Desafío a los Templarios en su santuario

Apatzingán. Foto: EspecialEn lo que parece ser un hito contra el dominio de la mafia de la delincuencia organizada en la Tierra Caliente michoacana, la ciudad más importante de la región fue “tomada” por grupos de autodefensa quienes con una marcha dieron su apoyo a sus colegas que “nacían” como tales en Apatzingán. ¿De qué lado está el ejército? Preguntaban hasta hace unas semanas los pobladores de la región, quienes dividen opiniones sobre la labor que las tropas han tenido para contener el problema que sacude a esta región del país.

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México, 2 de noviembre.- Parecía que el tiempo se le terminaba aquella mañana del pasado sábado 26 de octubre al general de brigada Miguel Ángel Patiño Canchola. Este oficial de infantería especialista en operaciones conjuntas por Fort Benning, ex agregado militar en Washington y ex subjefe de inteligencia militar, comenzaba a vivir las horas más tensas desde que llegó a la Tierra Caliente michoacana. Conforme los minutos avanzaban, el comandante de la 43 zona militar con base en Apatzingán, se le veía a ratos tenso, luego parecía como que se relajaba, pero lucía firme en lo que parecía una decisión inamovible de no permitir dejar entrar al municipio con armas de fuego a los grupos de autodefensa, quienes se aprestaban ese día a realizar una marcha de protesta contra el crimen organizado en la plaza de éste poblado.

La marcha y mitin programado era para anunciar que se creaba el grupo de autodefensas de Apatzingán, quienes a partir de ese fin de semana comenzaban a hacerse cargo de la seguridad de los caminos que conducen al municipio así como de plazas, comercios y calles. Este municipio considerado el más poblado e importante de la región de la Tierra Caliente michoacana no cuenta desde hace tiempo con policía municipal y el alcalde ha tenido que despachar fuera de sus oficinas del palacio municipal.

La mañana del sábado fueron varias horas las que se le miró platicar al general Patiño Canchola con el doctor José Manuel Mireles Valverde, uno de los representantes del consejo general de autodefensas y comunitarios de Michoacán. Las imágenes que la agencia de noticias michoacana Esquema subió a la red de Internet, mostraban al militar al frente de varias unidades de soldados quienes montaron una valla para no permitir el paso a las camionetas y camiones donde se transportaban cerca de tres mil personas que iban a la manifestación. Ataviado con uniforme de campaña, chaleco antibalas, casco y lentes para el sol, el militar dialogó durante varias horas con los líderes de los autodefensas de otros municipios, como Hipólito Mora, quienes le reclamaban que entrar desarmados a Apatzingán era ponerse en manos de los denominados Caballeros Templarios, quienes no dudarían en disparar y generar una masacre en la plaza del poblado.

Pese a la advertencia, el general Patiño Canchola no cedió en su posición de permitirles el paso con su armamento. Tendrían que dejarlo en sus camionetas a las afueras del municipio, les ofreció que no pasaría nada pues la policía federal y el ejército se encargarían de darles protección. Hecho el acuerdo, convoyes del ejército y la policía federal escoltaron a los vehículos de los autodefensas quienes llegaron a la plaza central de Apatzingán pasado el medio día. En el trayecto las imágenes de la agencia Esquema mostraron cómo un grupo de autodefensas llevaban sometido a un individuo a quien acusaron de ser el encargado de cobrar el “derecho de piso” a los comerciantes. Era uno de los tantos extorsionadores al servicio de los Templarios, dijeron.

Cautela militar

Se retiró el ejército de todas las comunidades para concentrarse en Apatzingán, temen que sí haya enfrentamientos grandes, decía momentos antes de entrar al municipio el doctor Mireles. “No sabemos nosotros si vaya a ver”, aseguraba.

Con más de 24 horas de antelación el mando de la 43 zona militar había solicitado a las tropas que patrullaban los poblados de Aguililla, Tepalcatepec, Buenavista, la Ruana, Chinicuila entre otros, que se mantuvieran en “máxima alerta” cuando se  concentraran la mañana del sábado en Apatzingán. No era para menos. Se trataba de una marcha con ciudadanos que iban de más de 30 pueblos y 16 municipios, los que sumaban poco más de tres mil gentes. Esperaban que se sumaran otros tres mil, o quizá más, de Apatzingán. Cuando la tarde del sábado entraron, el doctor Mireles declaró que ellos, los autodefensas, no iban a tomar ningún poblado porque no les  competía. Y por el contrario iban a ayudar “para que sean los apatzinguenses los que tomen su propio pueblo”.

“Estamos acudiendo al llamado de auxilio de unas tres mil personas en la ciudad de Apaztingán que nos piden el apoyo para ellos formar su propia autodefensa, para levantarse contra el crimen organizado, es un apoyo que nosotros se lo brindamos que nunca pasa de 72 horas, de ahí en adelante ellos forman su propia barricada, se levantan, nosotros nos levantamos y nos vamos”. El reportero de la agencia Esquema le preguntó  a Mireles, qué pasaría con las armas de grueso calibre, de uso exclusivo del ejército y que algunos autodefensas portaban.  “Lo que pasa es que como este es un movimiento legítimo, pero alguno de los compañeros usan armas en forma ilegal, entonces ellos nada mas están haciendo respetar lo que es la ley federal de armas de fuego y explosivos, es gente que no viene a agredirnos, pero si quiere que se hagan las cosas legalmente”, respondió.

Y abundó: “Ya que el pueblo de Apatzingán si todas las peticiones que tenemos son efectivas, que ellos encarguen de su pueblo. El ejército y los federales nos van a brindar la seguridad que necesitamos para hacer esta marcha en santa paz. No vamos con intención de tomar su ciudad, vamos nada más para favorecer el levantamiento de la gente que ya está levantada en este momento (sábado al medio día), son más de 100 familias levantadas están esperando que lleguemos nosotros para los demás sumarse, y ya ellos cuidar la zona como ellos consideren prudente con el apoyo del ejército y los federales”.

¿Y el resto de la población?

Un diálogo en la central de abastos del Distrito Federal, con un comerciante al mayoreo de aguacate, da cuenta de la situación en los últimos días aquella región de Michoacán. Este hombre que rebasa los 50 años de edad, cuya familia tiene décadas dedicadas al cultivo de este tipo de verdura, lanza una alerta sobre la escases de alimentos que se vive en la región.

—¿Usted ha participado con los autodefensas?—

No señor, que le va hacer. Uno como agricultor no le conviene meterse. Usted sabe, tenemos nuestros ranchitos ahí y somos muy visibles para lo que sea. Mejor en paz, trabajando y haciendo lo que uno puede para salir adelante.

—¿Cómo está la situación en general, no hablemos de la seguridad, hablemos de lo demás?—

Pues de la patada. Le digo que somos cientos y quizá miles los que estamos padeciendo el problema de la escasez de recursos. Y ahora los alimentos, no hay comida porque los narcos no están permitiendo dejar pasar a que se surtan los mercados. Y últimamente no sabemos por qué, no hay tortillas, se escasean cada vez más. Hay escases de tortillas en varios pueblos.

—¿La economía está parada?—

Pues no lo sé, mire hay mercados y tiendas que de repente si abren pero no tienen mercancía. ¿Cómo le llama usted a eso? Lo que pasa es que tienen bloqueado el tránsito de todo, y eso afecta a las mercancías.

—¿Usted cómo logra salir con su mercancía?—

Porque tengo que pagar, si no a poco cree que podría. No le digo cuanto es pero si tenemos que hacerlo, estamos obligados, nos tienen amenazados. Y de eso a que se eche a perder la cosecha, corre uno sus riesgos de todos modos. Orita lo que está escaseando es la gasolina, no están dejando pasar las pipas y no hay combustible. Todo el domingo y hasta ayer (jueves 31 de octubre), la luz ha fallado por las explosiones que hubo. Si la situación empeoró.

La respuesta

Una serie de explosiones confirmó la máxima alerta para el ejército y la policía federal. El cuartel de la 21 zona militar en Morelia recibió los primeros reportes en la madrugada del domingo. También pasó lo mismo con la base de la 43 zona en Apatzingán. Fueron una serie de ‘operaciones coordinadas’ por un grupo vinculado a los Templarios, quienes atacaron con bombas molotov 18 estaciones de energía eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad. Lo mismo hicieron contra seis gasolineras, cuatro de ellas en la capital michoacana, y dos más en municipios calentanos.

En una de las gasolineras en Morelia, el ejército localizó un lote de bombas que no fueron utilizadas y que  quedaron abandonadas, presuntamente por los mismos autores de las explosiones vinculados a los Templarios.

El mensaje con los ataques fue interpretado como una reacción por el “apoyo” que el ejército había brindado horas antes, durante la tarde del sábado, a los autodefensas cuando salieron escoltados de Apatzingán. También por responder el ataque, junto a la policía federal, que un grupo de individuos apostados en dos inmuebles aledaños a la plaza central de Apatzingán, realizaron con disparos de arma de fuego contra la concentración que habían convocado los autodefensas. El saldo que se reportó fue de cuatro personas heridas. El episodio del ingreso de autodefensas a Apatzingán y la creación de un grupo en este municipio, quedó registrado como el parteaguas con el que consejo general de autodefensas y comunitarios de Michoacán, le plantó cara en su bastión a los Templarios.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

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