Los “dientes” de Gobernación

México, 16 de noviembre (La Razón).- La Secretaría de Gobernación perdió lustre durante la última década. La llegada de los panistas al poder, significó arrebatarle el control de la Policía Federal, que apenas se había creado en el 2000 y la coordinación del gabinete y la relación con los gobiernos estatales ya no operó por la disfuncionalidad del equipo de Vicente Fox, donde muchos de los funcionarios actuaban por su cuenta y con agendas inclusive antagónicas.

Esta herencia permaneció de algún modo en el gobierno del presidente Felipe Calderón, y tiene un claro ejemplo en los enfrentamientos permanentes entre las dependencias encargadas de la seguridad y en particular la Procuraduría General de la República y la Secretaría se Seguridad Pública.

Reducir el poder de Gobernación fue producto de la idea que los panistas tenían del poder, pero sobre todo, de la leyenda negra que se construyó alrededor de una secretaría de capital importancia.

Una de las áreas damnificadas fue el Centro de Investigación en Seguridad Nacional.

Vicente Fox siempre creyó que desde las oficinas del CISEN se le espiaba desde que era candidato.

La vigilancia sobre personajes opositores al régimen existió y esto lo prueban los archivos de la Dirección Federal de Seguridad que ahora se resguardan en el Archivo General de la Nación, pero el organismo de inteligencia del gobierno mexicano ya había experimentado una profunda profesionalización desde los años noventa.

Los miembros del equipo de transición del presidente Fox y en particular Francisco Molina, quien había sido procurador del estado de Chihuahua, estaba sorprendido de los servicios de análisis que proporcionaba el CISEN y que nada tenían que ver con los chismes que imperaban en ese momento.

Este primer acercamiento no fue suficiente para cambiar las percepciones e inició un verdadero desmantelamiento de una institución que es vital.

El presupuesto fue reducido y muchos de los proyectos cancelados, uno de ellos, por cierto, el de combate a los secuestros, que tuvo muchos éxitos y formó cuadros que aún laboran en ese aspecto tan delicado.

De esto se quejó en su momento uno de los últimos secretarios de Gobernación de la era priista, Francisco Labastida Ochoa.

Pese a ello, el CISEN tuvo dos muy buenos directores en la etapa que culminará el último día de noviembre: Eduardo Medina Mora y Guillermo Valdés. Pronto supieron del valor que tenía el Centro y de las aportaciones que podía hacer para una mejor toma de decisiones.

Otro error de cálculo, fue la creación de la SSP que tuvo como motivación primordial, nada despreciable, separar a la política de la policía.

Esto le quitó dientes al Secretario de Gobernación y restó capacidades de operación en políticas de stado en las que se requería de sensibilidad.

Para negociar y para gobernar se requiere de fuerza y de capacidad de decisión.

El presidente electo, Enrique Peña Nieto, y en particular quien será el próximo secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tienen el reto de que la conducción de la política interna funcione para construir una mejor democracia, y para garantizar una política de seguridad con un enfoque ciudadano.

Julián Andrade

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