¿Para qué sirven las delegaciones de la PGR, de la Policía Federal, del CISEN y las unidades militares si no se enteran?

México, 19 de noviembre.- A muchas semanas de la desaparición de los estudiantes en Iguala todos sabemos que los perredistas son un horror, símil de vómito, defendiendo la ignominia de sus correligionarios en el poder, y que las autoridades federales en esa población no se enteraron de los balazos, la persecución, los asesinatos a inocentes que viajaban en autobuses y el secuestro de 43 jóvenes por policías municipales.

Entonces tenemos que cuestionar para qué sirven todas las autoridades ahí presentes, mandadas por el Gobierno federal, pagadas con nuestros impuestos.

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Porque en Iguala había personal de la PGR, de la Sedena, del CISEN, y de la Policía Federal, por lo menos. Todos con autoridad, todos con obligaciones inherentes a su trabajo. Y todos, por lo menos tuvieron que informar en el momento de los hechos a sus superiores.

Por lo visto, por lo que han declarado hasta hoy, no fue así.

Iguala es una población muy pequeña. Es obvio que todos se conocen, que todos los cordones umbilicales de los poderosos son públicos, que todas las autoridades coinciden.

Todas las instancias ahí representadas tienen “Inteligencia”, o como se le quiera llamar a un apartado institucional dedicado dentro de esas dependencias al análisis de la realidad. Los mexicanos hemos gastado mucho, en verdad mucho dinero en equipar al área de “Inteligencia Militar” así como de “Inteligencia” en lo que fue la Secretaría de Seguridad Pública.

Cualquiera que tenga más de 10 años en el periodismo ha sido invitado a recorrer esas instalaciones con equipo moderno y personal altamente capacitado. Basta revisar publicaciones de años pasados para comprobar la publicitación de esas áreas dedicadas a estudiar la realidad nacional y advertir riesgos para el Estado Mexicano.

No se diga el CISEN que es quien tiene toda la responsabilidad del tema.

¿Cómo aceptar entonces que no se hayan enterado?

Y conste que estamos siendo ingenuamente creyentes de que no participaron y que su “omisión” fue totalmente inocente.

Pero la convivencia diaria en una población pequeña te permite conocer todo lo que ahí sucede, todo el tiempo. Y la cercanía de las instalaciones no permite guardar secretos.

El día en que secuestraron a los estudiantes el comandante del 27 Batallón estaba sentado en primera fila en el evento de la señora Abarca. Tuvo que tener conocimiento de que grupos de la Normal se aproximaban, y que se había ordenado su detención. Tuvo que haber preguntado qué había sucedido al terminar el evento. Tuvieron que haber reportes de balazos, aunque como dijo el titular Salvador Cienfuegos “llovía mucho y por eso no se oyeron”, tuvieron que tener reportes de muertos en las calles, porque esa noche murieron seis personas.

Si a una simple llamada “anónima” acudieron los soldados a un hospital, por qué no hubo un reporte de urgencia al centro del país…

Otro tanto hay que decir de los policías federales y del personal de la PGR. Fueron avisados del operativo, oficial y/o extraoficialmente. Conocían cómo actuaba la policía municipal. Supieron de la persecución a autobuses, de los balazos, de los muertos… ¿cómo no se enteraron de los jóvenes secuestrados y posteriormente entregados a sicarios?

La omisión de todas estas autoridades en el momento de los hechos es gravísima. Esto es lo que hace que muchos sectores sociales hablen de un “crimen de Estado”. Y la falta de respuesta a estos hechos está haciendo un daño tremendo al presidente Peña Nieto.

Las delegaciones federales, las unidades militares, demostraron en Iguala que no hacen su trabajo, que no tiene sentido mantenerlas en las poblaciones a las que no solamente no “cuidan” sino de las que se mantienen tan ajenos que ni los balazos les llegan, menos los rumores.

Eso es lo que hay que cambiar urgente. Por un lado castigar a los omisos, así sean 5 o 500, a todos los omisos que se quedaron mudos y sordos e impedidos a todo movimiento esa noche. Porque no solamente los estudiantes sino la población de Iguala toda se quedó indefensa, en manos de criminales coludidos con la autoridad perredista y la policía municipal, y sin la protección de todas las instancias federales ahí presentes.

Que se vayan

No solamente de Iguala sino de todas las poblaciones del país. Si probaron no servir para nada que se concentren en el centro del país, que desaparezcan.

Mucho tiene que cambiar para que la sociedad no solamente vuelva a creer en este gobierno, sino para que este gobierno cumpla con la sociedad, con su primerísima obligación de salvaguardar su integridad física. Lo que no hicieron todos los presentes, que cobran en la nómina federal usen o no uniforme, peor con los militares, en Iguala.

Ese es el mensaje que millones están esperando.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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  1 para “¿Para qué sirven las delegaciones de la PGR, de la Policía Federal, del CISEN y las unidades militares si no se enteran?

  1. Avatar
    prisciliano
    19 de noviembre del 2014 en 08:54

    Siempre he sido un admirador de esta periodista por sus valiosos articulos, pero creo que no esta informada de la orden presidencial de inicios del sexenio hacia las instituciones sobre todo de seguridad de no informar de nada y ahora antepone el dano al presidente antes de pensar en el pais.

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