embarazo terminal, fue la deficiente atención médica, la falta de insumos y las decisiones tardías que permitieron graves complicaciones que ocasionaron el deceso de la paciente.

El Hospital Regional Naval de la Marina en la base naval de Icacos, en el puerto de Acapulco, cuenta con una plantilla de 185 elementos: 39 médicos en contacto con los pacientes, 12 médicos generales, 1 médico pediatra, así como 64 enfermeras para atención directa de pacientes, 41 enfermeras para atención general.

En cuanto a especialistas, el hospital naval tiene 2 ginecobstetras, 2 médicos cirujanos, 1 médico internista, 18 especialistas, 3 odontólogos, 18 enfermeras especialistas y 5 enfermeras auxiliares.

 

Para la CNDH, además de la mala atención médica y de la carencia de insumos -como hemoderivados y factor Vlla- “la dilación de nueve horas en el traslado de la víctima para recibir el tratamiento oportuno y adecuado que requería, contribuyó de manera directa en la pérdida de su vida”.

La comisión señala que el personal del hospital naval no tomó las medidas necesarias para garantizar el más alto nivel posible de atención en la salud de la víctima para prevenir de manera adecuada posibles amenazas a la vida de la mujer.

Y lo más relevante en este caso: la CNDH precisa que si bien hubo una cadena de eventos que influyeron de manera decisiva en el fallecimiento de la víctima, lo cierto es que el Hospital Regional Naval de Acapulco tiene una problemática particular no atribuible a los médicos y personal de enfermeras y que de “carácter estructural en el funcionamiento” de esa instalación médica.

Esta suerte de mini diagnóstico sobre la mala administración del HRN de Acapulco se da justo en el año en el que la Marina ejerce el presupuesto más alto en Sanidad Naval –2 mil 004 millones 369 mil 006 pesos-.

Ese dinero debió servir para capacitar, especializar y mantener en el nivel más alto de atención no solo al personal médico y de enfermeras y especialistas, sino también para garantizar el suministro adecuado, total y a tiempo de cada uno de los servicios y beneficios que los derechohabientes militares y navales demandan.

 

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx



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