La moral, ese árbol que da frutos…Marianita abrazando a Cuauhtémoc

México, 7 de diciembre.- Es obvio que tuvo una pésima educación, que su madre, luchadora social de Izquierda, no supo enseñarle principios. O tal vez es al revés, que esos “principios” nunca existieron y la señorita Mariana Moguel Robles aprendió muy bien la lección sobre cómo trepar, políticamente hablando, a cualquier precio.

Este caso, su ascensión a presidenta del PRI del DF viene a ejemplificar cómo los políticos mexicanos siguen convencidos de que la moral es un árbol que da frutos. A pura conveniencia, pues.

No debemos preguntarnos las razones por las que sus “jefes” decidieron imponerla en esa oficina, sino aquellas por las que aceptó. Ante el fracaso de Mauricio López había que buscar a un rostro nuevo y desechable, con quien no se tuviese ningún compromiso, que no hiciera daño a un proyecto político mucho mayor y que además supiese tragar sapos sin eructar.

Los priístas conocemos el inmenso sentido práctico de Manlio Fabio Beltrones; necesitaban una mujer sin historia personal que viniese a borrar la pésima imagen de Cuauhtémoc Gutiérrez, que sigue mandando en ese partido o por lo menos sigue poniendo en la mesa de apuestas a un gran número de personas-votos.

Que a ese personaje lo hayan acusado legalmente de encabezar una red de prostitución en sus oficinas no tenía por qué importarle a su sucesora. O a quien va a dejarse manejar por él.

¿Por qué una joven con aspiraciones políticas se deja controlar por un tipo tan desagradable, que encabeza un imperio de corrupción? No queda sino asumir que se tienen muchas ganas de llegar al poder, al costo que sea, y un estomago muy acostumbrado a tragar mierda.

Miasma, o cómo se le quiera llamar a los escándalos amorosos de su madre. Recordemos aquella escena patética de doña Rosario formada en la cola de visitantes de la cárcel junto a la esposa de su multicitado amante.

¿Puede el PRI de la Ciudad de México resucitar? Cualquiera que llegase después de ese adefesio, hombre intragable, pleno de soberbias y desplantes, que es Mauricio López puede sumar mayor número de voluntades. Pero se trata de una minoría que no parece capacitada para dejar de serlo.

En la Ciudad de México van cuatro gobiernos que han garantizado y ampliado libertades individuales. Gobiernos de izquierda. Gobiernos que no pertenecen al PRI. Por imposible que sean muchos temas, como el tránsito, en la capital del país estas libertades, como el matrimonio homosexual, el aborto, o los conciertos multitudinarios, significan mucho para millones de mexicanos. Quienes son muy liberales, contra lo que pueda pensarse.

A lo que debe agregarse el tema de las mujeres. Un rostro joven, sin expresión, como el de Mariana Moguel no es suficiente para convencer a millones de mujeres inteligentes, pensantes, informadas que saben quién es su verdadero patrón, que no olvidan por qué fue acusado Cuauhtémoc Gutiérrez.

¿Era necesario abrazarlo en su toma de posesión? Cualquiera le hubiese dicho que era suficiente con tener a Tonatiuh González como secretario general, que la subordinación y entrega debía mantenerse en privado, pero tal parece que la señorita Moguel heredó la capacidad autodestructiva que tanto ha demostrado su madre, Rosario Robles.

Lo cierto es que comienza una triste historia, con una protagonista quebrada a priori, que no sabrá sino hacer genuflexiones ante quien corresponda. Una historia que también es muy conveniente en los escritorios del poder donde comen moras de ese mismo árbol…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX

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