Cuarteleras



México, 22 de mayo.- En la semana que terminó una noticia que había pasado desapercibida en marzo de este año, regresó en un contexto diferente para sacudir -ahora sí- a propios y extraños cuando todos se enteraron, por segunda o tercera ocasión, que 2 mil 400 soldados aproximadamente se retiraban…se retiraron…los retiraron… de Tamaulipas, a donde habían llegado para reforzar y apoyar a sus compañeros de Nuevo Laredo, de Reynosa, Matamoros y Ciudad Victoria.

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Parte de los acuerdos de colaboración firmados entre la Sedena de Galván, primero, y la de Cienfuegos, después, estipulaban una aportación de más de 20 millones de pesos para cubrir gastos de operación de tres batallones -casi una brigada- en el cuadrante de apoyo a la seguridad pública y a las unidades fijas del ejército que operan en Tamaulipas.

El despliegue militar, con sus blindados ligeros, sus drones y equipos de intercepción electrónica para labores de inteligencia operativa, bastaba para al menos contener, no para frenar y mucho menos para acabar con los grupos delictivos mejor pertrechados y con estrategias cambiantes, audaces y cada vez más extendidas.

Combinado con el rearme y capacitación de policías seleccionados por los gobiernos estatales de Egidio Torre Cantú (PRI) y luego de Francisco García Cabeza de Vaca (PAN), los batallones traídos de Chiapas y de Chihuahua operaron en apoyo y compañía de la Fuerza Tamaulipas, una corporación policiaca de mínima presencia para atender la emergencia de la insurgencia criminal en ese estado.

Con un estado de fuerza de unos 2 mil 700 elementos, la Fuerza Tamaulipas intenta multiplicarse en eficacia y poder bélico para responder a los carteles de la droga que se adueñaron de la entidad y tienen sometidos a los habitantes de la franja fronteriza y bajo presión al resto de los 3 millones y medio de tamaulipecos a los que la federación no tiene la menor idea de cómo rescatar del narco.

La Fuerza Tamaulipas necesita 10 mil elementos para cubrir las necesidades de seguridad de los habitantes de los 43 municipios de conforman el estado. Lo ha intentado, pero no puede. Los hombres no le alcanzan. La tamaulipecos son llamados a integrarse a sus filas, pero menos del 30 por ciento pasa los exámenes. Por eso en los últimos meses la convocatoria ha sido para policías certificados, acreditables, de otros estados. Ni así.

Las historias de corrupción y de amenazas cumplidas a quienes se acerquen a la Fuerza Tamaulipas le siguen ganando terreno a la intención de levantar a esa corporación.

Para eso llegaron los militares. Para eso colaboraban escalonadamente con el gobierno estatal, para enfrentar y contener -también de manera limitada y muy ubicada- al crimen organizado en un cuadrante formado por Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Ciudad Victoria.

La estrategia de contención se convirtió rápidamente en un escenario de guerra urbana, de conflicto irregular con fuego directo y cruzado de calibre liviano y pesado, con armamento y militar, blindajes cada vez más elevados y respuestas militares propias de una zona de guerra de guerrillas (fuego aéreo sobre vehículos y personas y retaliación narca con lanzacohetes y armas tierra aire para derribar aeronaves del ejército o de la marina).

Los aseguramientos más recientes de arsenales del narco en Tamaulipas demuestran que las células más radicales avanzan hacia la gravísima táctica de los artefactos explosivos operados a larga distancia para atacar con cargas de TNT el paso de convoyes militares y navales. El año pasado, el CISEN advertía sobre la inminente utilización de los IED (Improvised Explosive Device), tal como ha ocurrido en Afganistán e Irak.

En medio de este desolador panorama, las tropas de la Sedena que no pertenecen a unidades fijas ya establecidas en el estado han abandonado Tamaulipas.

El gobierno panista de la entidad ha dejado correr las versiones de que el pago de los 20 o 25 millones de pesos a la Sedena se suspendió luego de revisar su actuación y concluir que poco a poco la efectividad de las tropas fue decayendo hasta hacerse casi decorativa. Respuestas tardías y dudosas a llamados de la Fuerza Tamaulipas para enfrentar ataques del crimen organizado y abusos militares uno tras otro, dieron la pauta para cancelar de facto el convenio de colaboración.

¿Y la Marina? Mas o menos igual; con decenas de acusaciones y protestas por la desaparición de medio centenar de civiles y el hallazgo de fosas clandestinas entre Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, con bloqueos carreteros y tomas de casetas para exigir su salida de la entidad por los constantes y graves abusos.

Antes, en los aseguramientos militares, los federales han encontrado decenas de chalecos tácticos apócrifos con la leyenda MARINA bordada en pecho y espalda.

La Marina sostiene que si ha habido levantones y desapariciones han sido cometidas por civiles vestidos con esos uniformes y equipos clonados. Los familiares de los desaparecidos insisten en que fueron los marinos. Su única prueba es que quienes se llevaron a los suyos vestían como marinos. Los cuerpos de hombres y mujeres siguen desapareciendo y apareciendo en tramos en tramos carreteros cercanos.

Los efectivos de la Marina y los del Ejército no alcanzan para cubrir el déficit que tampoco la Fuerza Tamaulipas logra abarcar. La fuerza del Estado mexicano, su representatividad y garantía para preservar lo que queda del orden interno se disuelven en cuestión de semanas.

 

¿Cuándo fue que el presidente Enrique Peña Nieto canceló su gira de trabajo a Reynosa?

En la última semana de enero de este año. No había condiciones para garantizar su seguridad, porque semanas atrás una ola de enfrentamientos entre militares y narcos, entre marinos y narcos había sacudido a esa ciudad.

Fue en enero, con los 2 mil soldados aún en Tamaulipas, con el convenio de colaboración aún vigente. Dos meses después las tropas comenzaban a ser retiradas del estado.

¿Estalló la crisis poco antes de que Peña cancelara su visita?

¿Por eso no acudió a la gira de trabajo?

¿El gobernador de Cabeza de Vaca le avisó que no era seguro viajar a Reynosa porque nadie le garantizaría su integridad?

¿Cuándo se decidió cancelar la aportación de 25 millones de pesos del gobierno de Tamaulipas al ejército? ¿En enero?

Hoy, esa plaza está protegida, pero no por el Estado.



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