Bitácora de vuelo



México, 18 de abril.- La feria aeroespacial celebrada recientemente en Brasil (LAAD 2017) no solo fue la ocasión para que diversas potencias del mercado bélico mundial presentaran nuevos productos, avances tecnológicos y tendencias en materia aeronáutica civil y militar.

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El encuentro, celebrado entre el 4 y el 7 de abril, convocó a 195 delegaciones comerciales de 30 países y contó con más de 600 empresas de todo tipo, desde diseñadores de componentes electrónicos hasta grandes fabricantes de aeronaves de combate avanzadas, como los MiG.

La LAAD 2017 estaba destinada a ser el preámbulo de interesantes y tal vez históricas noticias para la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).

Se esperaba que surgieran pistas, detalles, algún dato para apuntalar las declaraciones de los directivos de la empresa estatal rusa Rosoboronexport, en el sentido de que ese país ofrecía a México y a varias fuerzas armadas de la región su caza súper sónico de cuarta generación Mig-35, una aeronave más económica que el Su-29 y más avanzada que cualquier caza norteamericano.

El Mig-35 fue presentado a principios de este año por los directivos de la empresa rusa. El director de la firma MiG, Ilya Tarasenko, dijo en entrevista a Forbes que su empresa estaba decidida a colocar el nuevo y avanzado producto en Latinoamérica y adelantaba su deseo de ver volar sus aeronaves en cielo mexicano, como parte de las fuerzas armadas del país.

Después, Sergei Ladygin, director general adjunto del Servicio Federal Ruso de Cooperación Técnico Militar y quien encabezó parte de la delegación de Rosoboronexport en Brasil, insistía en que México, Venezuela, Perú, Argentina; Brasil y Colombia eran prospectos firmes colocar sus productos, en especial el cazabombarderos Mig-35.

Versiones extraoficiales agregaban que funcionarios mexicanos de la Secretaría de Hacienda se habrían reunido con gente de la empresa Mig para conocer su oferta.

 

Nyet

Las declaraciones de Tarasenko movieron hilos y alteraron escenarios en México, en donde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos creó un impasse en los primeros días de su administración, marcada por la virulencia de sus posturas declarativas.

Los temas de defensa y cooperación hemisférica con sus vecinos del sur se fueron rezagando en la medida en que Trump centraba su endurecimiento en el tema migratorio y en la construcción del muro fronterizo. No habló (ni lo han hecho a detalle) sobre la relación de cooperación y asistencia militar a México en su nueva era.

Una de las carteras que se quedaron congeladas fue precisamente la de la renovación o reactivación de la flota de cazas de defensa y combate, los F-5E Tigre, de los cuales solo tres (de un escuadrón original de 12 aparatos) estaban operativos por lo menos hasta septiembre del año pasado, cuando volaron sobre la capital del país durante la parada militar para conmemorar la Independencia de México.

El Escuadrón Aéreo 401 (EA 401) de los F-5 cumplirá 35 años en servicio en este 2017. El tigre 4505 llegó a las 1,200 horas de vuelo en mayo de 2013. Desde entonces no vuela. El 4504 alcanzó las 1,500 horas de servicio en febrero de 2015. Tampoco vuela. El 4510 y el 4506 no tienen motores desde mayo y noviembre de 2016.

Las normas internacionales para estas máquinas indican que su periodo de vida útil puede llegar a las 6 mil horas de vuelo si se les da mantenimiento adecuado, a fondo y en tiempo, pero los servicios para tenerlos operativos se han encarecido y no todos los aparatos están reutilizables, sobre todo el 4509, que ha sido desarmado para alimentar a otros del escuadrón.

La limitante para mantener y renovar al EA 401 sigue siendo el recurso económico, pero los signos indican que este tema va a ser solucionado en breve porque los planes de la Sedena son los de recuperar a los tigres, mudarlos al estado de Querétaro y conservar a cinco aparatos como base de un escuadrón que podría quedar como apoyo a un eventual grupo de nuevos cazas.

Las pautas la dio en febrero el general Carlos César Gómez López, comandante de la 17 Zona Militar, quien dijo en entrevista que la nueva base militar de El Marqués albergará a cinco Tigres F-5E y tendrá, además, un centro de adiestramiento virtual para pilotos de combate.

En los siguientes comunicados de Rosoboronexport o emitidos por instancias cercanas a la empresa estatal rusa, el nombre de México, como referencia para la venta de los cazas en Latinoamérica, ha desaparecido.

La nota, casi final, la dio en su momento el analista y experto en comercio militar ruso Adrián Nikoláyev, editor en jefe del portal Paridad Militar que ha seguido de cerca los pasos de la empresa MiG y los requerimientos latinoamericanos en materia de defensas aérea.

Nikoláyev reconoció el pasado 20 de marzo que las posibilidades de la compañía MiG para colocar sus productos en México “son escasas”.

Es un país que “depende demasiado de EE UU y no tiene enemigos potenciales; su necesidad en cazas se limita a dos decenas de aviones”, estableció en su análisis.

Por ello, agregó, “es poco probable que el país que siempre compró tecnología norteamericana elija un avión ruso, que de momento no ha empezado la producción en serie”.

Más claro ni el agua. Muy difícil comprar algo que aún no existe, que comenzará a ser entregado a quienes lo adquieran apenas en 2020 y que, de inicio, implicaría hacerse de un aparato nuevo, más avanzado y con mayores prestaciones que los cazas estadunidenses.

Demasiada tentación.

 

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx



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