¿Queremos inocentes o culpables?



México, 12 de julio.- Las cifras, nos dicen en la PGR, no coinciden. ¿Cuántos criminales están libres por la implementación del Nuevo Sistema Acusatorio de Justicia Penal?

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O, por el contrario, estamos equivocando el cuestionamiento… Porque lo que deberíamos estar visualizando como importante es, no más pero tampoco menos, con la presunción de inocencia que hoy está vigente.

Este es el argumento de la Suprema Corte de la Nación.

Y por tanto, volvamos a preguntarnos, ¿queremos inocentes fuera de la cárcel?

Qué grave puede resultar la politización del tema. Y cuando Miguel Ángel Mancera ha aceptado sus aspiraciones a contender por la Presidencia del país, no hay inocencia a priori en sus batallas. Sus declaraciones de “temor” por los 4 mil presos que van a ser puestos en libertad no pueden separarse de esta realidad.

No es necesario saber mucho de leyes para entender que hoy corresponde al juez dictaminar, más allá de la antigua rigidez de códigos penales, si un presunto culpable debe ser o no encarcelado. Y esto viene a respetar, insisto en su importancia, un significado a lo que dice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: todo ciudadano es inocente hasta probar lo contrario.

En las cárceles mexicanas, donde impera el crimen, hay una población endémica que necesita cambiar. Y la mejor forma de hacerlo, para bien de todos, es que los inocentes se vayan a la calle, que quienes no hayan cometido delitos graves dejen las prisiones. Esto, tan simple, parece aterrar a la gente. Como si en automático miles de criminales fuesen puestos en libertad.

El encargado de implementar este nuevo sistema penal acusatorio, en la PGR, Rommel Moreno, acaba de declarar que no es, exacto, “una puerta giratoria”. Es decir, no van a salir de inmediato todos. Se trata de analizar caso por caso. Las historias que todos hemos escuchado de detenidos que siguen, cuatro o cinco o más años después, en la cárcel en espera de ser sentenciados. A veces por un robo en un supermercado.

No lo es, no debe serlo.

No obstante esto, hay casos que resultan absurdos frente a la opinión pública, como el de los presuntos asesinos de dos policías federales en Veracruz, que fueron dejados en libertad por un juez… para que otro los pusiera en la cárcel.

O el tema del soldado que todos vimos, en un video, disparar contra un ciudadano que estaba acostado, inerme, vulnerable… a quien el juez también dejó en libertad.

Frente a estos casos, muchos más, habrá que valorar las razones de los jueces. Muchas veces por una detención fuera de las nuevas leyes, de los nuevos reglamentos.

Y aquí es en donde está el problema principal del nuevo sistema acusatorio.

¿Tenemos los policías que requieren las nuevas leyes, las nuevas formas de aplicar las leyes?

Todas las autoridades coinciden en que el nudo irresoluble está en lo que legalmente hoy se conoce como “primer respondiente”. Es decir, la primera autoridad en conocer de los hechos. En mayoría policías municipales o estatales. Quienes, también en inmensa mayoría, no terminaron ni la escuela secundaria. Personas que reciben salarios inferiores, insisto en la gran mayoría, a una sirvienta.

¿Cómo podemos exigir a estas policías la capacidad, la formación profesional, el conocimiento que requiere este nuevo sistema penal acusatorio?

Sin que estos policías hagan bien su chamba, no se pueden integrar los expedientes de manera correcta. Llegar frente a un juez con un expediente mal integrado es su responsabilidad. Igual que si no cumplen los tiempos estipulados, esos espacios propicios para todo tipo de “interrogatorios” que ya no existen en las leyes.

Y de ahí para arriba. Porque también es un problema de sus jefes. ¿Fue suficiente la capacitación para esto? Incluyendo, obvio, a los ministerios públicos.

Luego viene el tema de los abogados. Y de la falta de abogados para los presuntos responsables.

Pero sucede, como tanto en el país, que capacitar cuesta dinero. Frente a un gobierno, el federal, que ya cerró sus puertas, que ya no quiere gastar un centavo, y menos todavía en el ámbito de justicia.

Ahí es donde está la gran falla. Por lo demás, nos debería preocupar mucho más tener a inocentes en la cárcel…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estadomayor.mx



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