La rapiña militar en Tamaulipas



Son imágenes que datan del otoño del 2015 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, se trata de un cateo militar a la casa de un cabecilla del narco en esta zona de la frontera. La denuncia de miembros del 16 regimiento de caballería es que los entonces mandos de esta unidad, hurtaron dinero y valores que no presentaron ante la autoridad ministerial. Es el tipo de rapiña y abusos por los que no se toca a los mandos superiores y todo el peso cae sobre oficiales subalternos y tropa. Un ejemplo de cómo podría operar la Ley de Seguridad Interior, donde sin orden judicial los militares podrían actuar con declaratoria presidencial de “riesgo a la seguridad interior”, con total impunidad sin que se juzgue en caso de violaciones a la cadena de mando y clasificando la información como reservada.

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México, 12 de marzo.- Fue un cateo efectuado la mañana del 2 de noviembre de 2015 en la casa de un integrante del autodenominado cártel del Noreste, en Nuevo Laredo, Tamaulipas. De ese lugar en la colonia Madero, los soldados sustrajeron una caja fuerte, un maletín y se llevaron un Mustang rojo. Horas después pusieron a disposición de la Procuraduría General de la República el auto, 6 millones 208 mil 350 pesos y 144 mil 82 dólares.

El operativo pudo pasar como uno más de los que se realizan cotidianamente en Tamaulipas, si no fuera porque integrantes del 16 Regimiento de Caballería, con sede en esta ciudad fronteriza, le hicieron llegar al reportero dos videos para denunciar las irregularidades en las que presuntamente incurrieron los entonces mandos militares. Son conductas por las que después se suele culpar a la tropa y oficiales subalternos, sin tomar en cuenta que ellos obedecen órdenes, comentaron integrantes de esta unidad que solicitaron reservar sus nombres y rangos.

En los videos, que juntos duran unos 10 minutos, se aprecia a un militar que está al mando, da órdenes y dirige la incursión. Según las fuentes que hicieron llegar el material a este Blog, se trata del coronel Héctor Adrián Mosqueda Velázquez quien por esas fechas era el comandante del 16 Regimiento de Caballería.

El cateo se realizó sin orden expedida por un juez, aseguran las fuentes, hubo allanamiento de morada y se forzó la puerta de un estacionamiento, como se aprecia en las imágenes.

En el interior de la casa –donde aparentemente no había nadie– se observa cuando la tropa sustrae una caja fuerte; también se alcanza a distinguir un vehículo rojo.

Al respecto una de las fuentes militares asegura que el coronel Mosqueda se apoderó del dinero de la caja fuerte. “Abusando de su autoridad, ordenó a tres elementos de tropa que pusieran a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación, en Nuevo Laredo, únicamente el vehículo rojo con una mínima cantidad de dinero, señalando en el parte que el automotor con el numerario se localizó en la calle frente a un domicilio abandonado”.

Ante las autoridades ministeriales civiles se dijo que el vehículo “estaba estacionado en la calle frente a una casa abandonada y deshabitada con dirección en Calle Río Grijalva y Calle Querétaro de la colonia Madero, de Nuevo Laredo. Cabe resaltar que la puesta a disposición no la firman los jefes que llevaban el mando, pudiendo ocasionar problemas legales a quienes firmaron”.

La veracidad de los videos fue corroborada por tres fuentes, de diferente rango, del 16 Regimiento de Caballería, que también pidieron el anonimato para evitar represalias. Por separado señalaron que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) actuó “con disimulo ante los malos manejos y corrupción” de los hoy excomandante y exsegundo comandante de esa unidad.

En enero del 2017 Mosqueda fue enviado a Escárcega, Campeche, donde asumió el mando del 11 Regimiento. Por las mismas fechas el teniente coronel Carlos Alberto Rojas Martínez fue enviado a la XII Región Militar en Irapuato, Guanajuato.

Para conocer su versión sobre las denuncias de los integrantes del 16 Regimiento se envió una solicitud de entrevista a la dirección de Comunicación Social de la Sedena. Vía correo electrónico, pidieron se les adjuntara el link del reportaje, el cual aún no se publicaba, solicitaron datos personales del reportero y un “banco de preguntas” sobre el que versaría la entrevista. Pasadas las semanas no hubo respuesta de la dependencia.

Las fuentes señalan que la actuación del comandante y del segundo comandante del regimiento de Nuevo Laredo fue “irregular” de manera continua. Se dictaban órdenes que consistían en cateos ilegales y el “apoderamiento de bienes localizados en domicilios de narcotraficantes”.

Cierta vez, narra una de las fuentes, un integrante de uno de los grupos criminales en la zona fue detenido por militares. El individuo portaba documentos que comprometían a los mandos del regimiento en actividades ilegales.

“Tenía una nómina donde asentó datos de depósitos bancarios a diferentes personas, donde resaltaba el anotado que se realizó el 28 de enero del 2016 a la cuenta 5206 9877 3394 9696 de Banamex por cien mil pesos ‘PAL WACHO 2/o DEL CERO’”. La clave “cero”, según la fuente, es la que los integrantes de la delincuencia dieron al 16 Regimiento. El “2/o” se refiere al segundo comandante de esa unidad.

“También se observa la anotación de un depósito a la cuenta 102 166 039 02 de Bancopel por 50 mil pesos el 2 de febrero de 2016, efectuado a ‘REPORTE SIFOA VERDE CERO’”. El termino C.I.F.O.A. se utiliza en el ejército para denominar a los elementos que vienen de tropa y aprobaron el Curso Intensivo de Formación de Oficiales de las Armas y Servicios, lo que los convierte en oficiales sin haber estudiado en el Colegio Militar.

Los registros estaban en una libreta que traía el detenido; éste pertenecía al Cártel del Noreste, grupo que hace tres años se escindió de Los Zetas para delinquir por su cuenta en Nuevo Laredo.

Las fuentes hicieron llegar copia de los documentos con los registros a los que aluden.

En dos frentes

Para la tropa y los oficiales de más bajo rango, Tamaulipas siempre ha significado luchar en dos frentes. Uno hacia el exterior, como ejemplifica la desaparición en agosto de 2016 del cabo Juan García Pérez y del soldado Gabriel Boleada Hernández, ambos del 16 Regimiento.

Los dos estaban francos. Según sus compañeros, los “levantaron” afuera del bar Emiliano’s, en la calle Guerrero de la colonia Centro de Nuevo Laredo. El caso no trascendió a los medios; pasaron los meses y ninguno de los dos apareció. Se recibieron varias denuncias anónimas donde se señalaba el sitio en el que supuestamente se encontrarían, pero nunca fueron hallados. Hasta diciembre de 2017 se desconocía de su paradero.

El otro hacia el interior. El 3 de septiembre de 2016 los medios difundían las imágenes de dos enfrentamientos entre civiles y efectivos del Ejército en calles de Nuevo Laredo. El saldo fue de 10 presuntos criminales abatidos y una mujer, víctima inocente, que quedó atrapada en su vehículo durante el fuego cruzado.

Los militares que participaron eran del 16 Regimiento. Sobre esos hechos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dijo que iniciaría una investigación para saber si hubo violaciones a las garantías individuales de alguna de las víctimas.

Días después, por las redes sociales que usan la tropa y los oficiales subalternos, circuló un mensaje donde se anunciaba que 45 efectivos del 16 Regimiento eran investigados tanto por la CNDH como por el alto mando militar, por “uso excesivo de la fuerza”.

Parte del texto que circuló decía (se respetan la sintaxis y ortografía): “Lo que no saben esos tontos es que a los apestosos zetas se les decomisaron 4 barret cal. 50, granadas de mano, granadas de fusil cal. 40mm. Y las armas tipo AR-15, M-16 y AK-47 contaban con miras de punto rojo y láser.

“SEÑOR SECRETARIO DE QUE SE TRATA??? DE APOYAR A SU GENTE O DE DARNOS LA ESPALDA?? Solo se esta ganando que las unidades que se encuentran en zonas de riesgo se revelen en su contra por darnos todo el tiempo la espalda.

“De los 45 compañeros del 16RCM que están siendo investigados, algunos se irán a prisión militar, y otros más se irán de baja debido a la falta de apoyo de nuestro alto mando. Ellos solo han hecho su trabajo al igual que las demás unidades que se encuentran en Tamaulipas.

“Si fuera al revés, y nos mataran a varios soldados los medios dirían que no estamos preparados, pero como nosotros somos los que siempre despedazamos a los malandros en enfrentamiento nos dicen que usamos una fuerza exagerada…

“Despreocúpate Cienfuegos, como ya lo sabes las unidades de la IV Región Militar no te somos leales a ti ni al gobierno. Solamente al Pueblo de México. Tu sigue poniendo tu atención en tu desfiles, ceremonias tontas y condecorando a tus generales corruptos, NOSOTROS SEGUIREMOS EN ESTA LUCHA ELIMINANDO A LOS QUE DAÑAN A NUESTRA GENTE”.

El texto venía firmado con las siglas de las unidades del Ejército, Policía Federal y Marina que operan en la zona.

Finalmente los militares investigados fueron exonerados y se reincorporaron a sus labores. No hubo procesados. Lo único que nunca se investigó fueron los presuntos sobornos y el pillaje documentado en los videos.

 

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estadomayor.mx

 



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