FARCLLYWOOD. La guerrilla fílmica de las FARC

Farc-EP. Foto: EspecialMéxico, 15 de marzo.- A las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia también les gustan las palomitas cuando ven cine. Incluso les gusta tanto como hacer cine porque dentro de su lucha insurgente, como un arma más, está el séptimo arte.

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Si la meca del cine está en California, FARCLLYWOOD está en lo profundo de la selva colombiana donde la guerrilla más antigua de Latinoamérica tiene su bastión, sus campamentos y sus plantíos de coca. Desde el año 2000 se dio la orden de comprar masivamente cámaras para los frentes, crear un manual de filmación y se impuso la obligación de filmar cualquier acción militar que tuviera un 90 por ciento de probabilidades de triunfo.

FARC-EP La insurgencia del siglo XXI, Marquetalia, El Bogotazo, Mujeres en las FARC, son algunos de los títulos que el grupo guerrillero ha realizado con equipos multinacionales. Se trata de producciones profesionales que han causado gran impacto donde se exhiben y que tienen miles de vistas esa enorme vitrina que es youtube.

Por ejemplo, para FARC-EP La insurgencia del siglo XXIhttp://www.youtube.com/watch?v=xrhmxq9jSjS— se realizaron 75 horas de filmación y se revisaron 50 horas de archivo histórico. Las horas de producción son aún más. Tan sólo para plasmar una toma, se caminaban seis horas en el barro, cruzando ríos, en medio de la selva y la montaña, por lo que sostener una cámara en la mano o en el hombro equivalía, para quien no está acostumbrado, a levantar una pesa de 500 kg. Una de las realizadoras, autonombrada Tina Modotti, rememora lo que fue el rodaje:

“Se nos humedecían las cámaras y había que secarlas en el fuego de los fogones guerrilleros. En medio de una toma comenzaba a llover. Luego había que desplazarse porque no se podía filmar lo mismo de nuevo como en otro tipo de rodaje. Había tantos insectos —una verdadera nube— que costaba mantener la cámara quieta sin espantarlos o rascarse. Aunque los combatientes nos ayudaban y colaboraban no son ‘actores’ ni ‘extras’. No estaban a nuestra disposición. Ellos hacían su vida guerrillera, nosotros íbamos con ellos, aunque nos costaba seguir el paso (risas)”.

Incluso la Modotti hace una pertinente aclaración: “El (ahora) ex presidente Álvaro Uribe no forma parte de nuestro equipo de trabajo. Le agradecemos su aporte a la difusión del film, pero que no se ilusione. No pensamos integrarlo en el Grupo de Cine Glauber Rocha (risas)”.

En contraparte está Operación E, realizada por el hispano-francés Miguel Courtois, director de las películas GAL y Lobo, cuyas tramas abrevan en el terrorismo de ETA. Operación E se llama así en honor de Emmanuel, el hijo de la abogada colombiana Clara Rojas que nació durante el secuestro de su madre por las FARC. El proceso de liberación de ambos, junto a la rehén Consuelo González, se inició en 2007 pero sufrió numerosos retrasos porque los guerrilleros perdieron el rastro del pequeño porque se lo habían entregado dos años antes al campesino Crisanto Gómez —interpretado por el actor español Luis Tosar—, para que lo cuidara.

Mientras Rojas reprueba el filme de Courtois —el cual primero fue prohibido para proyectarse en Colombia porque “lesionaba el libre desarrollo y salud de su hijo”, pero desde diciembre puede verse la cartelera sudamericana—, estas películas en su conjunto y en otros nuevos campos de batalla como lo son el ciberespacio y los festivales de cine en La Habana y Caracas, tratan de ganar conciencias para su propia causa. Precisamente es en La Habana, esa perla solitaria del Caribe, donde ahora se trata de alcanzar la paz para Colombia con reuniones entre el gobierno y las FARC, que también son singulares cantarines amén de cineastas porque entonan un peculiar himno:

 

Yo también voy a la Habana

Porque me gané ese honor

Combatiendo en sus montañas

Por su pueblo y al terror.

En los cinco continentes

Los amos de las finanzas

Aprietan el cuello al pobre

Yo los enfrento con armas.

No me siento una heroína

Soy una mujer normal

Es mi consciencia y me anima

A enfrentarme al capital.

Para levantarme en armas

Me bastó con conocer

Cómo se añadían matanzas

A la injusticia más cruel.

Conocía a gente decente

Donde vine a trabajar

Desde  allá en el mar del Norte

Sin pensar en nada más.

Vi el contraste de miserias

La desigualdad social

Y el modo en que perseguían

A quienes querían luchar.

Escuchaba en las noticias

De Marulanda y Jojoy

De guerreras y guerreros

De Marquetalia hasta hoy.

A más de bonita niña

Haber nacido extranjera

Ya no me quedaba duda

Yo debía ser guerrillera.

Coro

Mi maestro de la guerra

La política y los sueños

Me formó siempre sincera

Se llamó Jorge Briceño.

Él partió para otras tierras

Entre una lluvia de fuego

Mientras yo en una trinchera

Juraba vencer sin miedo.

Mi viejo yo no te olvido

Por ti y tu pueblo yo quiero

Que la paz tenga su nido

Que Colombia sea el ejemplo.

Porque tu pueblo es el mío

Con él cambiaremos esto

Trazaremos el camino

Que ha de recorrer el resto.

No a los banqueros reclaman

Puños altos en Europa

La OTAN y los gringos braman

La lucha el planeta copa.

 Arturo Mendoza Mociño

Estado Mayor

 

 

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