La guerra que todos invocaron y los muertos que ninguno quería…

México, 16 de enero.- Si tuviese un dedo de pudor, de vergüenza, el gobernador de Michoacán tendría que renunciar, al fin le sobran “motivos de salud” para retirarse de una responsabilidad que nunca ha asumido.

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Su intervención ayer, de cara al valor -inmenso- de Miguel Osorio Chong asumiendo a nombre del Gobierno federal, del Estado mexicano, total responsabilidad, fue de risa, de pena ajena.

La promesa, ya vimos que fallida, del gobernador Fausto Vallejo de ir a “gobernar”, a “enterarse” de lo que sucede en los municipios en conflicto desde hace muchos meses es para abofetearlo.

En contraste, la declaración de Jesús Murillo Karam es la mejor síntesis de la presencia federal en Michoacán: “El Imperio de la Ley”.  No más, no menos.

Con un precio altísimo para el gobierno de Enrique Peña Nieto que veinticuatro horas después del excepcional discurso de Osorio Chong, confronta a una opinión pública nacional e internacional muy negativa.

Los muertos pagan a cualquier causa.  Hay muertos que no sabemos ni cuándo ni dónde ni por qué resultaron víctimas de las balas.  Ni siquiera se conoce el número exacto de muertos por una política de silencio de las fuerzas armadas.

Con la velocidad de las redes sociales, de twitter, de Facebook, los integrantes de las “Autodefensas” se han apurado a contar su versión con gran eficiencia y eso es lo que está presente en grandes sectores sociales, de nuestro país y del

extranjero.

La descomposición social, la ingobernabilidad de Michoacán eran ya intolerables. Se dan en regiones del país que sufren de una pobreza endémica, que son campo propicio a cualquier confrontación con el Gobierno, sea local o federal.

Los habitantes de Michoacán son víctimas de muchas realidades, la peor de ellas la violencia, resultado de la rivalidad de grupos criminales por varios de sus municipios.  Esa es la verdadera razón de la “guerra” que hoy presenciamos.

La permanencia de los grupos civiles fuertemente armados que se hacen llamar “autodefensas”, que surgieron presuntamente para enfrentar a los “Templarios” y “dar seguridad” a la población, hizo que la sospecha de un patrocinio federal-oficial fuese creciendo.

Nada más absurdo  frente a los hechos que conocemos, sobre todo la presencia de éste grupo armado en redes sociales acusando al Gobierno, y los dos videos contradictorios de su líder el doctor Mireles.  Es obvio que el verdadero enemigo de las “autodefensas” son las instituciones que llegaron a  poner orden.  Y a quitarles las armas que les proporcionaron grupos criminales.

Es obvio que el Gobierno, de la Presidencia al policía uniformado que bajó de un helicóptero, conocen los riesgos. Físicos, pero sobre todo políticos de llegar a Michoacán.

Como priístas han sido muy tolerantes con el gobernador Vallejo que es el gran responsable, el gran omiso.

Va a llevar mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho dinero invertido en obras sociales, restaurar el tejido social en Michoacán.

No establecer, como dice Murillo Karam, el imperio de la ley en esa entidad era gravísimo, era vulnerar al Estado mexicano, era subordinar el estado de derecho a los intereses de un grupo armado.

No puede asimilarse a cabalidad qué está sucediendo realmente en Michoacán.  Es necesaria mayor información.  Hacen falta muchos análisis serios y apartidistas, es indispensable que millones de ciudadanos miremos en serio los hechos en esa entidad.

Por lo pronto tenemos muertos, tenemos la voluntad inmensa, valiente, del Gobierno federal, tenemos la incapacidad supina del Gobierno local, tenemos grupos armados dispuestos a todo por razones que no alcanzamos a entender, tenemos presencia de policías federales, tenemos una guerra que es de todos.

Osorio Chong tenía ya semanas advirtiendo que la tolerancia oficial tenía límites.  Nada más cierto.  Para algunos se habían pasado incluso de tolerantes. Su llamado a la ciudadanía a regresar a sus comunidades de origen y a retomar sus actividades debe ser escuchado.  Sobre todo por las mujeres, por las madres y las hijas de quienes se aferran a sus armas de alto poder.  Ellas deben hacerles entender que en esta guerra ellos disparan pero también ponen los muertos, nada va a cambiar la decisión de las instituciones que ya llegaron a Michoacán a imponer seguridad y orden, nada puede ganarse contra la Ley.

Todavía es tiempo para muchos de entender esto.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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