Cuarteleras

México, 6 de enero.- Se terminó el año y en el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto como presidente y del general Salvador Cienfuegos Zepeda como secretario de la Defensa Nacional (Sedena), la institución seguramente verá en el aire – para el 16 de septiembre de 2018- los primeros dos o tres aviones del Proyecto Azteca construidos íntegramente en México, en los talleres de la Industrias Militar, tal y como el alto mando lo prometió en 2015.

Anuncios

También se avanzará lo más posible en la fabricación de blindados tácticos ligeros Kitam y DN-XI, así como en el transporte para personal denominado Cimarrón, para mostrarle a propios y extraños que el cambio en la Sedena, por lo menos en esta parte de su desarrollo tecnológico, es cosa seria.

Pero el tema central en los meses y años por venir será el de la presencia de soldados, oficiales y alguno que otro jefe en tareas de policía operativo e investigativo, para las cuales no están ni estará hechos.

Con o sin Ley de Seguridad Interior, soldados, pilotos y marinos van a seguir en las calles apoyando en tareas de seguridad, porque los cuerpos policiacos de todo el país no solo siguen sin ser profesionalizados y restructurados, sino que van en caída libre, en franco retroceso y con la complacencia de las autoridades de todos los niveles de gobierno.

Y para tomar más en serio su papel policiaco y seguir con la cartera abierta y hacerse de insumos adicionales para sus operaciones, los militares han adquirido al menos dos sistemas de espionaje muy avanzados, de última generación, para interceptar y penetrar todo tipo de aparatos de comunicación incluyendo, por supuesto cualquier clase de telefonía fija o móvil.

Hace dos meses oficiales de inteligencia del Ejército y la Marina respondieron a la invitación de la firma multinacional TAMCE Contramedidas S.A. de C.V. (con sede en Argentina y oficinas en el WTC de la Ciudad de México, en Brasil, Colombia, Venezuela, Perú, Panamá, España y los Estados Unidos).

La invitación a funcionarios acreditados del gobierno federal y de diversas entidades para asistir a la presentación del sistema Medusa fue hecha poco antes de septiembre de este año. La presentación se efectuó en los primeros días de octubre en un lugar no revelado.

La empresa se limitó a lanzar el anzuelo para dar una idea de lo que iba a mostrar, señalando que “Medusa es una plataforma OSINT y Cyber ​​Humint que permite a la comunidad de Inteligencia monitorear y analizar amplios flujos de información con el objetivo de identificar, prevenir y neutralizar amenazas y posibles acciones criminales.

“Medusa ™ proporciona herramientas para realizar sigilosamente el rastreo de datos y varios tipos de investigaciones y análisis estadísticos en medios sociales y canales web”.

Mandos de la S-2 (Inteligencia), de la S-7 (Operaciones Contra el Narcotráfico-OCN) y de la S-8 (Contraterrorismo) de la Sedena y de Inteligencia Naval de la Marina acudieron a la cita y salieron satisfechos, mucho.

El siguiente encuentro fue con los representantes de la compañía israelí Ability Inc., fundada en 1994, especializada en intercepción de señales de teléfonos celulares y de redes de comunicación soportadas por satélites.

La firma tiene oficinas centrales en Tel Aviv y se fusionó en 2015 con el conglomerado de empresas integradas en Cambridge Capital Acquisition Corporation, Ability Computer & Software Industries Ltd. y Ability. El lema comercial de Ability es “mientras otros hablan, nosotros escuchamos”.

Ability ha desarrollado varios productos de inteligencia no intrusiva basados en capacidades de bombardeo electrónico a distancia que, a diferencia de sus competidores, no requieren que los aparatos o sistemas a espiar sean intervenidos o modificados físicamente para instalarles chips.

El sistema IBIS AIRBORNE, por ejemplo, se usa para ubicar y localizar objetivos, identificar sus redes operativas, intervenir comunicaciones y apoyar operaciones en tiempo real, todo desde plataformas aéreas equipadas con el sistema.

El otro sistema, el ULIN adquirido por el gobierno mexicano, es relativamente “nuevo”, según señala la firma Ability. Se trata de tecnología de alto nivel que es operada desde satélites y puede interceptar, intervenir y decodificar cualquier teléfono celular en cualquier parte del planeta, esté encendido o no.

El ULIN (Ultimate Interception) puede captar e intervenir cualquier teléfono encriptado en cualquier parte del mundo desde una oficina central, conectando y enlazando decenas de llamadas al mismo tiempo.

Ambos sistemas, cuyo precio varía entre los 10 y los 20 millones de dólares, solo se venden a agencias de gobierno, no a particulares.

Estas son las nuevas adquisiciones de la inteligencia militar mexicana, que a falta de capacidad y experiencia positiva en labores policiacas apostará ahora por el lado fino del combate al crimen, a través de la tecnología de inteligencia de última generación.

Anuncios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *