Manuel Cícero, otro caso de impartición de justicia “a oídas”

Manuel Cícero Salazar. Foto: EspecialMéxico, 19 de julio.- Llegó a Saltillo a principios de 2008 para formar parte de el “Modelo Coahuila” con la encomienda específica de la dirección de seguridad pública municipal de Ramos Arizpe. Debido a su carácter tímido y de poca palabra se temía que no se adaptara al ritmo de vida exigido en ese estado y que terminara por renunciar a su cargo.

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Sin embargo, en las acciones, el Teniente Coronel retirado Manuel Cícero Salazar mostró una cara muy diferente. Famoso por desbaratar vehículos blindados en persecuciones y enfrentamientos criminales, Cícero Salazar se ganó el apelativo de Rambo y los reportes de operativos exitosos para cerrar “casitas” de venta de drogas se hicieron una constante a lo largo de su encomienda.

Lo anterior le hizo ganarse la confianza no solo de los habitantes de Ramos Arizpe, sino también de su jefe, el entonces gobernador del estado Humberto Moreira, quien posteriormente lo nombraría Jefe de la Policía Operativa de la Fiscalía General de Coahuila.

Desde su trinchera, el Rambo de Ramos Arizpe se dedicó a combatir la corrupción de la Fiscalía, de la propia policía y sobre todo a Los Zetas, situación que le llevó a recibir heridas graves de granada en ambas piernas, perder a uno de sus escoltas y a vivir resguardado en su oficina, debido a las constantes amenazas por parte del grupo delictivo.

Su sentido del deber fue tal, que a pesar del desmantelamiento del “Modelo Coahuila, Cícero permaneció en su puesto por varios meses más, para después trasladarse de nueva cuenta a Quintana Roo, donde fungió como Subsecretario de Seguridad Pública en la presente administración de Roberto Borge Angulo, puesto del cual fue relevado en diciembre de 2011 después de que los medios lo vincularon en un incidente vial, en el cual erróneamente informaron que el Teniente Coronel estaba en estado de ebriedad.

El nombre de Manuel Cícero Salazar volvió a tomar relevancia en el ámbito público en febrero de 2012, cuando Pedro Toga Lara El Guacho, quien llegó a ser el número dos de Los Zetas en Saltillo vinculó al ex Subsecretario de Seguridad Pública de Quintana Roo como parte de la narconómina al servicio de los criminales, bajo la cual supuestamente se le entregaban 300 mil pesos mensuales a manera de soborno.

Sin embargo, las fechas de entrega de dinero reveladas por Toga Lara coinciden con el momento en el cual Cícero Salazar ya se encontraba en Quintana Roo, haciendo virtualmente imposible tanto la entrega como la disposición de “favores” en Coahuila que supuestamente compraban Los Zetas al militar retirado.

No obstante, las acusaciones de El Guacho fueron suficientes para que el 17 de febrero de 2012 agentes de la entonces SIEDO detuvieran e internaran en el Centro de Readaptación Social Número Uno “Altiplano” en Almoloya de Juárez a Cícero Salazar bajo supuestos nexos con la delincuencia organizada.

Después de un año y cinco meses, el lunes por la noche, en una silla de ruedas y bajo de peso, el Teniente Coronel abandonó el CEFERESO del Altiplano, Jalisco, después de que el Juez Tercero de Distrito en procedimientos penales federal, con sede en Toluca, Estado de México, le concediera un amparo contra el auto de formal prisión en su contra al encontrar errores en la acusación legal PGR/SEIDO/UEDICS/197/2011.

Al igual que Cícero Salazar, el domingo por la noche también abandonó el mismo CEFERESO Sergio Tobías Salas, ex Subdirector Regional en Seguridad de la desaparecida Fiscalía General de Coahuila y sólo falta por definir la situación legal de Claudia González y de Julio César Esquivel.

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