Michoacán, modelo de desastre e ingobernabilidad

Tancítaro. Foto: EspecialAhora fue Tancítaro, un municipio donde en 2009 las autoridades municipales se vieron obligadas a renunciar ante el acoso de la delincuencia organizada. El pasado sábado 16, un grupo de pobladores apoyados por grupos de autodefensas de los municipios vecinos de Tepalcatepec, Coalcomán y Buenavista, se “levantaron en armas” contra los pistoleros del narco. Un día antes, circularon comunicados en Apatzingán donde se anunciaba la inminente aparición de una guerrilla. 

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México, 17 de noviembre.- La señal fue el repique de las campanas que comenzaron a sonar el sábado 16 de noviembre muy temprano por la mañana. A esa hora los pobladores de Tancítaro se concentraron armados en la plaza principal, otros se dirigieron en grupos a colocar barricadas a las entradas de la comunidad. Poco tiempo después un convoy de camionetas que venían de Apatzingán, Buenavista, Coalcoman y Tepalcatepec con integrantes de los grupos de autodefensa de estos municipios vecinos, se apersonaron en el centro de Tancítaro para apoyar a los habitantes de este lugar en lo que llamaron “levantamiento en armas” contra la delincuencia organizada.

Fue una mañana muy agitada donde se registró también un enfrentamiento entre un grupo de los autodenominados Caballeros Templarios, contra una caravana de vehículos de miembros de la policía comunitaria en el que viajaba uno de los líderes de los autodefensas. José Manuel Mireles, un médico cirujano oriundo de Tepalcatepec y miembro de la dirigencia, declaró a la agencia española EFE que el convoy donde iba junto a cuatro unidades blindadas, las cuales les fueron requisadas a la delincuencia organizada en febrero pasado, fue atacado a tiros cuando transitaban por la zona boscosa conocida como El Pareo, entre Peribán y Buenavista.

Este sitio está considerado un bastión de los Templarios así que el riesgo de que fueran atacados estaba latente. Explicó que cuando se dirigían a Tancítaro por esa vía, fueron atacados por hombres armados quienes les dispararon con rifles de asalto y lanzagranadas. Aseguró que hubo dos personas heridas de gravedad entre quienes lo acompañaban, y al repeler el ataque mataron a nueve presuntos integrantes del grupo de la delincuencia organizada. Los cuerpos sin vida de los atacantes, añadió, fueron levantados por sus propios compañeros por esa razón los cadáveres no pudieron ser registrados por las autoridades.

Diversos medios de circulación nacional reportaron la noche del sábado que del enfrentamiento se informó solo de dos personas muertas, las cuales probablemente formaban parte del grupo de la delincuencia organizada que se enfrentó a los autodefensas que viajaban en varios vehículos.

Las balaceras y la movilización de los pobladores de Tancítaron, quienes tomaron el palacio municipal y se apostaron en los principales accesos al lugar, alertó al ejército por lo que varios pelotones de soldados se trasladaron al pueblo para resguardar al resto de la población. Las autoridades del gobierno del estado informaron que las tropas aseguraron armas de fuego tras aquel enfrentamiento, y en medio de una calma muy tensa se desplegaron en la comunidad para evitar posibles choques entre pobladores y otros grupos armados.

El juego de la propaganda

Desde media mañana del pasado viernes 15 de noviembre en calles del centro de Apatzingán, comenzaron a circular una serie de volantes donde se daba el conocer el “surgimiento” de una guerrilla, resultado de las “malas estrategias gubernamentales y de las policías comunitarias que están al servicio del crimen organizado de Jalisco”.

En lo que podría parecer una nueva estrategia de propaganda de los grupos delincuenciales que tienen su sede en esta ciudad, considerada la más importante de la Tierra Caliente michoacana, el texto refiere que en Michoacán ya “surgió una guerrilla” debido a las pifias en la gestión gubernamental. De acuerdo a los reportes que dieron a conocer varios medios de comunicación, los volantes decían: “Ahora les preguntamos a los narcos, secuestradores y asesinos de Jalisco y el gobierno federal protector ¿Cómo se siente refugiándose en las mujeres y niños originarios de esta región y metiéndose en la cabeza que es por su bien? Queremos dejar en claro que en Michoacán estamos en una guerrilla gracias a sus malas estrategias y sin importarle esos muertos y división de familias”.

Cada papeleta, según el reporte difundido también por la prensa local, tenía el mismo título: “Viva Michoacán y su guerrilla”, y aparecieron en el contexto de las protestas de varias personas que se hicieron llamar  “ciudadanos libres”, quienes se manifestaron contra los grupos de autodefensa, los cuales irrumpieron por primera vez hace un par de semanas en Apatzingán. El comunicado insiste en vincular, como lo han hecho los líderes de los Templarios, a los autodefensas con el crimen organizado que viene de Jalisco.

“¿Los comunitarios podrían pasar a la historia? Ya lo hicieron pero como pioneros de cientos de muertes en la región de Tierra Caliente. Sus acciones mal fundadas y utilizar una bandera que solo sirve de membrete ha embaucado a gente inocente que nada tenía que ver con el pleito de los carteles. (…) Han muerto muchos incautos y así han logrado pasar a la historia al igual que el gobierno, pero éste pasará como un traidor asesino por convertirse en cómplice y apoyar a los delincuentes del cartel que solo han causado muerte y secuestros a los michoacanos”, se lee en el documento de acuerdo a los despachos de prensa dados a conocer la tarde del viernes pasado.

Ingobernabilidad rampante

El teatro de operaciones militares con todo lo que ha ocurrido en Michoacán en el último año podría resultar aleccionador, dice una fuente castrense que ha estado comisionado en diferentes comandancias militares del país en los últimos años. Uno de los grandes problemas es que las órdenes de operaciones son dictadas en un ámbito fuera de la realidad del que la va a ejecutar. No son flexibles, no dan oportunidad a la autonomía. El mando no tiene idea de la gravedad en el terreno que esto implica. Es un ejército que va al topón. No conocen al enemigo. Existe el antecedente de todo el sexenio pasado de que no había coordinación, era así la realidad pero el ejército y la marina no se hablaban.

La pregunta que se hicieron varios militares de alto rango fue, ¿a dónde quería llegar en su guerra contra el narco Felipe Calderón? Y ahora, ¿cuál es la estrategia, hacia donde se va y con qué se cuenta para conseguir los objetivos?

Las preguntas son varias, las respuestas se escasean, pero lo que a este oficial de infantería le queda claro es que en Michoacán, a diferencia de Tamaulipas, el problema está enquistado en el gobierno y en la sociedad, hay un abismo que parece insalvable. “Hasta el momento no ha habido un reparto de tareas, metas y objetivos de qué va a hacer cada quien. ¿Cómo se va ayudar a la ciudadanía?”.

El narco es un ente que se mueve por empresarios, son mercaderes que siempre han tenido producto, se dejó de erradicar plantíos de estupefacientes y el capital creció. Siempre tuvo recursos porque seguía comercializando su mercancía. Además, es una verdad cruda el decir que al narcotráfico nunca se le tocaron las finanzas, añade.

“¿En qué momento el ejército se convirtió en policía de verde?”, cuestiona. Hubo un cambio en el lenguaje de la milicia que mostró una faceta desconocida. Desde que empezaron a llamar “mañosos” en lugar de maleantes, copiaron el léxico de los judiciales. Nunca se dieron cuenta cuando empezaron a tomar actitudes de policía, señala.

Dice que no se trata solo señalar lo malo. Pero los tiempos presentes, son tiempos malos, con demasiados ingredientes de explosión social: la inseguridad, el narco y la pobreza desmedida. El narco puede carecer de muchas cosas, menos de dinero, poder de fuego tiene y cuenta con 50 millones de gentes desesperadas. Ante eso, ¿qué pueden hacer las fuerzas armadas?

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

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