Ingrid Berenice Martínez Munguía

México, 13 de octubre (Redacción).- “Quiero llegar a lo más alto de esta carrera”, esas fueron las últimas de parte de Ingrid hacia mi persona, debo admitir que mi reacción inmediata fue reír…no con una insinuación burlona, simplemente me faltaron palabras para responder ante la seguridad manifestada por una joven de poco más de 20 años recién egresada del H. Colegio Militar…esa seguridad muchas veces esquiva en el redactor de esta líneas a sus 30 y tantos años de edad.

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Las circunstancias bajo las cuales tuve el placer de conocer a Ingrid podrían llamarse “especiales”: la Secretaría de la Defensa Nacional tenía la misión de realizar un libro que explicará la labor de la mujer en el Ejército Mexicano y como uno de los colaboradores, entrevistar a la primera generación de mujeres aceptadas como estudiantes del H. Colegio Militar era una parada obligatoria.

Desde mi llegada al lugar donde se realizarían las entrevistas noté a Ingrid, simplemente destacaba por sobre el grupo…la única con una sonrisa de oreja a oreja, la única que no manifestaba nerviosismo y tal vez la que con más orgullo portaba su uniforme…ni siquiera había bajado mi mochila cuando ella manifestó su deseo de ser la primera entrevistada.

La entrevista se realizó de forma “poco ortodoxa” y hasta sin protocolo, si se me permite la expresión, tomando como referencia mi experiencia previa en entrevistas con personal militar…para Ingrid parecía un juego, como si se tratara de una plática entre amigos, aunque resulte pretencioso de mi parte colocarme en esa categoría.

A través de las gesticulaciones, movimientos de manos y expresiones de Ingrid, por las cuales se disculpaba constantemente y justificaba como un elemento más de su personalidad “rollera”, conocí a una niña de Poza Rica que sin tener una referencia militar en su familia siempre sintió curiosidad por ese mundo tan fascinante, pero tan secreto y lejano para las mujeres en ese tiempo.

La curiosidad pronto se convirtió en admiración y esa admiración la empujó a enrolarse como voluntaria en el Servicio Militar Nacional, donde se dio cuenta de que “eso era lo suyo”.

A manera de cuento cuasi fantástico, Ingrid me hizo acompañarla a ese primer día en el Colegio Militar, me compartió su nerviosismo, su miedos al estar en un ambiente donde la sociedad misma le consideraba una extraña.

“Yo merezco estar aquí”, me repetía una y otra vez, no con la intención convencerme creo yo, sino con la intención de manifestar en una sola frase todas las horas de sacrificio invertidas para poder portar el uniforme que la engalanaba ese día.

Con la misma efusividad me presentó a su familia, una familia unida y a todas luces orgullosa de las decisiones tomadas por su hija.

Me llevó casi de la mano por todo un proceso de selección lleno de  incertidumbre, el cual culminó con un nudo en la garganta previo a su discurso el día 13 de septiembre de 2008 frente al Presidente de la República, Felipe Calderón, y el General Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, en conmemoración de la gesta heroica de los Niños Héroes, convirtiéndose así en la primera mujer militar en hablar en un evento oficial frente al Presidente y al titular de la Sedena…inclusive durante nuestra conversación se atrevió a declamar algunos extractos de ese discurso, con la misma intensidad que el día antes mencionado.

Durante la parte final de la entrevista, Ingrid no dejaba de hacer alarde de su felicidad al estar a punto de terminar el Curso de Oficiales y ahora sí “salir a la acción”…en ese momento dejó de lado su envestidura de mujer y me habló como un soldado más, un soldado quien en sus palabras “estaba comprometido a demostrar con sus acciones porque el Ejército es digno de confianza”.

Para nuestra desgracia, este testimonio es lo único que nos queda a muchos de Ingrid, el día de ayer fue confirmada su muerte después de haber sido reportada como desaparecida el día 24 de septiembre.

Al seguir de cerca todo el vía crucis de su desaparición, platicar con parte de su familia y posteriormente enterarme de su deceso, me resulta muy difícil referirme a Ingrid en tiempo pasado. Inclusive la redacción de estas líneas se ve interrumpida a cada rato por el surgimiento de sentimientos encontrados…a veces impotencia, a veces enojo, a veces mera tristeza de lo que pudo “haber sido”.

A partir de hoy comienzan los cuestionamientos: ¿por qué ella?, ¿se pudo haber prevenido?…no soy quien para contestar a esto y le corresponde a las autoridades esclarecer todos los eventos que culminaron con su muerte.

Yo me centraría en otro tipo de cuestionamiento: ¿En qué momento perdimos nuestra humanidad?. Tal pareciera que la única forma bajo la cual nos hacemos conscientes del otro, es cuando el otro no está.

Mi motivo para tales preguntas deviene de la desatención por parte de la comunidad ante el suceso: prácticamente ningún medio de comunicación le dio importancia a su desaparición y cuando la información empezó a circular por la redes sociales, hubo quienes dudaron del hecho. Hoy me gustaría saber que le dirían esas personas a una familia desconsolada.

La muerte de Ingrid solo nos revela que la mujer, no solo militar, sigue desprotegida en muchos sentidos.

Si bien el caso de Ingrid se ha dado a conocer paulatinamente, con diferencias en las versiones debo añadir, por la fama o como la misma Ingrid diría por la “responsabilidad” investida en ella al ser de las primeras mujeres admitidas en el H. Colegio Militar y por su discurso el 13 de septiembre de 2008…bien valdría preguntarnos: ¿cuántos casos más cómo este desconocemos?.

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  14 en “Ingrid Berenice Martínez Munguía

  1. Avatar
    pedro chavez
    30 de mayo del 2013 en 10:38

    Me entristecio esta noticia como si fuera parte de mi familia y a su vez me senti orgulloso por lo que logro pero esta con nuestra madre del cielo, pero estara en nuestros corazones ella estara con nosotros.

  2. Avatar
    gugs68
    02 de diciembre del 2012 en 13:30

    fui soldado en el 85 ingrese al ejercito y meda mucha tristeza el saber de este deseso, dios te bendiga ingrid.

  3. Avatar
    puma cruz
    29 de octubre del 2012 en 16:46

    Conocí a Ingrid desde cuando entro al colegio estuvimos juntos en el grupo, durante dos meses y medio siempre puso todo su efuerzo para seguir adelante, querida amiga siempre estarás en el corazón de todos tus amigos que estuvimos en el grupo num. 8

  4. Avatar
    FAMILIA CAMACHO BRAVO.
    25 de octubre del 2012 en 07:05

    QUE SE HAGA JUSTICIA PLENA EN ESTE CASO, NADIE TIENE DERECHO DE QUITARLE LA VIDA A UN SER HUMANO. QUE ESE DISQUE MEDICUCHO RECIBA SU MERECIDO, PORQUE LO QUE HIZO NO FUE SOLO PRIVAR DE LA VIDA DE INGRID SINO TAMBIÉN DESTROZAR EL CORAZÓN DE UNA MADRE, UNA MUJER QUE SACO ADELANTE A SU NIÑA CON MUCHOS ESFUERZOS.

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    Perla K
    19 de octubre del 2012 en 17:29

    Que tristeza me causa esta noticia. En qué momento llegamos a tales extremos. Le truncaron la vida a una chica que pudo haber tenido un brillante futuro y de paso le destroaron la vida a sus padres y demás familiares. Justicia para Ingrid.

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    Ricardo Martinez
    18 de octubre del 2012 en 23:06

    Tarde supe del deceso de tan notable chica, en verdad me hace surgir en lo mas profundo de mi ser un sentimiento encontrado de tristeza e impotencia, !!!!DESCANSA EN PAZ INGRID BERENICE !!!! siempre te recordare…..

  7. Avatar
    maria
    17 de octubre del 2012 en 17:57

    no puedo creer que el ser humano se convierta en bestia, truncando los sueños de los jovenes que si quieren estudiar y que se preocupan por su patria, descansa en paz ingrid eres y seras siempre un orgullo de poza rica, gracias por demostrar que las mujeres si podemos alcanzar y lograr sueños, DIOS te bendice y se que estas mejor.

  8. Avatar
    yk
    17 de octubre del 2012 en 01:27

    Lo mismo me pregunté yo Angel…donde quedó nuestra humanidad¿¡
    No se si algún día lo superaré… es imponente el hecho de saber que no volveré a ver a quién me brindó la primera sonrisa cuando nuestro primer día como cadetes.

  9. Avatar
    ana
    16 de octubre del 2012 en 10:37

    Buen ejemplo a seguir por todos los sere humanos por personas tan valientes aparte de ser una gran chica y estudiante que dios la cuide y a su familia resignacion y justicia.

  10. Avatar
    14 de octubre del 2012 en 17:25

    solo se puede exigir justicia 11

    • Avatar
      marlene
      16 de octubre del 2012 en 09:29

      es una pena q siendo una chava con tantas aspiraciones se kede truncada su vida y aun mas sin justicia alguna, si ella siendo un miembro militar q tipo de justicia podremos esperar nosotros, unos simples ciudadanos mas

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