México, 17 de agosto (La Jornada).- Los sucesos de Nochixtlán, Oaxaca confirman que la criminalización de la protesta social es el camino que siguen los gobiernos represores, y ponen a las instituciones mexicanas ante la necesidad de una renovación profunda que debiera empezar por el reconocimiento de la gravedad y la magnitud del hecho y de sus consecuencias, coincidieron en señalar activistas, abogados, profesores y defensores de derechos humanos…nota completa.
