¿Cómo un empresario respetado y tranquilo se convierte en prófugo de la DEA?

México, 27 de junio.- ¿Quién estuvo siempre detrás de su protagonismo político, Rubén o Humberto Moreira?

Porque la historia de Jorge Torres López, exgobernador de Coahuila, no puede separarse de la de sus amigos.

Recuerdo la sencillez de su casa, a su mujer corriendo maratones, su bonhomía, lo que parecía ser un hombre decente. Y también cuando dejó de responder llamadas, subido al ladrillo del poder, rodeado de gente nefasta.

Jorge Torres es un empresario norteño. Punto. Es decir, encaja perfectamente en el perfil de hombre trabajador que gana dinero, que vive rodeado de sus pares, que se preocupa por la educación en el extranjero de sus hijos y por los índices de la bolsa de valores. Con una casa amplia, donde la cocina es el cuarto mayor, y algún cuadro de firma importante está escondido junto a los aires 

acondicionados.

Por tener dinero, por venir de una familia de dinero, por estar casado con una mujer adinerada, Jorge veía la realidad con otra distancia, con la suavidad de quien tiene todo resuelto.

Cuando lo conocí era el secretario de Finanzas del gobernador Humberto Moreira, en Coahuila. Curiosamente él recomendaba a su sucesor, a un muchacho alto que más bien parecía el mensajero, llamado Javier Villarreal.

Había llegado al universo de los Moreira desde que Humberto fue presidente municipal de Saltillo, y fue responsable de los recursos económicos de su campaña como gobernador.

Eso era lo que manejaba con soltura, cuentas y dinero.

Del escritorio de los números se fue, de la única manera que podía, como presidente municipal de Saltillo, en lugar “El “Diablito” de las Fuentes que fue enviado, una de las muchas veces que lo ha sido, como candidato a diputado local.

Pasó sin pena ni gloria por el municipio, como todos los que estaban a la sombra del liderazgo, entonces adorado por las multitudes, del “Gobernador de la Gente”. Y luego lo hicieron secretario de Desarrollo Social.

Ninguno en el entorno del profesor Moreira estaba desvinculado de Rubén, el poderoso hermano que “cogobernaba” Coahuila. Y ya entonces se decía que Torres era parte de su verdadero equipo de trabajo, como el entonces procurador perseguido y perdonado por la justicia.

Torres tenía otro destino. El de los empresarios. Pero se truncó por conveniencia ajena, por razones políticas, de poder que siempre le fueron ajenas.

Disciplinado, leal, se dejaba ir en el tobogán Moreira. Y festejaba como todos que lo “imposible” fuese realidad. Que heredar la gubernatura tuviese espacio político.

Humberto se vino al CEN del PRI y la decisión estuvo, otra vez, entre “El Diablito” de las Fuentes, y Jorge Torres, ¿cuál fue la voz que se impuso, la de Rubén o la de Humberto?  Ganó Jorge Torres sin saber que era la ‘Rifa del Tigre’.

¿Gobernar un año? Lo cierto es que obedecía. Y que comenzó a desconocer al ‘Profe’ Moreira todavía en el poder. El comentario era que estaba mareado por el poder… Vino la campaña, mucho dinero, en verdad mucho dinero sin supervisión real. Y luego la acusación, el escándalo.

Hoy la DEA publica que Jorge Torres López es uno de sus prófugos más buscados. Es decir, se le trata como un ladrón… A un hombre para él que las cuentas y el dinero eran pan comido, se le convierte en criminal por haber cometido fraude bancario y lavado de dinero.

¿Pudo haber tenido esa ambición, esa torpeza mental?  Honestamente no lo creo. Quien desayuna frente a un Rembrandt como si viese la pantalla de televisión, no está pensando cómo quedarse con una “lanita” del presupuesto.

Probar su inocencia está en “chino”. Sobre todo sentenciado antes de ir a juicio, por los coahuilenses y por los norteamericanos. Su suerte es paralela a la de Javier Villarreal que, éste sí, se robó millones de pesos. La diferencia es que todo mundo lo supo en Saltillo cuando Villarreal tuvo que mandar tirar la pared de su casa para que entrase la televisión gigantesca cuyo costo era su sueldo de seis meses.

En Villarreal hubo, siempre, la ostentación de quien asume que un puesto público es una “Lotería”, no así en Jorge Torres. La pregunta que permea el ambiente político de Coahuila es si ese dinero que señala la DEA no era, simplemente, un presupuesto político de fines electorales…, como entonces se estilaba en esa entidad…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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