El pacto de Karime o cómo entregarse a cambio de impunidad



México, 19 de abril.- La percepción social sobre la “captura” de Javier Duarte ha devenido en mayor incredulidad en el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto.

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Esta negatividad, muralla que no logran atravesar los estrategas de Los Pinos, está construida en gran medida en la incapacidad supina de comunicar que han padecido todas las instancias de gobierno, en todo momento.

Lugar especial se merecen los comunicadores de la Procuraduría General de la República con su aquelarre sobre la detención, con su juego de dar “exclusivas” antes, incluso de salir con la información.

De tal manera que Carlos Loret de Mola aumenta su popularidad, su credibilidad al tiempo que en la PGR se enredan en sus propias trampas… y sí, habrá que conceder la posibilidad, estas no son tales, no son intencionalmente trampas, peor todavía porque lo parecen. Para empezar la ausencia, invisibles es poco, de los policías federales en el momento de la captura.

Para que luego nos enteremos que Omar García Harfuch estaba ahí. Esto de perder el piso en el peor momento…

A partir de ahí, del enredo de los comunicados oficiales versus las versiones periodísticas, de las fotografías que circulaban en las redes sociales, de la falta de una versión oficial confiable porque el boletín parecía escrito por el peor enemigo de la PGR, de la información fragmentada todo fue en contra del gobierno.

Luego, otro detallito: les faltó poner de acuerdo a la policía de Guatemala, que en sus comunicados divulgados en redes sociales, nunca mencionó la presencia de las autoridades mexicanas.

¿Cómo perder credibilidad ante una captura tan importante? La forma que es fondo. Todo lo que no entienden que no entienden.

Este enredijo alrededor de la extraña, en verdad muy extraña captura de un prófugo tan “buscado”, tuvo su momento estelar con las publicitadas fotografías donde aparece sonriendo Javier Duarte.

La manera en que presentaron la realidad ofende a la inteligencia de millones de mexicanos. Imposible aceptar que familiares perseguidos, cuyas casas han sido cateadas, que están en todos los medios de comunicación como cómplices, cuyos celulares y demás comunicaciones están bajo vigilancia, decidieran, de pronto, viajar en un vuelo privado a Guatemala.

Eso no se lo traga ni un niño de primaria.

A lo que debe agregarse la sospechosa “revisión” al concuño, dueño de residencias, presunto culpable de varios delitos, que llevaba once mil y algo de euros, más mil y algunos más dólares…

¿Es qué piensan que somos lentos de pensamiento?

A esto, mera circunstancia que olvidaron los “estrategas de comunicación”, hay que agregar que bastaba con decir que los mil y tantos euros y otros dólares “sobrantes” de la franquicia de 10 mil dólares eran “propiedad” de la suegra o la cuñada… pero no, había que señalarse, que llamar la atención, que ser visto…

Y pensaron que así daban credibilidad a la “investigación”.

Surgen muchas preguntas sin respuesta. La primera, por qué la policía de Guatemala encontró a Duarte en dos días, y no lo hizo en todos los meses que supuestamente estuvo escondido en ese país. La segunda, por qué no capturaron a Karime Macías si, según lo dado a conocer por la PGR, entró a Guatemala con pasaporte falso.

Y la madre de todas las preguntas: ¿por qué no hay una orden de aprehensión contra Karime si, los diarios dan prueba, las casas a su nombre lo ratifican, es cómplice de los delitos que, presuntamente, haya cometido Javier Duarte?

La realidad, lo que surge entre todo este inmenso lío de versiones encontradas, de incapacidad oficial para comunicar, es que los señores Duarte pactaron con el gobierno su entrega.

Mi información es que Javier Duarte estaba en España, al menos a principio de este año. De donde habría viajado a Guatemala para tener una opción de “entrega”, de “extradición” más a modo, por eso se adelantó su abogado a decir que Duarte acepta regresar, de inmediato, a nuestro país.

La entrega pactada otorga una lastimosa, inmoral impunidad a Karime Macías de Duarte y, como regalo de cuates, porque eso eran Peña Nieto y Duarte, le permiten que conviva unos días con sus hijos antes de enfrentar la justicia.

O lo que se quiera llamar “justicia” porque con incorporar fallas en el procedimiento puede quedar libre en poco tiempo… en el justo tiempo político a conveniencia del PRI…

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estadomayor.mx



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  1 para “El pacto de Karime o cómo entregarse a cambio de impunidad

  1. Roberto Sergio Jimenez Tornero
    19 de abril del 2017 en 13:30

    Es una vergüenza y me causa lastima que esten acabando con el pais. A cualquier lado que se mire en Mexico esta infestado del cancer de la corrupcion. Nadie de la clase politica se salva. No se que se necesite para que se tome conciencia que vamos directos al caos. Urge transformar a la clase politica y los partidos para enderezar al pais. ¿Quien o quienes serán los valiente que logren la TRANSFORMACION DE ESTA NACION TAN GOLPEADA? porque en la clase politica ni en los partidos politicos no esta el cambio.

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