La pelea por Jalisco

El General de División Daniel Velasco Ramírez. Foto: MilenioAntiguo agregado militar en Canadá, con experiencia de mando de tropas en zona de guerrilla en Chiapas y dos estancias en Guerrero donde le tocó afrontar el desbordamiento de la violencia, el general de división Daniel Velasco Ramírez asume la comandancia de la quinta región en medio de avisos de tormenta ante la inminente disputa por rutas y ciudades en esta zona del país.

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Eran cerca de las dos de la madrugada del pasado domingo 23 de diciembre cuando dos camionetas donde viajaban 10 policías municipales, entraron al poblado de Briseñas, Michoacán, una comunidad localizada muy cerca del  municipio jalisciense de la Barca, en la parte oriental del estado. Parecía que todo estaba en calma, por radio momentos antes los agentes habían recibido un reporte de un aparente robo de auto y se acercaron para inspeccionar. En esta zona limítrofe entre ambas entidades, aquella noche los agentes fueron sorprendidos cuando quedaron rodeados por un grupo de hombres armados quienes los atacaron con rifles de asalto. El saldo que se reportó fue de cuatro policías muertos y seis heridos.

Esa misma noche a varios kilómetros de ahí, un grupo de al menos 30 individuos armados con fusiles de alto poder, atacaron a tiros una comandancia de policía en la comunidad de Santa Rita. En el lugar quedaron los cuerpos sin vida de tres agentes y un civil; tres policías más resultaron heridos, dos de ellos de gravedad, según reportó la secretaría de Seguridad Pública de Jalisco.

Horas más tarde se recibió una alerta de que un grupo de hombres armados habían secuestrado a cuatro policías en la comunidad de Pihuamo, también en Jalisco. La policía estatal preventiva informó que fue hasta el día siguiente que encontraron los cuerpos abandonados en terrenos donde colinda ésta entidad con Michoacán. El reporte registró que habían sido degollados y sus cuerpos se encontraban quemados.

Las fiestas navideñas y de fin de año fueron atípicas en las poblaciones vecinas de ambos estados. La ola de violencia fue considerada por las autoridades, una réplica de lo que desde el verano ocurría en comunidades límitrofes entre Zacatecas y Jalisco, así como ésta entidad con Aguascalientes. De acuerdo a reportes de inteligencia gubernamentales, estas zonas se han convertido en el último año en escenarios que adelantan una agudización de la pelea por el control de rutas y ciudades entre las organizaciones Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), aliados con el Cártel de Sinaloa, quienes disputan el territorio jalisciense con los Zetas. Éste grupo tendría su propia confrontación en Michoacán contra los Caballeros Templarios, mismos que a su vez pelearían con el grupo autodenominado la Resistencia. Los reportes señalan que un primer paso que los Zetas utilizarían para asentarse sería, “eliminar” agentes policiales  para generar temor en las corporaciones y cooptar informantes en los cuerpos de seguridad.

Relevo en la comandancia de región militar

No habían pasado 72 horas de que el general de división Daniel Velasco Ramírez asumiera el mando de la quinta región militar, que comprende los estados de Nayarit, Colima, Zacatecas, Aguascalientes y Jalisco, cuando se suscitó uno de los episodios más violentos con los que arrancó el 2013 en esta zona del país. En la madrugada del sábado 5 de enero siete personas fueron abatidas a tiros por pistoleros en calles de la colonia ciudad del sol, en Guadalajara. De acuerdo a un reporte de la policía estatal, una de las víctimas fue Oliveros Álvarez Sánchez, un individuos de 31 años de edad que fue identificado como medio hermano de Ramón y Rafael Alvarez Ayala, conocidos por las corporaciones policiales en Jalisco como “R-1” y “R-2”, y considerados miembros de la dirigencia del CJNG, quienes fueron detenidos en septiembre del 2012. La muerte de Oliveros fue relacionada por las autoridades con una sangrienta reacción que se suscitó horas más tarde durante la noche del domingo 6, cuando se reportó el asesinato de 13 individuos en comunidades del municipio de Quitupán.

La frecuencia de asesinatos y la intensidad de la violencia de los grupos del crimen organizado, no era algo desconocido para el general Velasco Ramírez. Lo vivió como comandante en la novena región militar en Guerrero durante el año 2011, en los meses en que en las calles del puerto de Acapulco se incrementaron los  choques entre diferentes facciones de la delincuencia organizada vinculadas al tráfico de drogas. Sabía también del uso que daban a la información los grupos armados que se enfrentaban en los municipios de la  Costa Grande, que une ésta entidad con Michoacán, y en la Tierra Caliente, región que comparten ambos estados.

Velasco Ramírez forma parte de esa generación de divisionarios que a mitad de los años 90 con el rango de coronel, estaban al mando de agrupamientos en la Fuerza de Tarea Arcoíris, como se le conoció al despliegue de tropas en la zona del conflicto con el EZLN en Chiapas. Su arribo a Guadalajara, donde se localiza la sede de la comandancia a su cargo, se dio en sustitución del general Genaro Fausto Lozano Espinosa, hoy comandante de la novena región, y quien también estuvo como coronel al frente de una unidad en maniobras en territorio chiapaneco durante la segunda mitad de los años 90.

Oriundo de Ayutla, Jalisco, donde nació hace 60 años, la carrera en la milicia de Velasco Ramírez inició en 1967 cuando ingresó al Colegio Militar, en 1971 se graduó como oficial de infantería y fue comisionado al 38 batallón donde solo permaneció seis meses. De ahí pasó a la unidad de tropas de asalto del Cuerpo de Guardias Presidenciales donde estuvo por espacio de cinco años. En su hoja de servicios se registra que realizó el curso de oficial de estado mayor en la Escuela Superior de Guerra entre los años 1977 a 1980.

Tras su paso como oficial subalterno en Morelos y Veracruz,  poco tiempo después estuvo comisionado en el estado mayor de la Defensa en los primeros años de la década de los 80. En 1984 fue nombrado subjefe de estado mayor en la 19 zona militar en Tuxpan, y de ahí conservó ese puesto pero en la comandancia de la 26 zona en el Lencero, también en Veracruz.

El llamado trabajo de escritorio en el ejército lo realizó con el rango de teniente coronel de nuevo como subjefe de estado mayor en la 12 zona militar de San Luis Potosí entre 1987 a 1989, y en la 13 zona de Tepic, Nayarit, de éste año a 1991.

Su regreso a terreno lo realizó como jefe del grupo de comando del 36 de infantería y posteriormente como comandante del 22 batallón, en los años del levantamiento armado en Chiapas. Pocos años después siendo coronel fue enviado a la agregaduría militar de la Embajada de México en Canadá, con sede en Ottawa, donde estuvo entre los años 1997 a 1999, cuando regresó fue enviado a Chiapas para hacerse cargo del agrupamiento “Velasco”, desplegado en el municipio de Simojovel.

Frente al ‘rompecabezas’ del narco

Si hubo un militar con el que podría decirse, guarda cierta afinidad la carrera Velasco Ramírez desde que en 1997 fue ascendido a general brigadier, esa podría ser la que tuvo el hoy divisionario en retiro Juan Alfredo Oropeza Garnica. En aquel año Oropeza estaba en Guerrero, al frente de la 27 zona cuando le tocó hacer frente al embate de la guerrilla del EPR, de aquel momento data esa foto que se publicó en la prensa escrita donde apareció malherido luego de un choque con el grupo armado en un camino de terracería en la sierra.

Velasco Ramírez tras su estancia en Canadá y su permanencia como jefe de agrupamiento en Chiapas, regresó en el año 2000 a la ciudad de México para quedar comisionado en la planta de la dirección de infantería donde fue subdirector. En el primer año del gobierno de Vicente Fox pasó al Colegio de Defensa Nacional, donde estuvo dos años, de ese tiempo data esta observación del entonces director del plantel, el general Oropeza: “General de carácter sereno y discreto; su desempeño profesional como cursante fue satisfactorio; posee buena capacidad física y mental; es afecto a la práctica de deportes aeróbicos, pero no de conjunto, lo que le permite tener buena condición física; de gran entusiasmo y capacidad de trabajo; al emitir sus opiniones y recomendaciones, estas generalmente son acertadas y confiables, producto del análisis previo; su experiencia tanto administrativa como operativa es suficiente; ante situaciones de presión actúa con normalidad. (…)”.

Al graduarse en el curso de administración militar para la seguridad y defensa nacionales, fue enviado como jefe de estado mayor de la quinta zona militar en Chihuahua, donde le tocó presenciar el desbordamiento desmedido de la violencia por el narcotráfico en el estado. Años después sería nombrado comandante de la 27 zona militar en Guerrero, cargo que ocupó Oropeza casi una década atrás, donde de nueva cuenta conoció cómo se fraguó la fragmentación de las organizaciones del narco  tras la captura de los cabecillas quienes daban cierta cohesión a las bandas que entonces agudizaron sus disputas.

Conocedor del fenómeno de la violencia en Guerrero, pues estuvo de comandante en Cumbres de Llano Largo sede la novena región, y con experiencia previa en la zona occidente del país, Velasco Ramírez despacha desde el pasado 3 de enero como comandante de la quinta región militar y por experiencia y edad, se convierte en uno de los divisionarios a seguir en este sexenio.

Juan Veledíaz

Estado Mayor

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