Jesús Sesma ¿visionario o loco?



México, 17 de abril.- Jesús Sesma es un hombre bueno que se pone cada mañana el traje de “político” sin dejar a un lado, cada día, conste, sus principios. Esto, tan alejado del lenguaje oficial, “principios” tiene en Sesma la traducción de aquello en lo que cree. Y, también, los planteamientos, la plataforma ideológica de su partido, el Verde Ecologista. Es decir, proteger la naturaleza en todas sus manifestaciones.

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En Sesma, joven, hombre de fe que sigue creyendo que la realidad mexicana puede cambiarse, esta convicción arraigada lo lleva a cruzadas que, de fuera, de dentro y en los medios de comunicación se ven “suicidas” para decir lo menos.

Cuando llevó estas convicciones, palabra fuerte, a la prohibición de animales en los circos, su esposa, su familia la pasaron muy mal. Vivieron no sólo amenazas verbales, sino todo tipo de agresiones a la puerta de la casa. Y Sesma se mortificó a la más elevada potencia porque, además, es un hombre de su casa, de su familia, de sus hijos que tiene como peor vicio el deporte.

Y la tranquilidad volvió después de muchos meses, cuando los afectados, familias enteras que habían crecido en la tradición circense, vieron que no había vuelta de hoja. Hoy, a ninguno se le ocurre pensar siquiera que va a encontrar a un animal en un espectáculo, sufriendo para que otros se diviertan.

Fue una batalla muy dura y, sobre todo, muy incomprendida.

Ahora va contra los delfinarios.

Cruzada lo que le sigue a suicida. Porque vaya que hay dinero en estos negocios, la mayoría con socios extranjeros. A los niños les “encanta” ir a nadar con delfines por todo lo que han visto en televisión y en el cine. Lo menos que te cuesta, el paquete más barato es de 150 dólares. Y sin permiso para tomar fotos.

Es un pasatiempo de ricos y de turistas. Sobre todo, en Quintana Roo donde están la mayor parte de los delfinarios, 80 por ciento de éstos son intereses poderosos de los poderosos.

Con el agregado, van a argumentarlo en su contra de seguro, de que son “atracciones turísticas” que llevan a los visitantes a lugares que, además, cobran dinero por entrar. Como sucede en Cozumel en el parque Chancanab. Estamos hablando de mucho dinero, muchos negocios a su alrededor, incluyendo el de las fotografías que luego le venden al turista.

¿Van los mexicanos? Una parte mínima, unos cuantos privilegiados, muy pocos. Es una atracción para extranjeros que pagan en dólares.

¿Se lo van a permitir? Por lo pronto ya hubo una respuesta negativa en la misma Cámara de Diputados, donde “boicotearon” la discusión de esta iniciativa de ley la víspera de Semana Santa.

¿Va a ceder Jesús Sesma? Ya pueden sentarse los que así piensan, porque parados se van a cansar. Es un convencido de las razones humanitarias, de la “necesaria” protección a los animales en todos los ámbitos de nuestro país.

Algunos deben cruzar los dedos pidiendo que le tome tiempo. Que tenga que dar muchas batallas para lograr cerrar los delfinarios… Porque todo indica que su siguiente batalla-cruzada es contra las corridas de toros.

¿Quién gana con estas leyes? Los animales.

¿Y qué no la protección a los animales es uno de los estatutos del Partido Verde, donde desde tiempos inmemoriales milita Jesús Sesma?

¡Que poco acostumbrados estamos a la congruencia política!

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estadomayor.mx



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