“No me hago bolas, mi compromiso es con la nación”. La muerte de Manuel Camacho

México, 6 de jnuio.- Contemos la historia.   Recordemos la historia que contamos una y otra vez. Ahí está mi libro “Camacho-Colosio” publicado en el exacto momento de que la competencia electoral era la batalla más trascendente para millones de mexicanos. Y se daba en ámbitos inasibles.

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Manuel Camacho fue decisivo para la historia de la transición política, para el cambio que hoy vivimos con verdaderas opciones democráticas, con la posibilidad de elegir a nuestros gobernantes.

Después de que Camacho Solís perdió la candidatura presidencial escribí otro libro: “Asunto de Familia” para recuperar estas batallas debajo de los escritorios.

Recuperemos uno de los testimonios del final de 1993. De aquella comparecencia en la Cámara de Diputados del 24 de noviembre de ese año:

No son los perdedores. Marcelo está encerrado en una oficina muy pequeña frente al Salón Verde de la Cámara de Diputados, donde Camacho expone sus motivos. Su tensión es la misma de días, semanas antes, la de quien va hilvanando razones y se apresta a la batalla final. No hay un solo signo de abatimiento, por el contrario diría que podemos festejar por anticipado. Me invita a comer con Contreras Cantú durante el receso… todo es suave, relajado, porque todo parece ira a favor… quien lo vio ese día, sobre todo cuando respondió a la señorita Ruiz Achondo, tiene que recordarlo como triunfador.

Al finalizar rodeado de periodistas que esa noche hubiesen apostado su alma por la candidatura presidencial de Manuel, estaba tan eufórico que se permitió la emoción, que en su abrazo había justamente eso: emoción.

Hubo, recordemos, un reconocimiento a Salinas de Gortari que no se hubiese dado si no estuviese tranquilo, seguro, con una o varias cartas en el bolsillo de su pantalón. Me da la impresión de que en su conversación con quien era todavía su amigo (la referencia es al diálogo del 20 de noviembre en el balcón de Palacio Nacional, también citado por Enrique Márquez en su libro), una más de las que solamente ellos saben qué fue lo que en verdad se dijeron, obtuvo una promesa, un compromiso en el que creyó ciegamente.

Fue una de las mentiras a las que frecuentemente se refería Marcelo, parte de lo que conformó el gran engaño.

Márquez es coparticipe de esto al preguntarse durante las últimas horas de la comparecencia: “¿Camacho está ya más lejos o más cerca de Salinas?”

Creo que en ese miércoles, en que su destino ya estaba decidido pero no lo sabíamos, Camacho estuvo más cerca de él mismo que nunca, más en político: “el ha sido limpio y seguirá siendo limpio” asumió sin saber la trascendencia de su voz. Para luego aseverar la suma de verdades y desaciertos, de mayores congruencias que se volverían lo incongruente con mayúscula: (Habla Camacho Solís) “usted me pregunta, diputada Patricia Ruiz, ¿cuál es mi posición sobre las definiciones del momento? Mi respuesta es muy sencilla: No me hago bolas, tengo un compromiso con la Nación, creo en eso, por eso he luchado y voy a seguir luchando”… MCS

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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