México, 22 de septiembre.- El tema se hizo presente hace varias semanas. Era delicado porque referirse al Ejército siempre es un tema complejo, que debe hacerse con mucho cuidado y con poco acceso a su información interna que todavía prefieren confidencial.
Intervinieron en su magnificación periodistas y asociaciones de derechos humanos de otros países y no hubo para donde hacerse, lo que parecía una papa caliente para todos se convirtió, simplemente, en noticia. En presencia en todos los medios de comunicación.
Así lo que permanece es la afirmación, autoritaria y firme, del secretario Miguel Osorio Chongo de que la Procuraduría General de la República “hará lo que tenga que hacer”.
Y, sincronizado a esta expresión, que está cargada de significados, fue la voz de Jesús Murillo Karam que personalmente escribió el boletín publicado la tarde del viernes 19 de septiembre la que vino a puntualizar que se hará, justamente, lo que se tenga que hacer “para llegar a la verdad”.
O sea que no existe, no todavía, una verdad.
¿Cómo traducimos esto? Sencillo, duro, pesado: El boletín de prensa de la Sedena, que equivale al parte militar interno, no es la verdad. Al menos no en automático, no todavía.
En el Estado de México, en una comunidad campesina poco conocida, hubo un enfrentamiento el pasado 30 de junio con presuntos delincuentes que dejo un saldo de 22 muertos del lado de los malos y solamente un herido entre los militares.
La organización Human Rights Watch (HRW) lanzó ya una condena por estos hechos que parte de la premisa de que el saldo, un solo herido entre los militares, no guarda “proporcionalidad”. A esto hay que agregarle el testimonio de una testigo que afirma que los presuntos delincuentes fueron asesinados con tiro de gracia.
Las fotografías conocidas hasta la fecha muestran manchas de sangre sobre la pared que podrían corresponder a este tipo de hechos.
En todo este tiempo la Secretaría de la Defensa Nacional ha permanecido sin proporcionar información, lo que abona en la percepción social que da vigencia al testimonio de la supuesta testigo.
Por su parte, para hacer hincapié todavía más en el “sospechosísmo” ha dictaminado que el expediente de la investigación de estos hechos se reservó por 9 años, cuando todavía no ha terminado la investigación.
¿Cuál es la verdad? Me parece, yo confió plenamente en él y en su seriedad penal, en su capacidad de investigación, que Murillo Karam va a llegar hasta ahí. Sea cual sea.
Lo grave, que debemos analizar desde ahora, es que si la verdad resulta en la exculpación de los soldados pocos van a creerle.
Lo que ya marca una voluntad política muy singular, muy diferente, es que se magnifique la investigación. Es decir, el gobierno de la República, el mismo primer mandatario, no se va a quedar con el testimonial de los protagonistas militares ahí presentes. Lo que fue una práctica del poder por muchos sexenios.
Cuando aquel enfrentamiento entre militares y policías federales en Tlalixcoyan la confrontación entre el entonces titular de la Sedena, general Antonio Riviello, y el Procurador Morales Lechuga fue tremenda. Y eso que nunca declaró que investigase a los militares, cuyo jefe, el general que estaba a cargo de la Zona Militar, terminó en una prisión militar sin que se diese a conocer cabalmente su destino.
Ahora hablamos de una investigación federal, de una justicia civil, de una vocación presidencial por la verdad.
Y frente a eso pocos pueden salir impunes. A no ser, obvio, que sean inocentes.
Por donde se vea es un cambio, más que saludable. Que quién sabe cómo se tome hacía dentro de las fuerzas armadas que a final de cuentas no tenían por qué estar en esa zona del país en funciones policíacas.
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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