No abandone TLC, recomienda su Ejército a Trump



Foto: Gage Skidmore

México, 9 de marzo.- Investigadores del Ejército y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos le aconsejan al presidente Donald Trump no abandonar el Tratado de Libre Comercio (TLC) o el Acuerdo Trans Pacífico (TPP). Si lo hace, provocaría más inestabilidad social y económica en el continente y pondría en peligro la seguridad de Norteamérica y su necesario liderazgo mundial.

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Una decisión de tal naturaleza solo agravará la ola de violencia y dará pie a un mayor posicionamiento de gobiernos de izquierda y de corte populista que mantiene su presencia en la región, señala el investigador y profesor del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos (CGEU), Evan Ellis, en su artículo La Estrategia de Estados Unidos para América Latina y el Caribe, publicado hace una semana en Air & Space Power Journal (Primer Trimestre 2017, http://www.au.af.mil/au/afri/aspj/apjinternational/apj-s/2017/2017-1/2017_1_02_ellis_s.pdf).

Doctor en Estudios Latinoamericanos y especialista también en el desarrollo de China y su influencia en el continente americano, Ellis sostiene que la actual ola de violencia que azota a la región y particularmente a México se debe al crecimiento, expansión y sofisticación del crimen organizado.

La migración ilegal hacia los Estados Unidos, la presencia de pandillas centroamericanas, los niveles de corrupción, la debilidad de las instituciones encargadas de combatir a la delincuencia han creado escenarios de ausencia de control, desilusión de los ciudadanos hacia sus gobernantes y quebranto en las políticas de crecimiento y libre mercado, señala el catedrático.

Ellis revisa la situación de un grupo de países de nuestro continente, advierte riesgos, amenazas y salidas a problemáticas enraizadas en estas naciones que considera amigas de los Estados Unidos y a la vez victimas de errores, excesos y estrategias fallidas.

Argentina, Brasil, Perú, Guyana, Colombia, Honduras, así como República Dominicana, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Surinam, Venezuela y México son revisados en los aspectos de crisis más marcados que el doctor Ellis encuentra en una rápida muestra de naciones con distintas realidades, pero similares por las situaciones que las unen en el actual contexto de inestabilidad.

En el caso de México el académico del CGEU señala que pese a la imagen que existe, se trata de un país “de medianos ingresos relativamente moderno, económicamente diversificado con instituciones públicas que funcionan adecuadamente fuera de cuestiones que tienen que ver con el crimen organizado”.

Puede decirse que México es el socio estratégico más importante de EUA con la prosperidad económica de ambos estrechamente vinculada a través del Tratado de Libre Comercio de Amé- rica del Norte (TLCAN), apunta Ellis.

En este contexto, el especialista del Colegio de Guerra norteamericano destaca que la vecindad de ambos países más allá de lo económico y comercial y cae en el terreno de la estratégico.

Evan Ellis hace énfasis en el papel de México como “un baluarte contra los avances de actores extra-hemisféricos como China, Rusia e Irán”.

Un México que participase en relaciones económicas y políticas significativas y estrechas con estos actores extra-hemisféricos obligarían a Estados Unidos a básicamente reevaluar su posición de seguridad en el hemisferio, advierte –casi en tono de amenaza–.

 

With or without you

En su revisión sobre las condiciones en las que Donald Trump llega al poder, sus posturas declarativas y prácticas en temas como el Tratado de Libre Comercio y sobre todo su despliegue belicoso contra nuestro país, el doctor Ellis ve que “la retórica anti México de la elección presidencial del 2016 ha provocado a que muchos en México reevalúen su relación problemática con Estados Unidos.

Esto aún no ha provocado que el país (Estados Unidos) cambie decisivamente su postura con estos actores extra-hemisféricos, apunta el autor, quien recuerda que somos un socio clave de los Estados Unidos en el manejo del flujo de drogas, inmigrantes y armamento, al igual que otros temas de seguridad en su frontera compartida.

Y en el plano comercial y económico, señala que México comparte la Cuenca del Caribe con Estados Unidos, “incluyendo no tan solo su petróleo, sino también dándole a México, al igual que a Estados Unidos, un gran interés en el futuro de Cuba, cuya costa occidental está casi tan cerca de la Península de Yucatán de México como la costa norte de Cuba lo está de Miami”.

En el punto que más llama la atención del investigador y catedrático del CGEU, México aparece señalado como “un actor importante político y económico en el Pacífico, y su liderazgo será importante para el futuro de estructuras que definen el régimen comercial y político que prevalece en el Pacífico, incluyendo la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), la Asociación Transpacífico y la Alianza del Pacífico, en la cual México es un miembro fundador”.

Ellis aborda luego los aspectos de seguridad claves en la relación con México y señala que nuestro gobierno “ha luchado admirablemente contra los carteles criminales transnacionales, que han producido más de 80.000 muertes en el país durante las dos últimas administraciones presidenciales”.

Al igual que con las campañas de EUA en Iraq y Afganistán, la amenaza continua evolucionando, aun cuando el gobierno mexicano continúa ganando las batallas, agrega.

En su revisión del caso mexicano destaca que a medida que el régimen del presidente Enrique Peña Nieto se aproxima a su fin, el reto del crimen organizado en México parece moverse hacia una nueva fase de crisis.

Esta nueva etapa de agudización de la violencia tiene antecedentes que vienen desde la década pasada, cuando fueron surgiendo las organizaciones criminales que una vez dominaron el país con más de 60 pandillas y facciones violentas.

Sus líderes menos experimentados y las peleas internas han esparcido la violencia en estados tales como Guerrero, Michoacán y el estado de México cerca de la capital, considera Ellis.

El investigador asegura que el cártel de Sinaloa, la “federación criminal más rica y más internacionalmente conectada, se debilita” y “su lugar está siendo ocupado por “el cartel más agresivo y similarmente conectado internacionalmente, el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG)”.

Este grupo está creciendo en poder y forjando alianzas con los restos de otros grupos tales como los carteles de Tijuana y Juárez y la organización Beltrán Leyva para apoderarse de Sinaloa, en lo que podría desencadenar una nueva ola de violencia en el país, añade.

 

Muros y realidades

Evan Ellis recuerda que en el 2016 la promesa del entonces candidato presidencial de los Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro en la frontera con México se convirtió en una controversia de proporción internacional.

Sin embargo, explica, la resonancia del tema del “muro” con una porción importante del electorado estadounidense es en sí “un reconocimiento de cómo la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos se ven afectadas por la región a la cual estamos conectados geográfica y económicamente”.

La migración ilegal hacia los Estados Unidos, el tráfico de personas, de drogas,  de armas y de sustancias prohibidas a través de la frontera sur de México, sumados al crecimiento de nuevas generaciones de integrantes de pandillas como la Mara Salvatrucha y Barrio 18 –ambas con raíces en territorio norteamericano– que se han aliado con cárteles de la droga, implican nuevos y agudos retos para los Estados Unidos en la región centroamericana.

La estrategia de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe, detalla, debe ser guiada por un concepto convincente con respecto a cómo aprovechar sus puntos fuertes y perseguir sus metas en el contexto de recursos limitados y las numerosas opciones con las que la región cuenta para participar en el mundo contemporáneo interdependiente.

El compromiso de EUA con la región se debe enfocar en la importancia de las asociaciones con los países de la región, “basándose en el respeto mutuo”.

Ellis plantea siete pilares sobre los que debe construirse el nuevo rol de los Estados Unidos en este hemisferio para asegurar no solo su estabilidad, sino además el resurgimiento de economías de mercado apuntaladas para reforzar al país más poderoso del planeta.

Los pilares de Ellis son estos:

 

  1. Enfocarse en crear instituciones sólidas y el estado de derecho.
  2. Ayudar a garantizar el éxito de aquellos aliados que adopten una trayectoria consistente con los valores estadounidenses.
  3. Dominar los contrincantes débiles de Estados Unidos.
  4. Prepararse para eventos críticos que puedan ocurrir.
  5. Moldear las reglas del juego.
  6. Estar consciente de las conexiones entre la región y otras partes del mundo.
  7. Estar atento a las percepciones globales del poder y la autoridad moral de Estados Unidos.

 

El autor propone también que el nuevo gobierno de los Estados Unidos “debe financiar completamente y adoptar un papel más activo en organizaciones afines tales como la Conferencia de los Ejércitos Americanos, el Colegio Interamericano de Defensa, el Sistema Centroamericano de Integración, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos, entre otros, para garantizar que esas instituciones son pertinentes a los problemas de la región”.

Los Estados Unidos, agrega, deben trabajar para consumar la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), para garantizar que tanto el comercio transatlántico como el transpacífico se lleva a cabo en un entorno de libre comercio basado en leyes con transparencia, protección para la propiedad intelectual y recursos legales eficientes para la resolución de disputas.

A pesar de la oposición al TPP mientras se postulaba para la presidencia, la administración entrante del Presidente Trump “debe aceptar la importancia estratégica del TPP, no solo desde el punto de vista de las compañías o trabajadores estadounidenses, sino también basándose en la importancia de garantizar un marco en el que EUA, China y otros estados puedan interactuar económicamente en un campo de juego nivelado”.

Ellis concluye señalando que no es suficiente para los Estados Unidos tratar los retos en la región tan solo añadiendo dinero a los programas regionales administrados por los Departamentos de Estado y de Defensa de su país.

“Estados Unidos también debe pensar estratégicamente con respecto a la manera como puede aplicar más eficazmente sus recursos e influencia”, añade.

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx



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