Relevo militar en territorio del Chapo

General Eduardo Zárate Landero. Foto: EspecialEduardo Emilio Zárate Landero llega a Mazatlán como nuevo comandante de la tercera región militar, en sustitución de Moisés Melo García, a escasos dos meses que fue ascendido a general de división. Cauto y observador, el nuevo jefe del ejército para los estados de Sinaloa y Durango conoce el territorio del narco del lado de Chihuahua, donde la ola de violencia aun sacuede ese estado.

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México, 2 de febrero.- Era el mes de julio del 2012 cuando un sonriente Eduardo Emilio Zárate Landero apareció ante los medios de comunicación en la sede de la quinta zona militar de Chihuahua. Habían transcurrido casi dos años de que el entonces general de brigada asumió la titularidad de la comandancia —en sustitución del cuestionado general Felipe de Jesús Espitia Hernández, un oficial de caballería que había sido señalado de manera muy severa por organizaciones no gubernamentales por las continuas violaciones a los derechos humanos de soldados bajo su mando en el contexto del “Operativo Conjunto Chihuahua”—y se disponía a entregar el mando a su relevo, el general Leopoldo Noé García Ochoa. Su beneplácito lo explicó de esta manera ante cámaras y micrófonos de la prensa local.

“Creo que podemos decir que salimos muy bien de aquí porque… bueno, hay otros cambios que se dan en medio especulaciones, acusaciones, señalamientos, y en mi caso no es así, salimos a una mayor responsabilidad, creo que con buenos resultados, ahí están a la vista”. Zárate Landero se refería a que cuando fue nombrado por el alto mando militar comandante de la quinta zona con cuartel en la capital de ese estado, la situación que encontró fue crítica. Estaba el escándalo de la guarnición militar de Ojinaga, donde un general, un teniente coronel y varios jefes y oficiales, estaban acusados de desapariciones forzadas, homicidios y robos contra la población civil. También estaban las sospechas de que en Ciudad Juárez operaban escuadrones de la muerte, que realizaban incursiones de “limpieza social” en centros de adicción y barrios de la periferia, “tolerados” por el mando militar.

Desde su óptica todo eso desde que él llego a Chihuahua había desaparecido. “Cuando asumimos en esta zona era más complicado, ahora están los restaurantes abiertos en las noches, la gente vuelve a salir a las calles, las carreteras son mas seguras, creo que en estos años logramos avances importantes, pero no hay que bajar la guardia, eso le toca como reto al que llegue. (…) Por fortuna la institución militar es tan sólida que un cambio de general no cambia la esencia de nuestra labor, las misiones siguen”, explicó.

El contexto en el que se dio aquel relevo en Chihuahua fue muy diferente, como pasó año y medio después, cuando su sustituto el general de brigada Leopoldo Noé Gaytán Ochoa, tuvo que ser relevado “de emergencia”, luego de que se le iniciara una causa penal por abuso de autoridad tras protagonizar una riña en los días previos a Navidad del 2013. El comandante militar de Chihuahua se lió a golpes contra su número dos, el brigadier Arnulfo Caballero Sánchez, jefe del estado mayor de la zona y a quien se le acusó de insubordinación. A los dos se les retiró la acción penal días después de que fueron enviados al penal de la tercera región militar en Mazatlán, y pudieron pasar las fiestas de fin de año en libertad.

Didáctico como suele ser en ocasiones, el general Zárate Landero fue muy explícito en aquella ocasión en que entregó la estafeta de la quinta zona militar al general Gaytán Ochoa, a quien le confería la suficiente capacidad para entregar buenos resultados. “No es lo mismo tener a cargo una zona militar en Tlaxcala o en otro estado, la quinta zona de Chihuahua es una plaza difícil, es un reto para cualquier militar, por eso confió que si fue designado Gaytán Ochoa por el alto mando, es porque tiene la capacidad para desempeñar en una entidad con la problemática que tiene la más grande del país”.

Al ‘santuario’ del Chapo

Zárate Landero es considerado como uno de los militares mexicanos más competentes por sus pares del ejército de los Estados Unidos. En noviembre del 2012, durante una visita a las instalaciones de Fort Benning, Georgia, sede del comando de la Escuela de las Américas y de la escuela de Paracaidistas, le ofrecieron una cena de honor y se le vio relajado y conversador. En ese entonces tenía unos meses que había sido nombrado, tras su paso por la comandancia militar de Chihuahua, como director general de Educación Militar y rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea. En esta posición viajó también a Santiago de Chile, donde fue recibido por los mandos militares de aquel país en la escuela de Carabineros.

Su roce internacional lo complementa, de acuerdo a su hoja de servicios militares, con encomiendas en diversas zonas y unidades militares del país. Como oficial de artillería suele ser muy preciso y metódico en sus apreciaciones, dicen de él dos de sus contemporáneos. En una de sus últimas apariciones en diciembre del año pasado en Puebla, en la sede de la 25 zona militar, estuvo al lado del secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos Cepeda, con quien encabezó al acto protocolario con el que se graduó un grupo de 96 oficiales del primer curso de aplicación táctico administrativo escolarizado. Este programa puesto en marcha durante su gestión, trató de actualizar los procedimientos y métodos aplicados al manejo de la información y datos de la dependencia.

Desde que en noviembre pasado fue ascendido a general de división, era el más joven entre los cuatro generales que alcanzó este grado, se sabía en la Defensa Nacional que tendría una misión especial para este año 2014. En diciembre durante la rotación de mandos de región militar, ee barajeó la posibilidad de enviarlo a Guerrero, a la compleja novena región militar, y otra opción fue la cuarta región con jurisdicción en los estados de Nuevo León y Tamaulipas. Pero todo aquello resultaron especulaciones.

Con la edad reglamentaria de 65 años cumplidos para pasar a retiro, el divisionario Moisés Melo García entregó por estos días la comandancia de la tercera región militar, que abarca Sinaloa y Durango, al general Zárate Landero, quien estrena su grado de divisionario al mando de las tropas en los estados cuya zona serrana alberga las principales guaridas de los capos Joaquín “el Chapo” Guzmán e Ismael “el Mayo” Zambada.

En el alto mando de la Defensa, en la ciudad de México, se tiene confianza en que el general Zárate Landero podrá dar buenos resultados en el combate al narcotráfico. Si bien en su expediente militar aparecen comisiones como jefe de estado mayor en diversas zonas militares del país, y de comandante de una brigada de policía militar, su preparación académica e interacción con los mandos militares estadounidenses, podrían ser de utilidad en los objetivos que su equipo trace.

No se le conoce hasta el momento malos manejos ni denuncias en su contra. Por el contrario, quienes lo conocen en el ejército hablan de él como un militar que sabe escuchar y es muy observador. Este último rasgo es común, dice un colega suyo que lo conoció en los años 70 cuando estudiaron en el Colegio Militar, cuando se trata de hablar de los buenos oficiales de artillería. Para los civiles podría ser que todos los militares son iguales, pero no es así. Zárate Landero tendrá que echar mano de sus dotes de persuasión, útiles mientras fue el jefe de las escuelas militares, para recuperar la confianza en Sinaloa y Durango donde el ejército no termina por convencer de que su labor resulta efectiva en el combate a los barones de la droga.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

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