Subordinación de la ley a la razón política

Autodefensa de Michoacán, Foto: EspecialMéxico, 24 de mayo.- Por más que se ha intentado callar o minimizar los hechos de Buenavista Tomatlán, Michoacán, se trata del primer revés militar en esa entidad. Que fue advertido en este mismo espacio hace pocos días.

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Porque negociar, ceder ante hombres armados, de cara a un “secuestro” virtual no corresponde a la institución militar.

Ni están entrenados para estas “negociaciones” ni deberían verse obligados a aceptar razones “políticas” para dejar en libertad a criminales.

Porque eso fue lo que pasó.

Negociaciones donde la Ley tiene las interpretaciones que convienen a la política llevaron a la entrega, en los hechos “canje” de cuatro hombres armados que habían sido detenidos horas antes por los militares. A cambio de que un jefe militar, se dice que fue un general sin dar a conocer su nombre, y sus subordinados obtuviesen la libertad.

Porque fueron retenidos, secuestrados literalmente, contra su voluntad para “negociar” la libertad de los detenidos.

Un principio esencial de la doctrina militar es la protección que los militares dan a la población civil desarmada. En tiempos de paz, que se dicen que son los presentes, en todo el país además, no existe justificación alguna para permitir que haya hombres armados que hacen las veces de “autoridad” sin serlo.

Esta actuación, por las razones que sea, de grupos civiles armados pone en peligro a la ciudadanía. Por eso fue llamado el Ejército, a poner orden, a quitarles las armas y devolver tranquilidad a los ciudadanos que resultan amenazados por la impunidad con la que actúan estos individuos.

No se trata solamente de que estuviesen armados, sino que utilizaban estas armas para erigirse a sí mismos, ilegalmente, como autoridad. Por lo tanto la obligación del Ejército era detenerlos.

Cuando las obligaciones militares se estrellan con “negociaciones” políticas hay un inmenso deterioro. Todos los protagonistas salen perdiendo.

Recordemos que eso fue lo que sucedió en Chiapas cuando se ordenó retirada, alto total al fuego, en un conflicto armado. Que las negociaciones tengan que ser hechas por los mismos militares es una aberración inaceptable. Va contra su propia naturaleza, contra la doctrina en que se han formado. Ellos no están para negociar la Ley.

Y si sus jefes, que atienden razones políticas, les ordenaron que hicieran eso todavía más grave.

La pregunta primera es por qué razón fueron detenidos los cuatro“policías comunitarios” que estaban armados… y si a esto la respuesta es porque actuaban fuera de la ley, porque era obligación militar detenerlos, no existe razón alguna para ponerlos en libertad.

Algo no se hizo bien.

Sobre todo se puso en entredicho la fuerza de la autoridad moral militar.

Porque ahora saben los delincuentes que todo es cuestión de detenerlos, con uso de la fuerza o de la política, da igual, para negociar… Y como producto de esa negociación devolverles su libertad y obtener lo que sea por encima de la legalidad.

Ese es el pésimo precedente. Y el primer descalabro militar. De hecho la primera derrota militar ante la política en Michoacán.

Isabel Arvide

@isabelarvide

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