Tamaulipas: cuando la alerta es permanente

General Miguel Gustavo González Cruz. Foto: EspecialEl general Miguel Gustavo González Cruz sabe que está al frente de una zona donde la violencia no para y con municipios donde el deterioro del tejido social es una herida abierta. Este oficial de caballería le ha tocado enfrentar una escalada de propaganda del crimen organizado donde aparecen indicios de que la beligerancia de los grupos armados se incrementará. 

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México, 15 de abril.- Sucedió en el verano de 1996 en el trayecto que une a los municipios michoacanos de Villa Madero y Huetamo. Era un convoy de vehículos del ejército en los que viajaban dos importantes mandos militares, el comandante de la doceava región—con jurisdicción en los estados de Querétaro, Guanajuato y Michoacán—, el general de división Juan López Ortíz, y el comandante de la 21 zona con área de responsabilidad en éste estado, el entonces general de brigada Gastón Menchaca Arias. A la altura del kilómetro 36 un grupo armado atacó la caravana, lo que desató un intercambio de fuego que duró varios minutos. Quien encabezó la reacción del lado del ejército fue el entonces coronel Miguel Gustavo González Cruz, subjefe de estado mayor de la región militar.

Este hecho quedó anotado en su hoja de servicios dentro del apartado “campañas y acciones de guerra”. El hoy general de brigada González Cruz es quizá de los pocos mandos territoriales que tiene una anotación en este capítulo de su expediente militar. Oriundo del estado de Hidalgo, donde nació hace 62 años, su carrera comenzó cuando en 1969 ingresó al Colegio Militar, cuatro años después se graduó como oficial de caballería y comenzó a servir en unidades como el 19, el 4º y el 24º regimientos.

Entre 1984 y 1985, luego de graduarse de la Escuela Superior de Guerra como Diplomado de Estado Mayor, quedo comisionado en la ayudantía del secretario de la Defensa Nacional, Juan Arévalo Gardoqui, general de división que también provenía del arma de caballería.

De Tabasco a Veracruz, de ahí a Nayarit y de regreso al Distrito Federal, el general González Cruz ha tenido varias encomiendas en las zonas militares de estos estados donde le ha tocado lidiar con temas que han ido  del tráfico de migrantes al despunte del narcotráfico como preocupación de seguridad nacional. Ninguna de sus anteriores encomiendas, de acuerdo a varios de sus contemporáneos, había tenido la complejidad que encontró en el año 2011 cuando fue nombrado comandante de la octava zona militar en Reynosa, Tamaulipas.

Ha sido en esta jurisdicción donde le ha tocado desplegar  sus conocimientos en el ejercicio del mando, así como activar lo aprendido en sus años de comandante de unidades de caballería, señalan quienes lo conocen. La explosión en el complejo petroquímico de Burgos, en septiembre del 2012, donde se informó de la muerte de al menos 30 personas, y los choques armados protagonizados por bandas de la delincuencia organizada que pelean la ruta de la llamada “frontera chica” marcaron su primer año al mando de la zona militar.

Los reflectores se estacionaron en su trabajo desde septiembre de 2011 cuando anunció que Ciudad Mier, dejaba de ser un “pueblo fantasma”, luego de que la policía militar tomó las riendas de la seguridad del municipio y garantizó el regreso a sus hogares de cerca de cuatro mil de los más de siete mil habitantes que huyeron tras la ola de violencia que se estacionó en esta zona del estado. En aquella ocasión declaró a los medios que Ciudad Mier como parte de la “frontera chica” que comprende también los municipios de Miguel Alemán, Nueva Ciudad Guerrero, Camargo, Díaz Ordaz y San Fernando, tiene una topografía del terreno marcada por una gran cantidad de brechas y pasos informales que facilitan el tráfico de drogas y de personas hacia los Estados Unidos, así como el movimiento ilegal de armas y mercancías diversas hacía México.

Sacudidas del narco

Mientras a nivel nacional se habla de un “repliegue táctico” del ejército en su labor de combate al narcotráfico, en Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros, la situación ha tenido en alerta permanente a las tropas. La semana pasada la consultora estadounidense en materia de seguridad e inteligencia Stratfor, envió a sus suscriptores un análisis de los últimos acontecimientos en Nuevo Laredo y que, según sus analistas, tendrá repercusiones en los municipios de la región fronteriza.

Citan el hallazgo el pasado 4 de abril de dos “narcomantas” colocadas en puentes peatonales de Nuevo Laredo, signadas por la Federación de Sinaloa y su líder Joaquín “el Chapo” Guzmán, dirigidas a sus rivales de los Zetas. El mensaje amenaza a su líder, Miguel Treviño Morales identificado como Z-40 y prometen expulsar a los Zetas de Nuevo Laredo, considerada la “última fortaleza” de ésta organización. El mensaje también menciona a uno de los capos que apoya a Treviño en la pelea por esta región, Héctor Beltrán Leyva, apodado “el H”, jefe de esta facción confrontada desde el año 2008 con sus antiguos socios de Sinaloa.

La agencia considera que las amenazas en las “narcomantas” pueden ser un aviso de que la violencia se incrementará tanto en Nuevo Laredo como en otras ciudades de Tamaulipas. Más significativo el mensaje probablemente refleje el desplazamiento del panorama criminal en la entidad ante las luchas internas que ha tenido el cartel del Golfo y que podrían estar por concluir. Este desplazamiento de la lucha territorial afectaría a otros grupos criminales que pelean por el control de los territorios del cartel del Golfo, incluido Reynosa.

La disputa por la plaza de Reynosa entre las facciones del cartel del Golfo enfrentadas, “culminó con una victoria del grupo que lidera Mario “el Pelón” Ramírez Treviño quien ha consolidado su control sobre la ciudad”, señala Stratfor. Existen facciones del cartel del Golfo aun sin identificar las cuales supuestamente estarían aliadas con la Federación y los Caballeros Templarios. A pesar de estas alianzas, los dos carteles ajustarían su estrategia para combatir a los Zetas dependiendo de qué lado se va a inclinar la facción encabezada por Ramírez Treviño y el alcance que tenga éste grupo para enfrentar a las huestes que encabeza el Z-40. En las “narcomantas” el Chapo Guzmán ofreció todo su apoyo al cartel del Golfo, lo que implicaría que podría respaldar a Ramírez Treviño, señala la agencia.

Si Ramírez Treviño ha perdido algunas de sus capacidades logísticas para enfrentar a los Zetas en el estado de Tamaulipas, o si su grupo ha cambiado la lealtad con cualquiera de las organizaciones, como los Templarios y la Federación, la gente del Chapo Guzmán podría utilizar a sus propios pistoleros para realizar incursiones en Nuevo Laredo. El mensaje del 4 de abril podría reflejar que en los esfuerzos que realiza la Federación por tomar el control de Nuevo Laredo, estarían utilizando sus propios recursos más que apoyarse en los del cartel del Golfo.

La última vez que la organización del Chapo Guzmán desplegó “narcomantas” en Nuevo Laredo, fue el 26 de marzo del 2012 cuando aparecieron los cuerpos desmembrados de al menos siete personas acompañando tres de estos mensajes. Stratfor recuerda que el uso de estos mensajes forma parte de una estrategia de propaganda como parte de las operaciones de contrainformación que los grupos criminales llevan a cabo en esta región en contra de los Zetas. De cualquier forma, la aparición de estos avisos podría significar la antesala de una nueva escalada de violencia en la región que buscaría debilitar el área que rodea a Nuevo Laredo considerada la fortaleza de los Zetas en Tamaulipas.

Ante este panorama que perfila la agencia estadounidense, las tropas al mando del general González Cruz les esperan semanas de actividad intensa pues se prevé que la escalada violenta continué en esta zona del país.

Juan Veledíaz

Estado Mayor

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