Un poco de historia: Los Niños Héroes

México, 13 de septiembre (Redacción).- Desde la fundación de Tenochtitlán en 1325, Chapultepec se convirtió en un santuario para los mexicas. Nezahuacóyotl, rey de Texcoco y aliado de los aztecas mandó construir en 1428 un adoratorio y Moctezuma I hizo en la misma loma un acueducto con la finalidad de abastecer de agua a los habitantes de Tenochtitlán.

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Cuando Hernán Cortés quiso tomar la ciudad azteca, dirigió la estrategia desde el inmejorable puesto de mando instalado en el cerro de Chapultepec, lugar donde el virrey español Bernardo Gálvez hizo levantar sobre las ruinas mexicas un edificio destinado a albergar la residencia de los máximos representantes de la Corona española en la Nueva España.

La edificación fue abandonada y aprovechando parte de la construcción, en 1842 se instaló en la misma el Colegio militar, bajo la dirección del General José Mariano Monterde.

La invasión estadunidense

El expansionismo norteamericano por los diversos territorios que en el futuro serían los estados de Texas, Nuevo México y California siempre se mantuvo “disfrazada” bajo la excusa de la protección de sus intereses en dicha región fronteriza.

Esta forma de actuar por parte del país vecino del norte hizo que en numerosas ocasiones, después de la proclamación de independencia de la República de Texas, en 1836 y de la anexión de Nuevo Méxcio en 1845, los estadunidenses invadieran la República mexicana , en medio de la inestabilidad social y política de la nación.

En 1846, el ejército norteamericano con un estimado de ocho mil hombres, bajo el mando del general Winfield Scott, invadieron el país so pretexto de un enfrentamiento entre tropas mexicanas y estadunidenses en territorio de lo que fue Nueva España. Después de batir al Ejército mexicano en diversos puntos, la conocida “Columna de Pilow” se presentó ante el Castillo de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847.

La defensa que corrió a cargo de 200 cadetes y 632 soldados del Batallón de San Blas, no pudo evitar la pérdida del bosque y del cerro, por lo que la resistencia se vio obligada a trasladarse al Colegio militar. Los cadetes, en lucha cuerpo a cuerpo, resistieron heroicamente el asalto de las tropas norteamericanas, muy superiores en número.

Tras sufrir graves pérdidas, los soldados estadunidenses consiguieron tomar la plaza. La derrota no logró empañar el heroísmo sin par de unos jóvenes cadetes que prefirieron la muerte a entregarse al invasor.

Los seis cadetes, Juan de la barrera, Juan Escutia, Francisco Márquez, agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez, junto con parte de la guarnición de la Academia mantuvieron a raya durante dos días al ejército invasor antes de perecer en la batalla.

Tuvo que transcurrir un poco más de un siglo para que los restos mortales de los seis jóvenes cadetes fueran descubiertos en el bosque de Chapultepec y reconocidos como tales oficialmente en 1947. En la actualidad, sus restos descansan desde 1952 en el Monumento a los Niños Héroes, erigido en su memoria y situado al pie del cerro de Chapultepec. Dicho monumento es el resultado del trabajo conjunto del escultor Ernesto Tamariz y el arquitecto Enrique Aragón Echegaray.

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