Ex sargento pide en misiva restitución de derechos y empleo

En una carta enviada a la Presidencia de la República con copia la secretario de la Defensa Nacional, el ex sargento archivista Ricardo Alejandro Vázquez Álvarez, retrata lo que fue su paso por la milicia, donde asegura fue dado de baja de manera irregular. Pide empleo para incorporarse a la Guardia Nacional, ya que asegura tiene el perfil y los conocimientos para servir en la corporación aún en ciernes. El remitente envió copia de su misiva a este Blog para su publicación, por lo que solo se omiten sus datos personales.

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ASUNTO:- Militar desempleado solicita causar alta en la Guardia Nacional

                                                                           por los motivos que se indican.

Cuauhtémoc,  Ciudad de México a 08 de Marzo de 2019.

C.PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS

UNIDOS MEXICANOS Y COMANDANTE SUPREMO

DE LAS FUERZAS ARMADAS.

Licenciado ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Despacho Presidencial, Palacio Nacional.

Plaza de la Constitución, Ciudad de México.

P r e s e n t e.-

        Ricardo Alejandro Vázquez Álvarez, ex militar, 44 años de edad, soltero, matrícula B-9499419, actualmente desempleado.

Por propio derecho pero muy respetuosamente elevo la presente, señalando domicilio particular para oír y recibir notificaciones en xxxxxx. Con fundamento en mi derecho de garantía de audiencia consagrado en nuestra Carta Magna y dando también cumplimiento a las instrucciones que su persona en ejercicio de su muy alta investidura tuvo a bien emitir en el sentido de que podemos y debemos los ciudadanos solicitar ayuda al Gobierno de México en vez de ser seducidos u obligados por la delincuencia organizada para cometer ilícitos, muy respetuosamente vengo para  exponer a usted lo siguiente:

El suscrito causó alta en las filas del Ejército Mexicano dentro de la Dirección General de Archivo e Historia de la Secretaria de la Defensa Nacional el día seis de marzo de 1992 a los 17 años por convicción y voluntad propia y espontanea como soldado auxiliar archivista, mi trayectoria en el Instituto Armado se sostuvo dentro del marco de la disciplina que las Leyes y Reglamentos Militares prescriben para el militar, esto es: nunca me vi involucrado en incidentes legales, no tuve procesos que menoscabaran mi nombre u honor militar, nunca he sido (ni lo soy hoy en día) afecto ni adicto a la bebida, drogas o cigarro o ser afecto a concurrir antros de vicios ni ir a fiestas ni organizarlas. En síntesis mi carrera militar no se vio opacada por algunos de estos vicios o actividades incorrectas y mi vida privada se rige en ese mismo sentido. Dentro de mi estancia en las Fuerzas Armadas alcancé el grado de Sargento Segundo Archivista, dicho ascenso derivada de la promoción correspondiente se verificó en el mes de julio de 1995 cuando el suscrito formaba parte de la Fuerza de Tarea Marte III-95 sito en Badiraguato, Sinaloa, dicha fuerza de tarea consistía en formar parte de la lucha que el ejército sostiene contra el narcotráfico dentro de la zona denominada “el triángulo dorado”.

Dentro de las Fuerzas Armadas, mis adscripciones desde que causé alta hasta mi declive fueron las siguientes:

Como soldado raso: Planta de la Dirección General de Archivo e Historia (archivos: Histórico, Veteranos de la Revolución, Cancelados, Fuerza Aérea, Materiales de Guerra, Artillería, Sección de Armas y Servicios, archivos de Sanidad y Transmisiones).

Como cabo y dentro de la misma Dirección de Archivo: archivo de Transmisiones, Biblioteca del Ejército y Fuerza Aérea de la Unidad Habitacional Militar Lomas de Sotelo, Museo del Ejército y Fuerza Aérea dentro del Campo Militar Popotla-Tacuba, archivo de Artillería, comisionado en la Fuerza de Tarea Marte III-95.

Como Sargento Segundo: Fuerza de Tarea Marte III-95, archivo de Artillería, comisionado el Batallón de Tropas de Administración de la SEDENA, archivo de Artillería, comisionado en la 16 Zona Militar para dar asesoría de archivo a un Regimiento Blindado de la zona de Sarabia Guanajuato, comisionado en el Estado Mayor de la Defensa Nacional (Grupo de Coordinación de Acuerdos), archivo de Artillería, causando alta en la Planta del Estado Mayor de la Defensa Nacional (Ayudantía General del C. Srio. Def. Nal.) Y causando alta en la Planta del Heroico Colegio Militar (Sección Administrativa y Ayudantía del Plantel).

En marzo de 1999 causé baja de la Planta del Estado Mayor Defensa Nacional (Ayudantía General C. Srio. Def. Nal.), y alta en la Planta del Heroico Colegio Militar, inicialmente dentro de la Sección Administrativa y a finales de dicho año fui reubicado a la Ayudantía del Plantel, ejerciendo actividades de archivo y también dando clases de defensa personal, esto en virtud de que el suscrito ha tomado por su cuenta y desde mi niñez clases de defensa personal emanadas de diversas artes marciales como los que están el aikido, karate-do shotokan y el sistema de defensa personal de los comandos Spetznas rusos.

Una vez que se dio en el año 2000 el cambio de administración sexenal en el sentido de cambio de régimen del priismo-zedillismo al panismo encabezado por Vicente Fox Quesada y siendo recién nombrado como Director del Heroico Colegio Militar el general de división diplomado de estado mayor Tomas Ángeles Dauahare (quien había sido durante todo el sexenio comprendido de 1994 a 2000 secretario particular de Enrique Cervantes Aguirre titular de la SEDENA en ese entonces), éste ordenó que todo el personal del plantel plasmara sus firmas actuales y viejas, esto es: el personal militar deberá plasmar sus firmas de conformidad a como rubricaban al momento de causar alta en el ejército y rubricar como actualmente se firma. Como la firma del suscrito posee tres puntos dentro de la rúbrica, se me mandó llamar para pedirme cuentas del por qué firmo con esos “tres puntitos” advirtiéndome que ser masón en esos tiempos era muy peligroso y sobre todo no era lo correcto y debía ser dado de baja por ello, pero que en mi caso y en virtud de mis conocimientos de defensa personal no habría problema si accedía a una condición: ir a efectuar un curso en la Escuela de las Américas dirigida por personal de la CIA de los Estados Unidos y así no pasaría nada, no sería dado de baja y tendría buenas consecuencias para mi persona y vida militar y más en lo monetario, como el suscrito sabe y sabia en ese entonces plenamente que en dicha escuela norteamericana solo enseñan a TORTURAR, MUTILAR Y ASESINAR me negué tajantemente, y ante mis constantes negativas, el propio general Dauahare me insistió de manera más firme pero amenazante que fuera a dicho curso, como seguí negándome se optó por presionarme primero para que yo pidiera mi baja, como eso no funcionó le aumentaron al grado de intentar hacerme desertar del ejército, sin embargo nunca funcionó conmigo esa táctica de hacerme “desertar” y en vista de su fracaso al no lograr ni por asomo presionarme en lo más mínimo me empezaron a llover las órdenes de arresto por motivos muy pequeños (llegar tarde, que si no estaba bien rasurado o peluqueado o boleado), pero como dichos arrestos ya eran constantes la tarifa de días de arresto acumulados en determinado tiempo lo hacen a uno acreedor a un juicio militar llamado Consejo de Honor, en el cual al militar desde el soldado raso hasta el capitán primero se le juzga con el fin de conocer la conducta del acusado y en caso de que el susodicho esté involucrado en acciones que ponen en entre dicho el honor militar mediante su conducta se determina uno de tres castigos: arresto de 15 días con perjuicio del servicio dentro de la Prisión Militar correspondiente a la Plaza, cambio de adscripción en observancia de su conducta y baja del ejército mexicano, esta última contemplada en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea. Mi baja fue dada por “mala conducta” y para justificar un motivo real, el mismo general Dauahare me calificó una orden de arresto que me impusieron de manera desesperada: por no llevar una tarea del curso de idiomas que estaba yo efectuando (clases de inglés), Dauahare me impone de su propio puño y letra ONCE DIAS de arresto. Cuando lo legal en estos casos y de conformidad al Procedimiento Sistemático de Operaciones (PSO. Aspectos administrativos) lo máximo que puede imponerse de arresto para faltas académicas como no tener una tarea completa, entregada a tiempo, no entrar a clase a tiempo, etc., son máximo 72 HORAS. Cometiendo así dicho general no solo el delito de abuso de autoridad en mi contra, sino violando cualquier procedimiento para poder justificar su ilegalidad en darme de baja de esa forma sin otro motivo más que el ser masón y haberme negado a realizar el curso de torturador al que se me estaba ordenando acudir. Dicho correctivo disciplinario y su graduación, aparecen como arresto “destacado” dentro del texto del oficio de baja del ejército que se me giró.

En octubre de 2001 sin emplazamiento de tres días de ley dentro de la Orden Particular del Plantel ni con previo aviso como para que yo me pudiera hacer de una buena defensa por parte de algún jefe u oficial del Plantel que pudiera abogar por mi adecuadamente, se me somete a Consejo de Honor, pedí permiso para acudir con el asesor jurídico del Plantel, al cual le mostré mi hoja de arrestos para que el me orientara en el sentido de que si era procedente o no la convocatoria del Consejo de Honor en mi contra.

El asesor jurídico, un capitán primero del servicio de justicia militar de apellido Cotero que tenía apenas un mes de haber causado alta en la instalación me dijo: “mira, dentro del marco legal del ejercito tus arrestos no cumplen los requisitos como para hacerte esto, lo que genera que se le someta a Consejo de Honor a alguien es que se haya visto involucrado en asuntos de drogas, haya sido reincidente en sus excesos con el alcohol y que por ende la policía civil lo detenga por escandalizar en la vía pública o por conducir ebrio etc., y tú no eres ninguna lacra, de hecho y por lo que acabo de oír de muchos jefes y oficiales que han trabajado contigo y estoy oyendo en sus comentarios hacia tu persona dicen que tú eres un elemento muy tranquilo y muy reglamentario y esto obviamente los ha sorprendido y los tiene algo intranquilos porque no mereces el Consejo de Honor, pero el mismo general Dauahare por alguna razón te quiere chingar y el ya ordeno tu baja del ejército, lo que sigue solo es mera formalidad para echarte a la calle. El general ya ordeno tu baja, ni modo, ni cómo ayudarte. Más te vale aceptar y callarte porque si insistes, así como ves a mi general de bonachón y ‘protector de la tropa’ lo vas a conocer encabronado y hasta te va a mandar desaparecer, pues yo lo conozco de la Secretaria Particular por que trabaje con él en una de las secciones de su secretaria cuando trabajábamos para Cervantes Aguirre.”.

Una vez iniciado mi juicio, el mismo general Dauahare en su discurso de introducción confesó abiertamente que este juicio él mismo y de manera personal lo había pedido y ordenado ya que “lacras herejes que solo patean el pesebre” como el suscrito no debían formar parte ni del ejercito ni de ninguna otra institución o empresa (esto en clara insinuación a mis negativas de realizar el curso de “torturador” en la Escuela de las Américas de Atlanta Georgia, EE.UU.) y que conmigo haría una excelente lección y justo escarmiento por andar “pateando el pesebre”. Por lo cual se determina mi baja la cual llego con fecha 26 de noviembre de ese mismo 2001. El fiscal designado para fincarme acusaciones falsas en mi contra y así justificar la orden de Dauahare para dar “formalidad” al evento fue el entonces teniente coronel de infantería J. Alfaro Zepeda Soto, quien en ese entonces era jefe del área de educación física y deportes del Plantel y que por cierto, ahí por el año 2010 fue señalado en una narco-manta en el Estado de Morelos como responsable de dar protección a un grupo delincuencial antagonista al que puso dicha manta. Prácticamente un grupo delincuencial reclamaba que este jefe militar prestaba apoyo a un cartel enemigo y no al de ellos.

¡Vaya autoridad moral del que fue mi fiscal entonces y más del que ordeno de antemano mi baja!

Cabe mencionar señor Presidente lo siguiente: el suscrito había sido señalado para hacer ese curso de “torturador” por estos mandos inicuos por mis conocimientos de defensa personal, ya que muchas veces el mismo Estado Mayor de la Defensa Nacional por medio de radiograma dirigido a mis superiores se me requería tanto para dar clases a ciertas tropas como para coordinar tablas gimnasticas que incluían artes marciales. Cuando estuve en la Ayudantía de Cervantes Aguirre, siendo Dauahare su secretario particular, ellos gestaron y coordinaron la formación, entrenamiento y sostenimiento de ciertos grupos de combate elite llamados GAFES, los cuales con cursos en la mencionada Escuela de las Américas y otras instalaciones extranjeras donde se adiestra en el sentido de torturar, mutilar, violar y asesinar personas inocentes e indefensas se graduaron con honores en dichas actividades pasando a formar parte de lo que en ese entonces serían los elementos del grupo armado del Cartel del Golfo que estaba protegido precisamente por el entonces secretario Enrique Cervantes Aguirre y su sirviente Tomas Ángeles Dauahare. Ante mi negativa de formar parte de estas actividades y siendo ya dado de baja, el que tomó el lugar que yo rechace fue el entonces cabo de infantería el ya extinto Heriberto Lazcano Lazcano, quien a la postre seria el sanguinario y despiadado líder de los zetas.

Cuando la determinación del Consejo de Honor no es favorable al sentenciado, este tiene su derecho de garantía de audiencia, la cual se realiza por escrito para contestar agravios y a lo que por derecho tenga uno a expresar combatiendo siempre la determinación de su sentencia con argumentos y fundamentos. El suscrito tenía en ese momento muchísimas pruebas y varios testigos entre ellos dos coroneles y varios capitanes cuya palabra y testimonial dada a favor de un sargento pudiera haber puesto en aprietos al general Dauahare en virtud de que dicho Consejo de Honor fue hecho a su medida y no por alguna falta grave de mi parte o haberme visto yo involucrado en alguno de los requisitos que el reglamento para el funcionamiento de los Consejos de Honor estipula para hacerle a uno su juicio. Cuando el suscrito estaba pronto para redactar el escrito de garantía de audiencia el coronel de infantería David López Uvalle quien en ese entonces era el Ayudante General del Heroico Colegio Militar, área a la que yo pertenecía y al ver el citado jefe que estaba yo escribiendo a máquina mi documento, me dijo lo siguiente: “oye Alejandro, espero que no estés haciendo esa chingadera de tu garantía de audiencia, ¿ves esos cerritos que están dentro de nuestro campo militar? Ahí donde vamos a tiro, adiestramiento o a correr, ahí es buen lugar para tu tumba si sigues con eso. Deja esa máquina por tu bien”. Ante dicha amenaza emitida por el citado jefe, el suscrito se abstuvo de redactar e iniciar su defensa al respecto. Pues también mi familia correría la misma suerte que yo si insistía en defenderme.

Un mes antes de mi situación, un grupo de elementos del servicio de Transmisiones pertenecientes al Plantel quienes habían desmontado de servicio pero que antes de retirarse francos ingirieron bebidas embriagantes y se intoxicaron con marihuana y hasta con activo dentro de la misma oficina de Transmisiones, una vez que terminaron de abusar de dichas sustancias, abordaron el vehículo que conducía su dueño, el segundo comandante del servicio de Transmisiones que era un capitán segundo, al salir del plantel y circulando sobre la autopista de Cuernavaca a la altura de San Pedro Mártir y en virtud de que todos estaban ya intoxicados, el conductor choca con un vehículo Volkswagen sedán (conocido como bochito con el motor por atrás), con el golpe, el motor del sedán sale volando por los aires y va a caer sobre la cabeza de una niña que circulaba sobre la cuneta-acera de ese tramo matándola en el instante.

Les hicieron Consejo de Honor a todos, y a pesar de que la policía civil los detuvo, de que las autoridades del Plantel les fincaron cierta responsabilidad y se les hiciera los exámenes toxicológicos correspondientes obteniendo todos positivo en ellas, a pesar de que fue nota periodística la muerte de esa niña debido a la imprudencia de militares borrachos y a pesar de que fue un caso médico-legal dentro del orden militar, en síntesis, siendo que ellos si cumplían a todas luces con los requisitos que la legislación militar prescribe para hacerse acreedor a una sanción procesal penal o mínimo la baja del ejército se les declaró como inocentes, salvo un sargento que fue pronunciado como culpable –había que taparle el ojo al macho y que mejor sobre un elemento de tropa y no contra el oficial que iba manejando- pero con el castigo consistente en ser cambiado de dependencia con observancia de su conducta.

Ninguno fue dañado realmente por la determinación del Consejo de Honor a pesar de que violaron el honor militar al haberse inhabilitado voluntariamente para el servicio al ingerir bebidas embriagantes y drogarse, (de hecho por el delito de inhabilitación voluntaria para el servicio –emborracharse por ejemplo- es un delito del fuero militar como la deserción o desobediencia y ya era para un proceso de índole penal en un Consejo de Guerra en los Tribunales Militares y no fue así tampoco) y lo más penoso: haber sido los responsables de la muerte de una niña inocente que caminaba por el lugar del accidente que ellos ocasionaron. En contraste, el suscrito jamás violó, robó, asesinó, ni torturo a nadie;  ni amparado con el uniforme y armas ni como civil. El suscrito no entró al ejército para eso, sino para servir a la Nación, pero como lo he narrado antes, he sido perjudicado por mandos inicuos que sirven intereses de la delincuencia organizada y entraron al ejército solo para servirse a sus bolsillos sin importar a quien mandan a torturar, secuestrar o desaparecer para saciar sus intenciones. Esto lo comento porque a todas luces mi consejo de honor fue a modo y ordenado por Dauahare a pesar de que el suscrito nunca estuvo involucrado en actividades como las que narre en este párrafo y que si cometieron los elementos de Transmisiones a quienes por cierto se les presto todas las garantías y protección necesaria.

En contraste, y en mi caso, además de pisotear mi honor militar, se me da de baja sin derecho alguno, sin liquidación, pero si con amenazas de muerte en el sentido de mandarme “advertir” para no defenderme legalmente en tribunales contra esta arbitrariedad, y boletinado para que el suscrito no pudiera hacerse de una fuente digna y honesta de trabajo, aunado a que en ese entonces solo tenía la instrucción secundaria y por ende las puertas a un trabajo digno y bien remunerado estaban prácticamente cerradas. Esto fue para intentar obligar al suscrito a pasarse con los delincuentes a cambio de un atractivo “sueldo” y de esta forma, por hambre convertirme en un vulgar delincuente y exponer no solo así mi vida a lo tonto, sino a la de mi familia.

A pesar de eso y gracias al apoyo de mi extinta madre la cual como pudo me ayudó para sostenerme y gracias también a la pareja de mi madre pude tener cierto capital con el cual pude pagar tanto el curso que me capacitó para sustentar el examen único del CENEVAL así como los derechos correspondientes del mismo, logrando de esa forma acreditar mi preparatoria en un solo examen y de inmediato ingresé a la Universidad Nacional Autónoma de México para estudiar la licenciatura en Derecho en la modalidad a distancia. La cual prosigo en el estudio con muchas bajas que altas. Desde mi baja del ejército y hasta la fecha he tenido una trayectoria laboral muy deficiente toda vez que por mi edad y por el hecho de que aún no termino mi licenciatura solo he podido mantenerme de proyectos esporádicos que desafortunadamente no generan suficiente capital (aunado a que la profesión de archivonomía, ya sea en cuestión técnica o en licenciatura es una carrera muy mal pagada), consistentes en dar asesorías en archivonomía a personas que requieran orden en sus acervos, solo que los proyectos en ese sentido no son muchos y en estos días estoy en búsqueda de empleo, pero con la actitud de ciertas empresas por miedos infundados (dicen por ejemplo que su administración nos llevara a la situación de Venezuela y por eso cierran o se van del país) optan por cerrarnos las puertas a pesar de que publican postulaciones solicitando archivistas y a la mera hora la cancelan. Otras postulaciones a las que me he apuntado pedían cierto tiempo de experiencia, y el suscrito tiene más de 15 años de experiencia en el ramo de archivo, al acudir a entrevista me salen con que siempre no piden experiencia y prefieren jóvenes manipulables e inexpertos.

En el año 2017 tuve un trabajo formal en una empresa que se dedica a la administración de archivos, ocupando el cargo de Consultor de Procesos, pero a los once meses los directivos erradicaron varios puestos entre ellos el mío ya que era de reciente creación, por lo cual se me indemnizó y extendió una constancia laboral. Posterior a ello en 2018 labore en un despacho de abogados de manera temporal –ya que el acervo era muy poco prácticamente- para formar el archivo, una vez que este fue formado terminó el proyecto y se me da de baja por lo mismo. Muchas empresas a las que yo he postulado en sus vacantes me han dicho que mi procedencia militar es un lastre y obstáculo ya que por mucha experiencia que yo tenga en archivos, administración, oficina, etc., el tema del ejército para ellos y para muchos civiles es sinónimo de represión y dureza y por ende soy rechazado constantemente.

Irónico: oficialmente para el ejército nunca fui militar por la baja que tuve y por ende no tengo ni derechos ni personalidad militar, pero para los civiles mi pasado militar les incomoda por ser sinónimo de represión y abuso. Mientras quienes no debieran desconocerme me desconocen, otros que debieran valorar mi experiencia positiva dentro del ejército les repele, pero sí me reconocen personalidad militar adjudicándome solo por el hecho de haber sido militar actos de represión que jamás he cometido. Muy a pesar de ello, no puedo mentir en mi trayectoria laboral y no puedo omitir mi pasado militar en ese sentido.

Desde que me dieron de baja de manera legaloide e injusta de las Fuerzas Armadas en 2001, he preferido sufrir el hambre y las carencias, pues lejos de prestarme a ser parte de un grupo delincuencial he luchado por ganarme la vida honesta y decorosamente, sin embargo por las razones expuestas tengo candados y puertas cerradas no obstante a mi experiencia, disposición y disponibilidad para iniciar un trabajo de inmediato. Es por ello que me acerco a usted y a su administración para de esta forma vencer o al menos presentar batalla contra estas lacras no necesariamente con las armas, sino con inteligencia y demostrándoles a éstos con hechos que el trabajo es el único medio noble de vida a la y prácticamente también para salvar mi vida y la de mi familia, toda vez que últimamente, -hablamos de hace dos meses- un líder delincuencial que me ha estado sondeando y que supo de mis antecedentes militares, ha intentado acercarse al suscrito por medio de mis sobrinos, pero estos le han dado largas y negativas y se han alejado de esta persona, pero me refieren que este tipo del cual solo sabemos pertenece a la mafia de la Unión-Tepito quiere hablar conmigo para intentar cooptarme a la buena o a la mala  ya que le llama la atención la parte en la que fui militar. Y como el suscrito tiene una simple respuesta para estas lacras y esta es: NO, temo por mi vida y la de los míos, ya que darles la negativa es de plano una sentencia de muerte segura. Pero de eso a decirles que “si”, es preferible mejor la muerte.

Mi familia la compone solo mi hermana y tres de mis sobrinos, los cuales ven respectivamente a un hermano y un tío desempleado, incapaz de valerse por sí mismo, atenido a los pocos proyectos que pueda yo obtener y produciéndose así mucha depresión, desesperación y desprecio de ellos hacia mi persona por estos motivos. Si bien es cierto que he preferido el hambre y carencias en vez de formar parte de grupos delincuenciales, también lo es que ha sido muy difícil para mí obtener algo seguro y duradero, es por ello que me dirijo a usted solicitando su apoyo ya que mi situación es ahora sumamente desesperada.

El motivo de este escrito dirigido a su persona y alta investidura obedece a que el suscrito le solicita una oportunidad de trabajo, estoy cierto que la Guardia Nacional es una excelente opción para el servicio del pueblo mexicano y por ello con el debido respeto le solicito me considere para colaborar con usted ya sea dentro de las filas de la Guardia Nacional, a pesar de mi edad puedo si es preciso servir en alguna cuestión administrativa si así se ordena o bien en filas operativas de la misma Guardia directamente ya que el suscrito nunca ha extinguido su convicción de servicio al pueblo de México. Si usted determina que puedo servir en la Guardia Nacional, cuente usted plenamente conmigo para lo que se ordene Señor Presidente.

Lo anteriormente plasmado en el presente escrito no lo he remitido a nadie más: ni a la narco-dictadura cristera de Calderón que, como podemos constatar con los hechos reales, ensangrentó al país de manera horrísona, ni con la administración pasada de Peña Nieto, puesto que ninguno de estos dos regímenes me daban ninguna garantía de servicio a la Patria, solo me demostraron tener servicio a sus propios intereses y del mejor postor aunque se traicionara a la Patria. Es por ello señor Presidente que me acerco a usted y a su administración ya que en poco tiempo de haber iniciado su presidencia, el suscrito queda convencido satisfactoriamente que su servicio es por la Patria y no a los intereses que otros regímenes sostenían. Nunca quise acercarme ni pedir nada a estos dos regímenes, pues de haberles dedicado aunque sea una sola letra o palabra de mi parte a Calderón o a Peña nieto, habría sido lo mismo como haber aceptado hacer el curso que me negué a hacer en 2001 y así convertirme en un delincuente más, pues quedó claro que estos dos expresidentes usaron a las fuerzas armadas como grupo de choque y de represión y el suscrito no se presta a reprimir gente inocente y menos desarmada, estoy dispuesto a combatir delincuentes armados, sí, sin duda; enfrentarlos en un combate en forma hasta obtener la victoria o perder la vida de conformidad al juramento que hice al ingresar al ejército a mis 17 años en 1992 también estoy dispuesto sin duda alguna, pero nunca jamás segar la vida de un inocente, niño, anciano o personas desarmadas. Fui entrenado para combatir delincuentes y enemigos armados, no me presté jamás para reprimir inocentes, aunado a que tampoco soy ningún desertor ni nunca tuve la idea de desertar del ejercito por muy podridos que fueran sus mandos inicuos y sus filas, mientras uno fuera honesto y se juntara con generales, jefes, oficiales y compañeros de tropa honestos todo estaba bien.

Pues de haberme acercado a los anteriores regímenes habría sido un acto de traición hacia mi persona y mis convicciones de servir a la patria y yo no sirvo a delincuentes de manera cínica como se vio en el pasado reciente donde los regímenes anteriores si lo hicieron de manera voluntariosa: servir y amparar al enemigo usando a las Fuerzas Armadas para ello.

Para mejor ejemplo tenemos un precedente: el General Felipe Ángeles, quien fue un destacado militar porfirista y que nunca se prestó para reprimir a nadie como si lo hacían Blanquet y el chacal Huerta. O en las malversaciones que cometía Manuel Mondragón con los dineros que servirían para adquirir piezas de artillería de Francia. Sabemos que Felipe Ángeles al igual que yo, nadamos en un mar de fango y podredumbre, el general Ángeles cuando sirvió al Porfirismo, y yo al pertenecer al ejército en regímenes nefastos, pero no por ello bebimos de dicha podredumbre ni nos enlodamos.

En mi caso yo forme parte de las fuerzas armadas durante regímenes nefastos (Salinas y Zedillo), y aun así jamás me presté a ser parte de los asesinatos que se ordenaban en ese entonces –Acteal en 1997 por ejemplo-.

Estoy cierto que con su administración las fuerzas armadas dejaran de tener esa mancha que otros expresidentes se han empeñado en embarrar a nuestros soldados, policías, marinos y aéreos. Por ello elevo la presente a su persona y alta investidura solicitándole se me pudiera considerar para colaborar en su administración o donde tenga a bien ordenar usted para así de esta forma hacerle frente a la delincuencia organizada, evitando que esta se cobre una víctima más en mi persona y familia y demostrándoles que un exmilitar como yo no se vende al enemigo.

No estoy pidiendo que el gobierno me mantenga a mí y a mi familia ni estoy pidiendo que se me proteja de la delincuencia organizada que ronda sobre mi entorno, familia y persona, solo me estoy atreviendo a solicitar con muchísimo respeto una oportunidad de trabajo dentro de su administración. Sea dentro de las filas de la Guardia Nacional, o bien, y si esto fuera posible se me reincorpore a las fuerzas armadas de las que fui injusta e ilegalmente dado de baja por un narco-general en 2001, lo cual implicaría que su administración tuviera a bien reivindicar mi honor militar que el mencionado delincuente militar pisoteó abusando de su autoridad contra de mi persona en aquel entonces, para el día de la fecha tendría yo veintisiete años y un día de servicios dentro del ejército mexicano, pero un narco-general truncó mi carrera solo por sus intereses mezquinos. Y una vez restaurado mi honor militar, quisiera formar parte de la Guardia Nacional para continuar con mi servicio a la Patria que un delincuente interrumpió vilmente.

En síntesis lo que le solicito es su apoyo para hacerme de verdaderas herramientas morales como lo es el trabajo digno para demostrar con mi persona y con mi caso que su gobierno tiene la intención de contener a la delincuencia organizada con la ayuda del pueblo del cual yo formo parte. Con esas herramientas que usted y su administración tuvieran a bien proporcionarme yo estaré en la mejor capacidad de protegerme y proteger a mi familia del acecho delincuencial y al mismo tiempo seguir sirviendo a mi Patria y a su régimen dentro del marco de la Ley y honestidad.

Por lo antes fundado y expuesto, me permito solicitar lo siguiente:

PRIMERO.- Tenerme por reconocido en el presente escrito con todos los datos de localización que he proporcionado, rogándole a su excelencia tenga a bien recibirme en audiencia en la medida que su agenda se lo permita. Y también asiente su acuerdo correspondiente a mi solicitud de conformidad a mi garantía de audiencia consagrada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

SEGUNDO.- De conformidad a sus indicaciones de acercarnos al Gobierno de México lejos de ser seducido por delincuentes, ruego respetuosamente se me dé a manera de apoyo gubernamental una oportunidad de trabajo dentro de su administración, sea dentro de las filas de la Guardia Nacional ya sea en parte operativa a pesar de mi edad o administrativa si es lo más adecuado para sus órdenes, o bien se pudiera revisar mi caso de la injusticia que sufrí dentro del ejército mexicano en 2001 y si fuera posible se me pudiera reivindicar en mi honor militar y se me reincorpore al servicio activo dentro del ejército y así, una vez  restaurado en mi honor militar, formar parte de la Guardia Nacional para seguir sirviendo a mi Patria como cuando lo hice desde mis 17 años en 1992 dentro del Ejército Mexicano.

TERCERO.- En caso de no ser posible apoyarme en los términos del párrafo anterior, le solicito muy respetuosamente se me proporcione algún apoyo gubernamental económico para poderme sostener plenamente en lo que llega una buena oportunidad de trabajo que me garantice seguridad y permanencia a largo plazo o bien para crear mi propio negocio que me genere lo mismo. Y de esta forma para ser una persona productiva y no el inútil y mantenido que soy para mi familia hoy en día.

Agradeciendo de antemano la atención que pudiera y tuviera a bien brindarle al suscrito, a usted, Señor Presidente además de desearle de todo corazón un pleno éxito en su gestión por la Patria dentro de su administración bajo su digno mando, le protesto a usted la plena seguridad de mi subordinación y respeto.

    Protesto lo necesario.

MUY RESPETUOSAMENTE

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.

EL SARGENTO SEGUNDO AUXILIAR ARCHIVISTA

RICARDO ALEJANDRO VAZQUEZ ALVAREZ.

(B-9499419).

C. c. p.- El C. Srio. Def. Nal. General  Luis Crescencio Sandoval. Edificio de la Secretaria de la Defensa            Nacional. Avenida Industria Militar S/N. tercer piso. Para su superior conocimiento y efectos. Solicitándole respetuosamente gire sus respetables órdenes para que se revise mi caso y si es posible se gestione mi reincorporación a las Fuerzas Armadas y alta en la Guardia Nacional.- P r e s e n t e.

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  4 en “Ex sargento pide en misiva restitución de derechos y empleo

  1. Avatar
    15 de abril del 2019 en 09:47

    Chiludero el compa..

  2. Avatar
    Cristóbal
    28 de marzo del 2019 en 23:26

    Ojalá no lo manden a el edificio de la STPS, para que ahí le informen que deberá consultar en Internet y se meta a la página de “bolsa de trabajo” y se registre de acuerdo a su perfil para haber si encaja en algún empleo – de esos que anuncian en cualquier lado-. Así estila esa área de Atención Ciudadana.

  3. Avatar
    maxmesajws
    28 de marzo del 2019 en 21:46

    Yo no alcanzo a comprender por que si dice tener excelente preparacion en defensa personal, no se emplea en ese rublo, es decir poniendo una escuerla de artes marciales o colaborando con alguna escuela como instructor, asimismo pudiera ser instructor de esa materia en alguna corporacion de seguridad publica o privada, etc., en sintesis casi me hace llorar con su relato, pero se me hace poco creible que se este muriendo de hambre, pudiendo incluso vender periodico o dulces que se yo, hay una infinidad de autoempleo como para que este individuo salga con ese cuentotototote…

  4. Avatar
    Andrés
    28 de marzo del 2019 en 14:11

    Sí es cierto todo lo que manifiesta, debería darsele trabajo en la Guardia Nacional, México requiere servidores como el que dice ser él.

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